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miércoles, 28 de marzo de 2012

Complejos: Superioridad

El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, neurológico, en el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad de los individuos, resaltando aquellas cualidades en las que sobresalen. Es lógico pensar que cada individuo posea aspectos positivos y otros negativos. Posiblemente los aspectos negativos del ser son obviados por su psiquis para obcecarse sólo con los positivos. El término fue acuñado por Alfred Adler (7 de febrero de 1870 – 28 de mayo de 1937).

La exhibición del complejo de superioridad, generalmente, se proyecta hacia los sentimientos de inferioridad con respecto a los demás. El problema más común de este complejo es sentirse "apartado" de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto de las personas. En el resto de las personas, al estar con una persona con este tipo de complejos, se puede llegar a pensar que son arrogantes o que quieren hacerse destacar por aspectos banales.

La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas (aunque con frecuencia las personas altamente dotadas poseen este complejo) con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir (con la intención de llamar la atención), orgullo, sentimentalismo y facilidad de ser herido, una tendencia a rechazar las opiniones de los demás (a veces con fundamentos racionales), comportamiento snob, entre otras.

El alejamiento social y el "soñar despierto" puede ser también asociado al complejo de superioridad, ya que es una forma de evadir el temor al fracaso relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentar el mundo real.

Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos en las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.

Fuente: wikipedia

martes, 20 de marzo de 2012

Gran Familia...


Tengo el gusto y el honor de ser el responsable de asuntos informáticos de mi Asociación (administrador de la página web, Facebook, apoyo a la revista, etc...) . 

Eso me permite disponer de gran material fotográfico y videográfico para hacer galerías multimedia y enriquecer los contenidos que publicamos...

Pero esta vez, se me ocurrió editar una especie de spot-videoclip como homenaje a la Gran Familia que formamos y , por extensión a tod@s los aikidokas de buena fe , que habitan este mundo.

Así que ahí va, dedicado a tod@s ell@s, a tod@s vosotr@s, pues el mensaje que contiene es igualmente válido:


jueves, 8 de marzo de 2012

¿Porqué practico Aikido? (I)

Soy practicante de Aikido desde el 2002, y desde hace tiempo mis amigos, personas allegadas y algún que otro despistado me preguntan porqué practico este Arte Marcial.

A parte de proporcionar una respuesta más o menos tópica y típica, este tema me ha llevado a profundizar en el asunto, a tratar de poner luz sobre las "verdaderas" causas que me llevaron a entrar en un Dojo para practicar el Arte de la Paz, y sobre todo a seguir en ello. En mi caso con ilusión y ánimo creciente , encantado de haber entrado en la senda del Aiki,

Aprovecho la ocasión para agradecer a mi Maestro y a todos los compañeros su ayuda, conocimiento y grandes dosis de paciencia.

Para comenzar el asunto parto de la siguiente premisa básica de la psicología:

La Necesidad crea una tensión que en función de una o varias Motivaciones da lugar a una Acción común o diferente (Comportamiento)

Puesto a investigar sobre el tema me pareció un buen punto de partida el basar este texto en la llamada "Pirámide de Maslow".

Esta pirámide propone de forma ordenada un modelo escalable sobre las necesidades humanas. A saber:
  • Orgánicas
  • Seguridad
  • Pertenencia
  • Estima
  • Realización
Orgánicas : en este sentido creo que lo mejor es leer el artículo del compañero Agustín AIKIDO y SALUD, donde de forma clara y fundada explica las bondades físicas y psicofísicas que proporciona el Aikido al practicante. Es obvio que una persona puede necesitar para cubrir estas necesidades de la realización de una actividad fisica como el Aikido para mejorar ciertos aspectos de su condición física.

Seguridad: según Maslow en este escalón encontramos las necesidades relacionadas con la confianza que genera un grupo organizado, en una jerarquía responsable, en una organización reputada, veteranía, experiencia, estabilidad...

