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miércoles, 23 de mayo de 2012

La necesidad de no olvidar...

Muchas tradiciones secretas, vías espirituales, religiones, de Oriente y Occidente, por no decir todas; han perdido parte de la esencia que un día les hizo ser mas o menos vías verdaderas, creo que entre otros motivos, hay uno que se repite en todas y es el hecho de haber "perdido" su Historia, intencionadamente o no. Los aikidokas tenemos la suerte de tener una historia muy cercana, al alcance de la mano, y podemos beber de fuentes casi directas, por lo que deberíamos hacer un esfuerzo por no "perder" o por no dejar que otros "nos pierdan" esa historia.

Tori: Carlos Ruiz
Uke: Juan Carlos Pantoja
En relación con el Aikido la idea seria "no olvidar" su origen, queramos o no la historia del aikido es la historia de O’Sensei, quien en su evolución marcial paso por todos los extremos de la marcialidad, desde la mas violenta y destructiva a la mas constructiva y unificadora, y me atrevería a asegurar que esto ultimo no se hubiera dado sin lo primero, aunque también seguramente no estuviera nada orgulloso de muchas cosas que hizo; esto no quiere ser en ningún momento una apología de la violencia como vehículo de inspiración hacia la iluminación..., sino todo lo contrario, como ya veremos.

Cuando lo que pretendemos es realizar un aikido verdadero, fiel al espíritu que el Fundador encontró y difundió en sus últimos años, creo que debemos tener cuidado, cuando realizamos cualquier técnica y le intentamos dar una cierta suavidad y fluidez, corremos el riesgo de no proyectar ki y la unión no se realiza; nos movemos imitando un movimiento de pies y manos pero sin sentido, sin proyección, mas parecido a un baile de pueblo que a una técnica de unión espiritual, por lo tanto es necesario saber y no olvidar nunca el sentido que todos esos movimientos tuvieron, para poder realizarlos con proyección de Ki y así el Aiki se realice.

Hay muchos ejemplos, los te-sabaki, muchos de ellos provienen de movimientos con la espada, al desenfundar, al hacer kesa-giri, sihonage, etc. Los agarres que realizamos todos tienen una evolución realizada a base de una lógica marcial, unos controlan la mano que quiere desenfundar…etc. Esta lógica marcial fue desarrollada por Samuráis que mataban, y cuanto más sabían más y mejor mataban. Desde la postura de hanmi, pasando por los desplazamientos, la posición centrada, etc etc... Todo tiene su infrahistoria, su "aquel" que diríamos. Pues aunque quitemos mucha de esa intención marcial y por su puesto toda la violencia al movimiento, la lógica marcial iniciadora de la evolución de muchos de ellos nos ayuda a recordarlos, a darles una cierta intención y una cierta proyección de ki

Una diferencia fundamental que existe entre el Aikido y otras vías es que para llevarlo a cabo es necesario el concurso de al menos dos personas, y que además tengan la intención de comunicarse entre ellos en grado de unión.

Siempre que se juntan dos personas se establece una comunicación mas o menos fluida, el grado de fluidez de esa comunicación nos va a dar una multitud de niveles de acción e interacción: Estar sentados y solo escuchar la respiración…, mirarse a la cara…, tener una amena conversación…, tocarse…, pasear…, bailar una canción…, hacer aikido…, hacer karate…, tener una pelea callejera… etc. La diferencia fundamental estriba en la intención que tenemos al comunicar con otro.
Por mucho que nos sintamos orgullosos de decir que el aikido es distinto, que lo es, que esta desprovisto de violencia, o debiera estarlo, y que lejos de ser una evolución de otras artes marciales es algo nuevo e innovador, creo que en cierto modo lo que es realmente cierto, es que es otra manera de comunicarnos, como he dicho antes en grado de unión, la violencia seria una comunicación en grado de desunión, o sea el otro polo, que como el yin y el yan no pueden existir el uno sin el otro, a este respecto mi humilde conclusión es que el aikido es un arte marcial que en su evolución hacia la espiritualidad se fue desprendiendo de la suciedad que la violencia le producía y en ese trascurso surgió la iluminación, descubriéndose algo diferente a lo existente, un paso mas allá de lo conocido en ese terreno de las artes marciales. Creo que no es malo saber, que la violencia existe, que no es intrínsecamente malo tener una pistola, sino el uso que de ella hagamos; el libre albedrío que tenemos los humanos nos lleva a tener que ser consecuentes y responsables de nuestras decisiones, nos lleva a tomar caminos, a realizar acciones, a comunicarnos con los demás y con nuestro entorno y todo lo que hacemos viene marcado por la Intención, no por el Conocimiento. Como reza el dicho "la flor de Loto nace del fango", y creo que seria malo olvidar que nace del fango... y bueno recordarlo.

Fuente: mi compañero aikidoka Carlos Ruiz de Pablo - Nidan - 


miércoles, 16 de mayo de 2012

Una explicación científica a la pereza

¿Te da pereza hacer deporte? ¿Te cuesta horrores levantarte del sofá para ir al gimnasio? Es posible que hayas "perdido" dos genes clave, según revela un estudio de la Universidad McMaster (Canadá). Para llegar a esta conclusión, los investigadores trabajaron con ratones, algunos de los cuales carecían de dos genes que controlan la actividad de la proteína AMPK, que se pone en funcionamiento cuando nos ejercitamos, entre otras cosas para aumentar el consumo de azúcar y oxígeno en el músculo. 

“A los ratones les encanta correr”, explica Gregory Steinberg, coautor del trabajo. “Pero mientras los ratones normales corren kilómetros y kilómetros, los que han perdido estos dos genes hacen carreras cortísimas; y eso que en apariencia están sanos y son idénticos al resto”, añade. Los investigadores han descubierto que, cuando carecen de dichos genes, los animales tienen menos niveles de mitocondrias (las “centrales energéticas” de las células) y que a sus músculos les cuesta más absorber la glucosa mientras se ejercitan. “Cuando practicamos deporte regularmente aumentan el número de mitocondrias en los músculos, mientras que si no hacemos ejercicio la concentración de estos componentes de las células se reduce”, aclara Steinberg, que añade que con este estudio han descubierto que es la enzima AMPK la que regula esta producción.

La lección que debemos aprender de todo esto, según Steinberg, es que si reducimos el nivel de actividad física, el volumen de mitocondrias de nuestros músculos desciende, y por lo tanto cada vez nos cuesta más hacer ejercicio físico.

Fuente : Muy interesante

jueves, 10 de mayo de 2012

El Do en las Artes Marciales y en la Vida



"Mi deseo es que esta obra llegue a todos los que practican artes marciales, así como a todos los que simpatizan con ellas, incluidos los padres que anhelan poner en contacto a sus hijos con estas ancestrales técnicas defensivas". Las anteriores son palabras del autor, Germán Bermúdez Arancibia, 9º Dan, director para Sudaméricade la United States Karate Alliance USKA, además de uno de los personajes que integra la célebre Galería deFamosos en EE.UU. y ex Míster Chile. Lo que estas frases revelan, no es un mezquino afán lucrativo, sino un altruista propósito que apunta a un hecho pocas veces tenido en cuenta en el mundo occidental: que vivir es, en verdad, el arte más difícil y que sólo la destreza técnica no alcanza para vivir en plenitud. En forma conjunta y permanente, hace falta adiestrar la mente y el espíritu, de modo que lo que vaya perfeccionándose sea,esencialmente, el interior del ser humano. Usted se sorprenderá de la riqueza que esta lectura puede proporcionarle y de la renovadora visión de sí mismo que un arte marcial proporciona, si no se limita a ser un simple deporte de puño.