Pertenencia: las personas tenemos hambre de relaciones amistosas, deseo de pertenecer a una comunidad, noción de club, de grupo, de equipo. Es la necesidad de situarse en relación con los demás

Estima: Se refiere al aumento de la competencia y/o su posición, ser reconocido como individuo, de ser reconocido, de cumplidos, Es el reconocimiento de los méritos o del valor de uno por parte de los demás.

Realización: o de actualización de uno mismo, el ser humano aunque puede mostrar un cierto descontento si no hace exactamente aquello para lo está dotado. Es la necesidad de evolución, de superación personal, de creación.

Las motivaciones , su definición podría ser el conjunto de fuerzas que nos impulsan a actuar.

Toda nuestra educación nos conduce a analizar los acontecimientos de una forma lógica. Cuando las personas quieren explicar sus actos se apoyan en la razón para justificar sus actitud, su comportamiento, su decisión. Es decir cada uno intenta parecer razonable ante los demás. Con demasiada frecuencia intentamos comprender a los demás basándonos en únicamente en hechos o por actos admisibles por una sola razón. Esto no es suficiente. Hay actitudes y comportamientos que se nos escapan y debemos intentar comprender. Porque "hay que comprender para ser comprendido".

Las personas actúan únicamente por dos razones: satisfacer los deseos o huir de los temores.

Tipos de motivaciones:
  • Racionales: seguridad, interés, comodidad, confort, simplicidad, ahorro, método, bienestar...
  • Afectivas: sentimientos, simpatía, amistad, orgullo, ideal, amor, consideración, estima, ser útil, ser ídolo, novedad, competición, satisfacción, pasión, poder...
Todas ellas a su vez pueden ser positivas o negativas, intensas o débiles, largas o breves

Acciones o comportamientos : finalmente decidimos y nuestra decisión está basada y dividida en los siguientes porcentajes:
  • Motivación Racional: 10%
  • Motivaciónes Afectivas: 90%

A todo esto hay que añadir otros conceptos como son las esperanzas, las ilusiones.

Después de toda esta exposición parece más despejada la jungla de nuestra mente, por lo menos con las ideas un poco más ordenadas. Esta ordenación me (nos) permite poder situar nuestros porqués, a conocer qué nos llevó a inscribirnos en el dojo, a continuar entrenado o en algunos casos a abandonar la práctica, con o sin vuelta.

Pienso que los porqués van evolucionando mientras caminamos por la Vía, quizás la mezcla de necesidades y motivaciones que nos impulsan a inscribirnos no son las mismas cuando uno empieza que cuando se llevan algunos años de práctica o cuando se lleva toda una vida en ello.

Quizá , y digo "quizá" , al principio los porqués pueden estar más relacionados con la necesidad de realizar una actividad física más o menos intensa, que además nos proporciona una imagen de "falsa seguridad" que nos genera el conocimiento básico de una serie de técnicas aiki que pueden ser aplicadas en caso de agresión física, y que nos permite sentir como nuestra imagen ante los demás se proyecta de mejor manera.

Menos mal que en nuestro caso , tanto el Maestro como los profesores que nos enseñan, nos hacen poner los pies en la tierra y nos graban a fuego la necesidad de ser pacientes, perseverantes y constantes...únicas vías para ,al cabo de los años, empezar a entender el verdadero espíritu del Aikido.

continuará...


domingo, 8 de enero de 2012

Creo...

Creo que con ternura, un corazón sin vida puede volver a latir.
Que hay un lugar en el corazón donde habita la esperanza y es en ese lugar de nuestro corazón donde encontramos el calor necesario para sufragar noches solitarias de recuerdos y desengaños.

Que la "casualidad" nos une a seres que atienden y fertilizan nuestra esperanza.
Que no debemos poner limitaciones a los sueños por realizar.
Que nos han enseñado a dar y no sabemos recibir con generosidad.

Que la paciencia es la que mantiene la esperanza.
Que nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón.
Que al sentir una mirada... un corazón enamorado puede embriagarse.