Prólogo

Las obras hablan de los autores. Cuando me enteré de que el Maestro estaba escribiendo un libro, me sorprendí.Siempre había sido reacio a escribir. Siempre quiso la enseñanza directa, como la hacían los antiguos maestros y como él la recibió de su propio Maestro Yu Chi Chan... la relación personal, lo que se realiza en el gimnasio. Lasorpresa me llevó a preguntarle la causa del cambio de actitud. Entonces me dijo: "Querido amigo, los años pasan y hay tantas cosas que quiero decirle a la juventud y no quiero llevármelas conmigo, qué me hizo cambiar de actitud". La explicación me conmovió, aproveché la ocasión y le pedí un favor: escribir el prólogo de la obra. Germán aceptó.Conocí a Germán recién me había graduado. Era febrero de 1967; siempre que pasaba por la Avda. Corrientes veíaese enorme cartel con la figura de Germán y me decía "debo ir a un gimnasio", pero mi situación era complicada:casado, dos hijas, el estudio en la facultad y el trabajo, no me permitía disponer de un minuto libre. La oportunidad se presentó al recibirme (diciembre de 1966). A los dos meses estaba en el gimnasio, pero por obra de un amigo,que fue a hacer una rehabilitación con Germán tras una fractura; cuando comencé a practicar quería devorarme el gimnasio y transformarme en un Charles Atlas en dos semanas. Recuerdo que Germán, un día me llevó aparte y me preguntó por qué me había inscripto y le conté mis anhelos secretos: quería tener el mejor cuerpo, quería competir. El Maestro me miró, tardó en responderme y al final me dijo: "Bien, le voy a hacer dos preguntas; la primera por qué quiere competir". Quedé mudo. Al tiempo insistió: "Por favor, quisiera que me responda". Pensé un momento y respondí: "Bueno, para demostrar al otro que soy mejor". Germán me contestó: "¿tanto le preocupa el otro a quien no conoce? ¿Por qué no empezamos por vencer esas ambiciones que no conducen a nada?; le propongo otro plan, utilizar la gimnasia para lograr una buena salud física y mental que le permitirá disfrutar alegremente de la vida en salud, a usted y su familia. Si hace esto habrá vencido al mayor enemigo, al más formidable: usted mismo. Si esto es de su interés, más adelante puede integrarse a algunas de las disciplinas: lucha, judo o Kung-Fu". Había en Germán tal sinceridad que acepté su consejo y hasta hoy no me arrepiento.Obviamente, en aquella época, no era tan común la práctica de Artes Marciales en la Argentina, aunque Germán, muy versado en el arte de Kung-Fu, Wai-Kung-P´ai, impartía sus clases e instruía a quien desdeaba practicar yescucharlo sobre las diversas escuelas y estilos. Aquí entramos en otra faceta de mi hoy amigo Germán; me encontré con un hombre tremendamente estudioso, admirador de los antiguos centros de gimnasia y cultura de laGrecia Clásica (El Liceo, La Puerta, La Academia, etc.) además de un apasionado buceador en la Filosofía Oriental,místico mesurado, pues comprendió desde muy joven la necesidad del equilibrio interno y la herencia en la vida. Germán es un hombre corriente, con la diferencia de que cree en lo que dice y obra de acuerdo con ello: no fuma,prácticamente no bebe bebidas alcohólicas, no comete excesos de ningún tipo, es apasionado por su creencia,consistente en la necesidad de que la gimnasia o las Artes Marciales necesitan, para su correcto desarrollo, de la Paz Interior, estado que se logra con el esfuerzo por medio de una vida sana, de cambiar pensamientos cotidianos hacia los aspectos positivos de la existencia, de aprender a no rotular a las personas, a esforzarnos por entender la causa de las cosas, en ser cada día un poquito mejor que el anterior, en ser cada día un poquito mejor que el anterior, en ser generoso con nuestro tiempo de escuchar a otro en sus problemas, de aprender a perdonar a fin de no llevar la carga de la venganza, a que la gimnasia y las Artes Marciales nos hacen mejores, en cuanto nos alejan del ocio y de los vicios que nos destruyen. Al Maestro, esta filosofía le cuesta mucho llevarla adelante, pero me decíaen cierta ocasión: "Querido amigo, como me cuesta vencerme a mí mismo, a veces lo logro, otras no, pero aunque pierda alguna batalla, me esfuerzo por ganar la otra. Aldo, el triunfo está en el esfuerzo, en no claudicar; en saber levantarse cuando uno cae y volver a desafiar a los fantasmas y monstruos que llevamos adentro". Las Artes Marciales sintetizan mucho de lo que estoy relatando, principalmente ayudan a lograr disciplina exterior e interior, lo que se complementa con las charlas del Maestro, que se esfuerza siempre por llevar a sus alumnos la sabiduría de los antiguos –que es la sabiduría de todas las épocas- y relatar sus experiencias personales, estas últimas no como "fuente de sabiduría" –Germán no tiene esa soberbia-, sino como medio para ayudar a los jóvenes a superar situaciones difíciles, a no descorazonarse, a saber levantarse después de cada caída y volver a la pelea de la vida,más enriquecidos, más fuertes, en suma, mejores. Hoy, después de treinta y tantos años de frecuentar el gimnasio,donde siempre se escucha música que alimenta el espíritu y donde se encuentra un grupo de muchachos que mehan brindado su amistad y a los cuales retribuyo (algunos con una antigüedad mayor de 20 años) me considero amigo de Germán, a quien admiro por el tremendo esfuerzo que ha hecho y hace para mejorarse y mejorar a losdemás, por el dolor que siente por los problemas de sus alumnos y las alegrías que disfruta cuando sus muchachos logran el merecido premio a sus esfuerzos. Germán es un hombre, nada más que un hombre quepretende llevar una vida que sea útil a la sociedad y que su paso por este mundo no sea en vano. Para mí es un orgullo proclamar, cuando la ocasión lo amerita, que Germán Bermúdez Arancibia, Mister Chile, es mi amigo.

Dr. Aldo Fratalocchi

Índice
Palabras Preliminares 5Prólogo 9Reseña y pensamiento del autor 13Objetivos y destinatarios de esta obra 17Relación entre Siddhata Gautama el Buda y las Artes Marciales 25Do Tao, la esencia de las Artes Marciales 25El hombre es lo que piensa 29El Do o Tao aplicado a las Artes Marciales modernas de competición 31Los cuatro fundamentos de la recta atención de la mente del Buda 37Conocimiento de la mente 41Más sobre la mente 45Las impurezas de la mente que hay que corregir 51La importancia de conocerse a sí mismo 55Camino a la purificación 57En busca de la verdad 59Las prácticas del camino 61La cultura y las Artes Marciales 63Actitudes 67La naturaleza humana 69Autodominio 71Mesura – Prudencia 75Desarrollo – Crecimiento 77Exito 79Felicidad 81La importancia del tiempo 85La salud 91Salud y Felicidad 95La vida 97Cómo salir de las limitaciones 99Sabiduría – Conocimiento 101Responsabilidad 105Las Artes Marciales como un medio para encontrarse a sí mismo 107Etiquetas y trabas de la mente 111Las raíces del bien y del mal 113Meditación 115El Do de los Grandes Maestros 119Mangala Sutta (Sutra) Discurso-Sermón-Diálogo 121Metta Sutta 123Shakyamuni el Buda histórico Dhammapada 125Bodhidarma (en sánscrito) / Tamo (en chino) / Daruma (en japonés) 129

martes, 8 de mayo de 2012

El valor del Silencio

Es difícil considerar el valor del silencio en un tiempo en que fundamentalmente hay ruido en todos los órdenes. Si nos trasladáramos por un bucle del tiempo a otras épocas, habría muchas cosas que nos maravillarían, pero no sería la menor de ellas la de encontrar mundos fundamentalmente en silencio o en todo caso sonidos procedentes de animales, instrumentos artesanos, campanas, voces humanas… El conjunto sería un universo en la penumbra del silencio por las noches y en cuanto nos alejáramos del centro de la villa, nos lo encontraríamos dominando por doquier. El silencio era un componente habitual de la vida.


En nuestro tiempo postindustrial esto no es así. Los ruidos estrepitosos dominan la vida cotidiana así como los motores de todo tipo, maquinaria, música estridente, emisoras de radio y televisión aceleradas donde se emite continuamente malestar y griterío que no apela al raciocinio sino a la visceralidad. Pero el ruido no es sólo una cuestión acústica. Nunca han existido en tal cantidad los mensajes en billones de direcciones continuamente y que abruman la capacidad de equilibrio de los supuestos receptores que no encuentran otro modo de blindarse que la sordera física y psicológica y la indiferencia. ¿Cómo separar en esa brutal algarabía los mensajes importantes de los banales, sobre todo cuando estos son mucho más atractivos visual y auditivamente? El ciudadano medio está saturado de información con el resultado de que opta por cercenar voluntariamente su capacidad receptora y aislarse en su pequeño mundo de diez metros cuadrados intentando volver intuitivamente a un espacio de cierto silencio (relativo) en que no sería asaltado por informaciones no requeridas.


Pienso en mis alumnos de catorce años, con su portátil a cuestas desde el que pueden acceder a la información más relevante y más trivial que existe hoy en el mundo. Pero están, como lo estamos todos, inquietos, alterados… Las clases son ruidosas, les cuesta quince minutos recuperar como mínimo una cierta capacidad de atención, que no es tal porque la sesión es interrumpida continuamente por intervenciones que no suelen venir a cuento. La clase supone desorden mental y el profesor ha de saber encauzar esa energía dispersa y llevarla a algún lado de modo que sea significativa en medio del caos, el azar y el alboroto. No siempre se consigue.

fuente: http://olahjl2.blogspot.com.es/2011/04/el-valor-del-silencio.html

miércoles, 2 de mayo de 2012

HISTORIA: Dos de mayo

Nací en Madrid, me siento madrileño; aquí y en otros lugares de España en los que he vivido en otras épocas.

 Hoy celebramos el día de nuestra Comunidad; para recordar sobre todo al pueblo de Madrid y al ejército que se sublevó contra las tropas de ocupación francesas.

Conozco los escenarios donde se produjeron los hechos más relevantes y hoy, desde esta humilde posición, quiero unirme a su Homenaje. En cierto modo, aunque no estoy de acuerdo con la lucha en general, creo que hay momentos en los que las circunstancias nos llevan a luchar por un mínimo de Libertad. 

Por ello, ahí va este pequeño homenaje a tod@s ell@s.


Además aprovecho para publicar cómo era el Sable de un Oficial del Ejército español, para poder compararlo con el sable japonés. 

Observad su curvatura , su "aguas" en la hoja y la "ergonomía" de la empuñadura..



El 2 de mayo de 1808 el pueblo madrileño se rebeló contra la salida de la familia real al grito de ¡Mueran los franceses!

Una cruel represión de las fuerzas francesas, especialmente los Mamelucos, provocó cientos de muertos entre los ciudadanos sublevados.

Gente de todas clases y condiciones, armadas con sables, escopetas, navajas y trabucos, frenética de ira y respirando guerra y venganza, llenó la Puerta del Sol y sus avenidas. Los exasperados madrileños dieron muerte a cuantos franceses armados se encontraron, ensañándose especialmente con los mamelucos, los cuales formaban de ordinario la escolta de Murat, y que con los lanceros polacos se distinguían por la ferocidad de que hacían alarde.

Costó a los franceses la jornada memorable y gloriosa del DOS DE MAYO la pérdida de 60 jefes y oficiales y 900 soldados, entre muertos y heridos, cuyas bajas ocurrieron en su mayor parte en el ataque del Parque. 

El enemigo, poco generoso, extremó de un modo cruel su venganza, faltando a lo prometido, pues los madrileños no cesaron en su actitud hostil hasta que a nombre de Murat se les ofreció olvido de lo pasado y reconciliación general. 


Cuando se hubo restablecido la tranquilidad, ocuparon militarmente la capital y prendieron a multitud de pacíficos ciudadanos, con el más fútil pretexto, fusilando centenares de ellos sin distinción de edad, sexo, estado ni condición. 

Las ejecuciones aquella misma tarde junto a la fuente de la Puerta del Sol e iglesia del Buen Suceso, para continuar durante la triste noche del 2, y aún en la mañana del 3 se oían las descargas que quitaban la vida a los primeros mártires de la independencia española. Algunos recibieron la muerte en San Ginés; otros en la montaña del Príncipe Pío, en el cercado de la casa que allí existía; pero la mayor parte fueron arcabuceados en montón en el Prado, en el sitio que hoy lleva el nombre de Campo de la Lealtad, donde se eleva el severo monumento del DOS DE MAYO (Encargóse la Providencia de vengar a las víctimas del DOS DE MAYO, haciendo morir de igual manera a su inhumano verdugo siete años después.


 Desde el trono de Nápoles, que tocó a Murat en el reparto de coronas que hizo Bonaparte entre sus generales, vióse proscrito y errante, siendo preso por un español; e identificada su persona, fue fusilado en el acto, sin forma alguna de proceso.)

fuente: http://hoficina.blogspot.com.es/



miércoles, 28 de marzo de 2012

Complejos: Superioridad

El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, neurológico, en el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad de los individuos, resaltando aquellas cualidades en las que sobresalen. Es lógico pensar que cada individuo posea aspectos positivos y otros negativos. Posiblemente los aspectos negativos del ser son obviados por su psiquis para obcecarse sólo con los positivos. El término fue acuñado por Alfred Adler (7 de febrero de 1870 – 28 de mayo de 1937).

La exhibición del complejo de superioridad, generalmente, se proyecta hacia los sentimientos de inferioridad con respecto a los demás. El problema más común de este complejo es sentirse "apartado" de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto de las personas. En el resto de las personas, al estar con una persona con este tipo de complejos, se puede llegar a pensar que son arrogantes o que quieren hacerse destacar por aspectos banales.

La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas (aunque con frecuencia las personas altamente dotadas poseen este complejo) con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir (con la intención de llamar la atención), orgullo, sentimentalismo y facilidad de ser herido, una tendencia a rechazar las opiniones de los demás (a veces con fundamentos racionales), comportamiento snob, entre otras.

El alejamiento social y el "soñar despierto" puede ser también asociado al complejo de superioridad, ya que es una forma de evadir el temor al fracaso relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentar el mundo real.

Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos en las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.

Fuente: wikipedia

lunes, 19 de marzo de 2012

WAZA:momentos de un examen...(II)

Desde hacía muchos años las AA.MM me llamaban la atención, pero por diversos motivos siempre había alguna circunstancia que me lo impedía. Primero un soplo en el corazón detectado con unos 10 años y que me marcaron para ejercer actividades físicas. El médico no me dejaba y mi madre era vigilante supremo de aquella indicación. 

Con el tiempo tuve suerte y pasados bastantes años el tema desapareció. Coqueteando con el karate ya que mi hermano lo practicaba y yo era su "sparring" perfecto...; en aquella época no podía pagarme las clases en un gimnasio, los polideportivos y precios de hoy no existían practicamente...

Ya en los 90 y en mi estancia en Sevilla por unos años, pude pagarme las clases y me apunté a Taijitsu. El segundo día me hicieron un koshinage ( lo supe después)  caí haciendo tijera con las piernas y me hice polvo una pierna; "fuera de juego" otra vez.

Y así hasta el 2002, donde tuve la suerte de matricularme en Aikido; con 38 años el destino me cruzó con mi Maestro y él me inició en el Camino. Algunas amistades y familiares me tildaban de loco, de que ya era muy tarde para meterme en eso...

10 años después, con esfuerzo, entusiasmo y mucha paciencia de compañeros y enseñantes, me llegó el momento de un nuevo examen de grado. Para ello, clases ordinarias y otras extraordinarias, robándole tiempo a la familia, con ayuda desinteresada  de otros "hermanos mayores" para poder llegar en las mejores condiciones; sintiendo las exigencias del Maestro; con días mejores y días de frustación. 

Finalmente llegó el día y el momento de la prueba, delante de muchos compañeros - transparencia total - , del tribunal de exámen. Escuchando las técnicas que me solicitaban, cambiando de ukes, de mayor y menor grado, tratando de mantener la concentración y "el tipo" durante toda la prueba, que desde el Suwari Waza, Hammin han dachi, Tachi waza, Jo dori, tachi Dori, Kumijos, Kumitachis, alcanzó aproximadamente los 30/ 40 minutos...

Finalmente todo pasó y os dejo unos instantes de aquel día...



El Camino sigue, espero que durante mucho tiempo, tanto como Dios me permita.

Aquel día creo que no sólo me examiné de técnicas sino que la vida me concedió la oportunidad  de volver  ( pues ya lo hice al examinarme de 1er DAN) a medir  y a valorar "relativamente" el trabajo durante este tiempo y , sobre todo,  me permitió  vivir el crecimiento en el mundo marcial que desde hacía tanto tiempo llevaba dentro de mi.

Hoy tengo 48 años y creo que sigo con el espíritu del principiante...



domingo, 18 de marzo de 2012

El Buen Combate

No huyas de la guerra interior. En tu corazón, el trono de las sensaciones, es donde se dirime la batalla. Allí habrá vencedor y vencido. Alimenta las sombras o la luz. Lucha, combate. 

Y en el buen combate encontrarás la fuerza y el coraje, la ilusión y la emoción para erguirte en toda tu estatura, por encima de la ilusión de identidad que te posee. 

Allí, en el humeante teatro de operaciones, al acabar, al traspasar las líneas enemigas, descubrirás que tu ego es solo parte de una sombra. Resplandece y deja de mirar la sombra. 

Para todos los que luchan, que luchamos.

Para todos los valientes que deciden tomar las riendas de su existencia y ser libres. Para vosotros, hermanos en el combate: Fuerza, Coraje, Honor, Justicia, Compasión, Generosidad, Respeto...

Posted 6th February by Salvador Badillo

martes, 13 de marzo de 2012

EL REGALO DE GHANDÍ

Si yo pudiera dejarles algún regalo,
dejaría acceso al sentimiento
de amar la vida de los seres humanos.

La consciencia de aprender
todo lo que fue enseñado
por los tiempos que pasaron...
Para recordar los errores que fueron cometidos
y que no se repetirán jamás.


La capacidad de escoger nuevos rumbos.
Les dejaría, si pudiera,
el respeto por aquello que es indispensable:
Además del pan, el trabajo.

Además del trabajo, la acción.
Y, si todo faltara, un secreto:
El de buscar en el interior de si mismo la respuesta y la fuerza para encontrar la salida...


(Mahatma Gandhi)

lunes, 12 de marzo de 2012

El Bloque Intacto.

La filosofía Taoísta tiene una bien merecida reputación de ser bastante abstracta por un lado y, sin embargo, bastante práctica por el otro. Un ejemplo más de ying  y yang


Dicho esto, ¿cuál es la aplicación práctica del Bloque intacto? Y ¿cómo te hará feliz? Considera el ejemplo siguiente: la práctica diaria o semanal de Aikido.

Quizás has experimentado ese instante maravilloso justo antes de comenzar con la primera técnica del día. Te has ajustado la ropa de entrenamiento, el Jo, Bokken y el Tanto están limpios, pulidos y preparados en su funda, te sientes lleno de energía y entusiasmo. Entras en el tatami junto con los compañeros,  quizá ensayas algunos tai sabakis, irimis, kaiten. Entonces entra tu  Maestro en el tatami, todos en seiza, saludamos e iniciamos la sesión.

Piensas para tus adentros: “Qué privilegio y qué alegría estar a punto de hacer esto durante las próximas horas”. Este feliz estado de ánimo, mi querido aikidoka, es el Bloque Intacto.

Compañeros de AFAMADRID
al finalizar la sesión de entrenamiento
Si expandimos nuestros horizontes, vemos las infinitas posibilidades del Bloque Intacto que pueden aplicarse a otras situaciones conocidas o a las  novedosas.

Si practicas el Arte taoísta de contemplar cada día (e incluso cada momento) como un  Bloque Intacto, siempre serás feliz cada mañana, en vez de afrontarlo con temor, inquietud, inseguridad, ansiedad debido a que has moldeado el Bloque previamente , de forma desagradable o distorsionada , antes de que comience.


Un texto que he adaptado , basado en los conceptos del Libro “El Poder del Tao -   Cómo hallar la serenidad en tiempos de cambio"  - (Lou Marinoff) Ediciones B

viernes, 2 de marzo de 2012

El Vencedor y el Perdedor

1. Cuando un vencedor comete un error, dice: "Yo me equivoqué!"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa." 

2. Un vencedor trabaja duro y tiene mas tiempo.
Un perdedor está siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario. 

3. Un vencedor enfrenta y supera los problemas.
Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos. 

4. Un vencedor se compromete.
Un perdedor hace promesas. 

5. Un vencedor dice: "Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser."
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como tantos otros." 

6. Un vencedor escucha, comprende y responde.
Un perdedor sólo espera una oportunidad para hablar. 

7. Un vencedor respeta aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo con ellos.
Un perdedor resiste aquellos que son superiores a él y trata de encontrar sus defectos. 

8. Un vencedor se siente responsable por algo más que sólo su trabajo.
Un perdedor no colabora y siempre dice: "Yo sólo hago mi trabajo." 

9. Un vencedor dice: "Debe haber una mejor forma de hacerlo ..."
Un perdedor dice: "Esta es la forma que siempre lo hicimos."



jueves, 1 de marzo de 2012

La Prudencia

Podríamos definirla en palabras justas como una virtud, la cual nos ayuda a actuar frente a las situaciones diarias de la vida, con mayor conciencia. Gracias a ella, nuestra personalidad concordará con alguien decisivo, emprender, comprensivo y conservador. Es decir, la prudencia pasa inadvertida ante nuestros ojos, ya que es muy discreta.

Tal es así, que las personas que viven esta virtud, son aquellas que toman las decisiones acertadas en el momento y lugar adecuado; lo que se proponen lo logran con éxito, en las situaciones más difíciles demuestran calma y serenidad, entre otras cuestiones.

Como mencionábamos anteriormente, este valor, nos ayuda a actuar correctamente ante cualquier circunstancia, mediante la reflexión y razonamiento de los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones en la misma.

Las emociones, el mal humor, las percepciones equivocadas de la realidad y la falta de la justa y necesaria información; en la mayoría de los casos proporciona que tomemos las decisiones incorrectas. Es decir, que posiblemente esto refleje que nos cuesta mucho reflexionar y conversar con calma en cualquier hecho. Es decir, que la prudencia se forma en nosotros por la manera en que nos conducimos frecuentemente, y no a través de lo que aparentamos ser.

Las consecuencias de ser imprudentes, se presentan en todos los niveles de nuestra vida; es decir, en lo personal y colectivo. Por ello, siempre es necesario saber que todas nuestras acciones deben estar destinadas a proteger la integridad de los demás sujetos como primer medida y como símbolo de respeto hacia nuestra especie.

El simple hecho de lastimar a los demás, de tener preocupaciones, no poder comprender los errores de los demás, imposibilitar la vida de los demás o ser antipáticos; son motivos comunes en donde deberíamos centrar nuestras fuerzas, para luchar y tratar cada día de ser un poquitos más prudentes.

Detente a pensar un momento y aprecia las cosas en su justa medida. Luego observarás que todos hacemos más grandes los problemas de los que verdaderamente son, y actuamos y por ende decimos, cosas que por lo general luego terminamos arrepentidos.

con Agustín Meléndez (2008)
Otra cuestión, es tratar de no aparentar ser prudentes, ya que esto significa que no somos capaces de actuar adecuadamente, decidir y comprometernos, por el simple temor que poseemos, junto a la pereza y las razones que creemos son valederas. Seamos sinceros con nosotros mismos y reconozcamos que hay algo que no nos gusta o nos incomoda en determinadas circunstancias.

La inconsciencia en nuestros deberes y en el actuar cotidiano, reflejan la falta de prudencia en nuestras vidas. Nunca pensaste que trabajar con intensidad y provecho, cumplir con las obligaciones y compromisos, ser amables con las personas y preocuparnos por su bienestar general, son una manifestación fiel de esta virtud humana.

mis compis Carlos Ruiz
y Juan Carlos Pantoja
(2006)
Ahora bien, ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de actuar con prudencia? En primer lugar, conservamos un buen estado de salud, ya sea física, mental y espiritual; manejamos nuestro presupuesto apropiadamente, cuidamos de las cosas para que ellas funcionen y permanezcan en condiciones para nuestro bienestar.

Ojo, el ser prudente no significa que estemos exentos de equivocarnos. Todo lo contrario, uno aprende de los errores una y otra vez, porque reconoce en cada uno de ellos sus fallos y limitaciones. Uno aprende, pide perdón y consejos. 

Recuerda, las mejores decisiones para actuar provienen de la experiencia. Todas las cosas que se desarrollan a nuestro alrededor nos enseñan a ser más críticos y observadores, prediciendo los éxitos y fracasos para cualquier acción a emprender.

Entonces, la prudencia será el valor que nos guíe por el camino más seguro, construyendo en nosotros una personalidad más segura y perseverante, capaz de comprometerse en todo y por todos, el cual generara confianza y reflejará amabilidad por el prójimo.


miércoles, 22 de febrero de 2012

KIMOCHI

Hace unos meses hablaba con mi amigo JR y me comentó que una Gran Maestra venida de Japón al entrar en su Dojo actual quiso dar a entender que había-sentía  KIMOCHI en el ambiente.

Según la R.A.E:  Ambiente (Del lat. ambĭens, -entis, que rodea o cerca).

1. adj. Dicho de un fluido: Que rodea un cuerpo.
2. m. Aire o atmósfera.
3. m. Condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época.
4. m. Grupo, estrato o sector social. Ambientes intelectuales, populares, aristocráticos.
5. m. Actitud de un grupo social o de un conjunto de personas respecto de alguien o algo.
6. m. Pint. Efecto de la perspectiva aérea que presta corporeidad a lo pintado y finge las distancias.
7. m. Am. Habitación de una casa.
de ~.
1. loc. adj. Col. Dicho de una persona: hospitalaria (que acoge con agrado).

Para  este post me quedo con la 1, por el Ki; la 2;la 5 y la de hospitalaria.

Tampoco hemos de olvidar que  nn japonés, dōjō significa literalmente "el lugar del Camino".

Esta expresión se refiere a la búsqueda de la perfección física, mental y espiritual ya sea para las artes marciales y religiosas como el budismo por la práctica del zen un estado de meditación, en la cual el practicante adquiere un estado de desapego de las cosas materiales y de ideas vanas, egoistas que impiden el juicio correcto para enfrentar los obstáculo.

L@s que hemos podido entrenar en diferentes lugares lo podemos identificar: las sensaciones distintas en un Dojo sólo de Aikido, en unas instalaciones sólo de artes marciales . en Polideportivos o en Gimnasios donde todo se mezcla. Ruidos de canciones, gritos de Gooooollll!!, megafonías, las máquinas de musculación, etc...

No me refiero a la calidad de las instalaciones sino al "ambiente" de Aikido u otra vía , necesario para poder empaparse de una gran variedad de sensaciones que en otros contextos se escapan...

Aún así ya lo decía el Fundador: "...No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz..."

lunes, 20 de febrero de 2012

Entrenando: Las suplencias...

A veces cuando vamos a entrenar nos encontramos con que el Maestro o el Profesor no han podido asistir a clase y , ya sea porque no hay compañeros de más grado o porque el mismo Maestro nos lo ha pedido, nos toca a nosotros ejercer como tal durante unas horas. 

 Para mi creo que es un momento de poner en práctica y valorar o medir ciertos valores fundamentales que se nos transmiten en el día a día cuando practicamos y voy a tratar de explicar, mis porqués ( Insisto, mis porqués).

Lo planteo desde dos enfoques: el que tiene que dar la clase y el de los compañeros que van a ser sus alumnos ese día.

El que tiene que dar la clase siente sobre él la responsabilidad y seguramente irá repitiendo las secuencias habituales de un entrenamiento. Por su cabeza pueden pasar mil dudas y cuestiones, pero todo acaba cuando comienza la clase.

Lo primero : la Naturalidad  de que se está cumpliendo una norma no escrita y que es asumida por la mayoría de compañeros, salvo que la casualidad haga que ese día haya recién incorporados o compañeros que llevan poco tiempo y desconocen esa costumbre.

El "suplente" ha de ser consciente de su nivel,  mirar a los presentes y valorar el grado de conocimientos que tienen. En todo caso, a la hora de empezar las técnicas previo calentamiento, pienso que lo mejor es acudir a lo básico ( no por ello menos sencillo).

Con humildad pero con coraje, empecemos por repasar los agarres, las maneras de efectuar los ataques: corrigiendo posturas de pies, cabezas adelantadas, brazos de madera y tensiones que sobran. Un correcto Ai Hammi, Gyaku Hammi sin entrar de frente y cosas así. Igual con los Tai Sabakis, entrando en Irimi, absorbiendo en Tenkan, los Kaiten...Recordar las palabras en japonés y su traducción al español, siempre los nuevos lo agradecen...

El silencio al entrenar debe seguir existiendo y no bajar las maneras porque no esté el Profesor principal; son detalles que permiten medir el respeto de los compañeros hacia el "suplente". Qué bonito!! es ver cuando un "suplente" corrige a alguien, y observar como los demás paran y en seiza escuchan al "suplente".. Siempre hay quien entra en bucle y su ego hace querer seguir sin atender, pero eso pasa a veces incluso con un Profesor delante...(tener Hakama o no, no significa dejar el ego en casa) 

No todo el mundo tiene la misma capacidad de expresión verbal, es cierto...pero siempre los compañeros suelen ayudar al suplente. No se trata de sacar un 100% de rendimiento a la técnica mostrada, quizá ese día, todos los presentes entrenamos otros valores...

El suplente se da cuenta de que, pese a que le han enseñado 453 técnicas, él sólo se atreve a explicar unas pocas...seguramente las que ha interiorizado de verdad a lo largo de cientos de repeticiones. Pues, ¡¡ muestra esas !! y no nos metamos en jardines o laberintos raros con el fin de quedar bien o gustar a tus compañeros. Me recuerda a cuando se practica Jiju Waza, es curioso, pero pasa algo parecido, te atacan y respondes con dos o tres técnicas sólo...es cuando uno se da cuenta de que queda mucho trabajo.

Por tanto, para mi los suplentes y sus días de enseñanza sirven para reforzar valores como: Humildad para reconocer lo que se cree saber, Valor y coraje para mostrarlo y compartirlo con otros compañeros, Respeto por parte de los que ese día son los alumnos , Cortesía y Etiqueta respetando la concentración y los protocolos, esté o no el profesor...

Y una cosa si que he vivido siempre: al acabar, los compañeros siempre dan muestras de agradecimiento y de estar a gusto con lo practicado y creo que es por algo muy sencillo: aprendemos y trabajamos duro por un Arte muy especial:  El Aikido y éste , además de aplicaciones de combate concretas en casos puntuales, nos enseña sobre todo:  a ser mejores personas.

Un abrazo amig@s


sábado, 18 de febrero de 2012

El precio del odio y del perdón

Descubro en mis anotaciones de 1989 unos apuntes de una conversación con J., a quien llamo “mi maestro”. En aquella época, hablábamos de un desconocido místico llamado Kenan Rifai, sobre el que se ha escrito muy poco. 

-Kenan Rifai dice que cuando los demás nos elogian, debemos prestar atención a nuestro comportamiento –dice J.-, ya que eso significa que ocultamos muy bien nuestros defectos. Podemos terminar creyendo que somos mejores de lo que pensamos, y de ahí a dejarse dominar por un falso sentimiento de seguridad, que en realidad nos rodea de peligro, hay un paso. 

¿Cómo prestar atención a las oportunidades que nos da la vida?
-Si tienes sólo dos oportunidades, aprende a transformarlas en doce. Cuando tengas doce, ellas se multiplicarán por sí solas. Por eso dice Jesús: “al que tiene, más le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo poco que tiene le será arrebatado.” 

Es una de las frases más duras del evangelio. Pero con el pasar de los años, he comprobado que es absolutamente cierta. Sin embargo, ¿cómo puede uno reconocer las oportunidades?

-Presta atención a todos los momentos, porque la oportunidad, el “instante mágico”, está a nuestro alcance, aunque siempre lo dejemos pasar por nuestro sentimiento de culpa. Por lo tanto, no pierdas el tiempo culpándote: el universo se encargará de corregirte, si es que tú no eres digno de lo que estás haciendo. 
¿Y cómo me corregirá el universo?
-No será a través de tragedias; éstas suceden porque son parte de la vida, y no deben ser encaradas como un castigo. Generalmente, el universo nos indica que estamos equivocados quitándonos lo más importante que tenemos: nuestros amigos.

“Kenan Rifai fue un hombre que ayudó a mucha gente a encontrarse a sí misma, y a alcanzar una relación armoniosa con la vida. Pese a ello, algunas de estas personas resultaron ser bastante desagradecidas, y ni siquiera se molestaron en decir “gracias”. Sólo cuando se sintieron de nuevo confundidas, decidieron acudir a él otra vez. Rifai volvió a ayudarlas, sin hacer ninguna referencia al pasado: era un hombre de muchos amigos, y los ingratos siempre acababan solos.

-Son bellas palabras, pero no sé si yo podría perdonas la ingratitud con tanta facilidad. 
-Es muy difícil. Pero no hay elección: si no perdonas, pensarás en el dolor que te han causado, y este dolor no terminará nunca. 
“No quiero decir que te debe gustar aquél que te hace daño. No quiero decir que vuelvas a vivir con esta persona. No estoy sugiriendo que la veas como un ángel, o como alguien que actuó inconscientemente, sin intención de herir. Tan sólo digo que la energía del odio no te llevará a ninguna parte; pero la energía del perdón, que se manifiesta a través del amor, conseguirá transformar positivamente tu vida. 
-Me han hecho daño muchas veces. 

-Por eso llevas todavía dentro de ti al niño que lloraba escondido de sus padres, al niño más enclenque de la escuela. Todavía llevas las marcas del niño flacucho que nunca enamoraba a las chicas, que jamás destacó en ningún deporte. No has logrado restañar las heridas de las injusticias que han cometido hacia ti a lo largo de tu vida. Y así, ¿qué has conseguido? 

“Nada. Absolutamente nada. Sólo un deseo constante de sentir piedad de ti mismo, porque fuiste víctima de los que eran más fuertes que tú, o de actuar como un vengador presto a herir a quien te ofendió. ¿No crees que estás perdiendo el tiempo?
-Creo que es humano. 
-Por supuesto que es humano. Pero no es inteligente ni razonable. Ten respeto por tu tiempo en este mundo, recuerda que Dios siempre te ha perdonado, y perdona tú también.

Después de esta conversación con J., que tuvo lugar poco antes de mi viaje para pasar cuarenta días en el desierto de Mojave, en los Estados Unidos, empecé a entender mejor al niño, al adolescente, al adulto herido que había sido un día. Una tarde, yendo del Valle de la Muerte (California) hacia Tucson (Arizona), hice mentalmente una lista de todas las personas a las que pensaba que debía odiar porque me habían hecho daño. Fui perdonándolos uno a uno, y seis horas después, en Tucson, mi alma se sentía más leve, y mi vida cambió para mucho mejor.

Copyright @ 2006 by Paulo Coelho
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viernes, 17 de febrero de 2012

Juguetes rotos

¿Te gusta conducir…? ¡Ah, qué buena, la sensación de conducir un coche nuevo, recién comprado! La pintura brillante, el olor a nuevo, la suavidad con que funciona todo… Trabajamos duro para conseguir el dinero, pedimos prestado a la financiera y cuando -por fin- tenemos el coche nuevo, nos sentimos felices unos días… hasta que se convierte en algo rutinario y entonces necesitamos otro juguete para sentirnos pletóricos, y así vamos de juguete en juguete (como el burro tras la zanahoria), hasta llegar al ataúd, el último juguete.

Tony de Mello, en su obra póstuma Despierta (Gaia ediciones), dice:

¡Despierta! Ya eres mayor para seguir durmiendo. Despierta y deja de jugar con tus juguetes. La mayoría de la gente dice que quiere salir del jardín de infancia, pero no les creas. Lo único que quieren es que les arregles sus juguetes rotos. “Devuélveme a mi esposa. Devuélveme mi trabajo. Devuélveme mi dinero.” Eso es todo lo que quieren, que se reemplacen sus juguetes. Cualquier psicólogo te dirá que la gente no quiere curarse.

Kosho Uchiyama (discípulo y sucesor de Kodo Sawaki) defendía la “sesshin sin juguetes”:

Toda la vida parece una búsqueda de juegos y juguetes: el primer juguete es el biberón, luego vienen los muñecos y de mayores nos interesamos por aparatos mecánicos y coches… hasta el momento de la muerte vamos cambiando un juguete por otro.

Nuestro zazen, al contrario, es la realidad de la vida. Aquí no hay juguetes, ni siquiera el kyosaku. Al no estar distraído, el hombre se convierte en ese Sí mismo que no es nada más que eso.

Esto de los juguetes tiene que ver con la relación ser-hacer-tener. Si queremos tener un coche para luego hacer algo (conducir) y así ser felices, esa orientación tener > hacer > ser sólo nos llevará a saltar de juguete en juguete y malgastar la vida en esfuerzos inútiles, porque los deseos son insaciables.

En cambio, desde una orientación ser > hacer > tener, si eres feliz, lo seguirás siendo, ya sea que conduzcas un BMW nuevecito o una motillo vieja, o vayas andando.

Llorando por los juguetes rotos nos perdemos la vida que pasa a un centímetro de nuestra nariz.

¿Te gusta conducir? Y vivir, ¿quieres vivir?


viernes, 10 de febrero de 2012

MÚSICA: Quiero Aire (el racismo no es una opinión...)

No olvidemos los pueblos que conformaron la hoy llamada España, Iberia o como queramos.. y sonriamos ante fusiones como la del vídeo...





ESPAÑA. Código Penal. Artículo 510. 1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses. 2. Serán castigados con la misma pena los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

La Soberbia...

A veces , cuando entrenamos, hay técnicas que no terminan de salirnos bien; el Maestro nos corrige y nuestra reacción es variada: se asume con resignación y con ánimos de mejorar y en otras ocasiones manifestamos malestar golpeando el tatami, pidiendo perdón en tono extraño...

Hace poco nuestro Maestro apreció esas reacciones y apeló a reflexionar sobre eso. En concreto lo identificó como pura soberbia derivada del orgullo, del ego mal encaminado...

Por tanto leamos lo que dicen Don  Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría, en su su último libro " Adiós Depresión (EL MUNDO, 01/03/08)":

La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto, de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal.

Hay dos tipos de soberbia; una que es vivida como pasión, que comporta un afecto excesivo, vehemente, ardoroso, que llega a ser tan intenso que nubla la razón, pudiendo incluso anularla e impedir que los hechos personales se vean con una mínima objetividad. La otra es percibida como sentimiento cursa de forma mas suave y esa fuerza se acompasa y la cabeza aún es capaz de aplicar la pupila que capte la realidad de lo que uno es, aunque sólo sea en momentos estelares. Entre una y otra deambula la soberbia, transita, circula, se mueve y según los momentos y circunstancias hay más de la una o de la otra.

La soberbia es más intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base. El balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento publico de sus logros. Para un psiquiatra , estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.

Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño.

Hay una gradación entre las tres estirpes, soberbia-orgullo-vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido. Entre la soberbia y el orgullo hay matices diferenciales, aunque el ritornello que se repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que uno cree que tiene frente a los de su entorno. En general estos dos conceptos se manejan como términos sinónimos, aunque se pueden espigar algunas diferencias interesantes.

La soberbia es más cerebral, se da en alguien que objetivamente tiene una cierta superioridad, que realmente sobresale en alguna faceta de su vida. Facetas concretas de su andadura tienen un relieve que las realzaba sobre los demás. Hay una evidencia por la que puede ser tentado por la soberbia, no necesitando del halago de los otros y haciendo él mismo su propio y permanente elogio de forma clara y difusa, rotunda y desdibujada, a tiempo y a destiempo, con ocasión y sin ella. Sus manifestaciones son más internas y privadas, aunque pueden ser observadas por una atmósfera grandiosa que él crea sobre su persona y además, a través de sus máscaras; hay arrogancia, altanería, tono despectivo hacia los demás, que se mezclan con desprecio, desconsideración, frialdad en el trato, distancia gélida, impertinencia e incluso, tendencia a humillar. Otras veces, esas máscaras son de una insolencia cínica, mordaz, con un ritintín de magnificencia que provoca en el interlocutor un rechazo frontal. En los casos algo más leves, baja la hoguera del engreimiento y entonces la relación personal se hace más soportable.

El orgullo es más emocional. Es una alta opinión de uno mismo mediante la cual la persona se presenta con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario. Puede ser lícito y hasta respetable. Decía Luis Vives que «es un amor a uno mismo por méritos propios». Puede ponerse de manifiesto en circunstancias positivas, en donde el lenguaje coloquial se mezcla con hechos e intenciones. En esos casos dimana de causas nobles y puede ser hasta justo. El orgullo de ser un buen cirujano, un buen padre, un excelente poeta, ser de una región concreta de un país… Todo esto está dentro de unos límites normales. Puede encuadrarse en el reconocimiento a una labor bien hecha.

La palabra vanidad procede del latín vanitas,-tatis, que significa falto de sustancia, hueco, sin solidez. Se dice, también, de algunos frutos cuyo interior está vacío, en donde sólo hay apariencia. Mientras la soberbia es concéntrica, la vanidad es excéntrica. La primera tiene su centro de gravedad dentro, en los territorios más profundos de la arqueología íntima. La segunda es más periférica, se instala en los aledaños de la ciudadela exterior. La soberbia es subterránea. La vanidad está en la pleamar del comportamiento. En la soberbia uno tiene una enfermedad en el modo de estimarse uno a sí mismo, en una pasión que tiene sus raíces en los sótanos de la personalidad en donde brota el error por exceso de autonivel. En la vanidad la estimación exagerada procede de fuera y se acrecienta del elogio, la adulación, el halago, la coba más o menos afectada y obsequiosa que lleva a dilatar alguna faceta externa y que de verdad tiene un fondo falso, porque no contempla más que un segmento de la conducta.

En la soberbia y en la vanidad hay una sublevación del amor propio que pide un reconocimiento general. La primera es mas grave, porque a ella se suele añadir la dificultad para descubrir los defectos personales en su justa medida y apreciar las cosas positivas que hay en los demás, al permanecer encerrado en su geografía ampulosa.

Se pueden distinguir dos modalidades clínicas de la soberbia, entre las cuales cabe un espectro intermedio de formas soberbias. Una es la soberbia manifiesta que es notarial y que se la registra a borbotones, con una claridad absoluta, lo cual suele ser poco frecuente. Hay petulancia y presunción. La otra es la soberbia enmascarada, que es la más habitual y que se camufla a soto voce por los entresijos de la forma de ser y que es más propia de las personas inteligentes y teniendo un sentido amplio y desparramado que asoma, se esconde, salta y bulle y revolotea por su mundo personal. ¿Cuáles son estos síntomas? Voy a resumirlos esquemáticamente:

1.- Aire de suficiencia que refleja un bastarse a sí mismo y no necesitar de nadie. Engreimiento que esculpe y hace hierático el gesto y lleva al hábito altanero.

2.- La borrachera de sí mismo tiene su génesis de una zona profunda e íntima donde se elabora esa superioridad. Las manifestaciones más relevantes son: susceptibilidad casi enfermiza para cualquier crítica con un cierto fundamento; gran dificultad para pasar desapercibido; tendencia a hablar siempre de sí mismo, si éste no es el tema central de conversación, enseguida decae su interés en la participación y el diálogo con los demás; desprecio olímpico hacia cualquier persona que aflore en su cercanía y de la que se pueda oír alguna alabanza. Esta embriaguez puede disfrazarse de los más variados ropajes

3.- La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a sí mismo como el descrito, es difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivencia, volviéndola insufrible, pues reclama pleitesía, sumisión, acatamiento y hasta servilismo.

No podemos olvidar, que para estar bien con alguien, para establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo

4.- En la soberbia se hospeda una obsesión exagerada por uno mismo, que ha ido conduciendo a una excesiva evaluación del propio mérito. Y afloran términos como alardear, jactarse, vanagloriarse.

Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. La una no está reñida con la otra. Una persona que reconoce sus defectos y lucha por combatirlos y a la vez, tiene confianza y seguridad en sus posibilidades.

Entre la soberbia, el orgullo y la vanidad hay grados, matices, vertientes y cruzamientos recíprocos. Por esos linderos se suele acabar en el narcisismo, patrón de conducta presidido por el complejo de superioridad, la necesidad enfermiza de reconocimiento de sus valías por parte de la gente del entorno y la permanente autocontemplación gustosa.

Lasch, en su libro La cultura del narcisismo, dice que en la cultura americana éste es un emblema de nuestro tiempo. Freud puso de moda este término, recordando a la planta del narciso, que crece a orillas de los estanques y se mira en el espejo que el agua le ofrece. Lipovetsky, en su obra La sociedad perdida, habla del interés desmedido por la propia imagen: por la personalidad, por el cuerpo y sus partes descubiertas (la cara y las manos) y por la necesidad de aprobación de los demás que tienen este tipo de personas. El análisis se complica más de lo que quisiéramos y hay un terreno magnético e imantado entre estas tres estirpes mencionadas.

Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurez, uno sabe relativizar la propia importancia, ni se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vez, sabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber mirar es saber amar. A lo sencillo se tarda tiempo en llegar.


domingo, 5 de febrero de 2012

CINE: Gladiator ("Lo que hacemos en vida, se refleja en la eternidad" )

Gladiator (pronunciado literalmente como en latín «gladiator» o [glaːdiatọɾ]) es una película del año 2000 del género peplum. Dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe,Joaquín Phoenix, Connie Nielsen, Djimon Hounsou, Oliver Reed y Richard Harris.

Russell Crowe representa al ficticio general romano y posteriormente gladiador Máximo Décimo Meridio.

La película ganó cinco premios Óscar en su LXXIII entrega, incluyendo el premio a la mejor película y mejor actor, y fue candidata en otras siete categorías. Sólo en dos ocasiones una película ambientada en la Antigua Roma se ha alzado con el oscar a la mejor película, pese a la popularidad y gran producción de películas que Hollywood ha realizado sobre esa época. Hay que remontarse 41 años para que Ben Hur lograra ser la primera de las dos películas que lo han conseguido.

Máximo es el general de los ejércitos del norte nacido en Augusta Emerita (la actual Mérida,Badajoz, España) y comandante de las legiones romanas en Germania, en su lucha contra los bárbaros, además de amigo personal del emperador Marco Aurelio. Es traicionado por el ambicioso hijo del emperador, Cómodo, quien asesina a su propio padre y toma el poder. Capturado y esclavizado en Hispania, junto a su finca, Maximus se convierte en gladiador y llega a desafiar al mismo emperador en el Coliseo.En ese estado es encontrado por comerciantes de esclavos, quienes lo capturan y lo llevan a Zucchabar, una árida ciudad en África del norte. En ese lugar es adquirido por Próximo (Oliver Reed), quien dirige una escuela de gladiadores. Desmoralizado por la muerte de su familia y la traición de Cómodo a su amigo el emperador Marco Aurelio, Máximo se niega a luchar en los entrenamientos, hasta su primera pelea, cuando no tiene otra opción que luchar o morir. Dado que él, como militar romano tiene un entrenamiento de combate formidable, destaca entre las filas de esclavos y se convierte en un gladiador popular.

Aquí conoce a otros esclavos: Juba (Djimon Hounsou) quien era un cazador (según dice él, pero el tratante de esclavos dice que lo compró en una mina de sal) de Numidia, y Hagen (Ralf Möller), de los pueblos bárbaros de Germania. Juba se convierte en su amigo y compañero de equipo, permitiéndose con él sostener conversaciones acerca de la vida y la muerte, y de la manera en que Máximo se reencontraría con su familia en el más allá.


"Lo que hacemos en vida, se refleja en la eternidad"