Que sí... se puede aprender a confiar nuevamente.
Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo... pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.
Que hay que decir lo que se siente, hacer lo que se piense y dar lo que se tiene.

Que cuando un amigo se va es que ha realizado la función por la que estaba en nuestra vida.
Que la desconfianza nos hace no salir a la ventana para ver quién llama y respondemos "abriré mañana", para contestar lo mismo mañana.

Que es de sabios saber cuando hablar y cuando callar.
Que las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.
Que hay que pensar muy bien antes de hablar, calmarse cuando se esté airada o airado, resentido, y hablar sólo cuando se esté... en paz.


Creo que aún hay ESPERANZA...


martes, 20 de diciembre de 2011

La alegría del Aikido.

Aunque siempre andamos en el camino, siento que, con el paso del tiempo, el Aikido ha pasado a ser el centro de mi vida. A veces de manera consciente y muchas veces sin darme cuenta, mi pensamiento y mi conducta se rigen de forma distinta a como lo hacían antes. Yo corría de un lado a otro, simplemente por no estar en ningún lado; dejaba las cosas a medio hacer, me citaba a la vez con dos personas en dos sitios diferentes, no sabía decir que no; me comprometía a cosas que no podía cumplir, nada me llenaba lo suficiente, lo quería todo y lo quería ya. 

Me molestaba mi trabajo, me molestaba cuidar de mi hijo, que era un bebé, me molestaba tener que ocuparme de cualquier asunto. La gente no me interesaba, fuera de mi círculo. Yo creía ser el centro del Universo y lo demás tan solo me rodeaba. Todo suponía un problema si no se adecuaba a mis intenciones, a mis deseos. 

Eso pasó. 


Ahora todo me viene bien; los problemas no son problema, la frustración no me frustra. Siento que todo es como debe ser. Acepto y cedo, e intento comprender el sentido de cada cosa que viene y de cada cosa que se va. No significa que a menudo no sienta miedo o inseguridad o dudas, claro que sí, pero la sensación ya no es mala, no hay oposición, me muevo en la dirección de la corriente y sé esperar, atento. Todo se coloca por sí solo, sin interferir. No quiero decir que me haya vuelto pasivo o que me resigne a mi suerte; es distinto. 

Es saber, o intuir, que la inmensidad de la vida tiene sus propias leyes y que todos y todo volveremos a la fuente original, queramos o no. 

Me interesan las personas que conozco y también las que no conozco; comprendo que es sólo cuestión de azar que unos sean tu familia directa o tus vecinos o tus compatriotas y otros no; me admiran sus afanes, sus preocupaciones, la vida de cada cual. Comprendo que son tan importantes y valiosos como cualquiera. Comprendo que mis motivos no son más prioritarios que los suyos ni mi vida más importante. 

Así, cuanto más doy, más recibo. Disfruto de cualquier cosa, por insignificante que sea, y me siento más receptivo emocionalmente y más respetuoso. Me siento querido, siento que el mundo me devuelve gustoso la sonrisa. 

Pudiera ser que hubiera madurado igual en el curso de estos años sin el Aikido, pero creo que no es así, por dos razones: a diario veo personas cargadas de amargura, de envidia, de afán por competir, por imponerse, por salvaguardar lo suyo al precio que sea, atados al mundo de los objetos, de las posesiones, usando la violencia como herramienta contra otros seres vivos, a menudo indefensos. 

La segunda razón son mis compañeros: el Maestro y el tatami, como las olas del mar hacen con las piedras de la orilla, van desgastando las impurezas, las estridencias, poco a poco, desechando lo que no sirve, puliéndonos suavemente, pero de manera constante, hasta llegar al corazón; y es entonces, con cada entrenamiento, que la alegría, la alegría de vivir, la alegría incontenible surge de nuestro interior y podemos llevarla para compartirla por doquier. 

Feliz Navidad. 

JAS Samiñán.

Fuente: Extraido de : http://www.afamadrid.com/default.asp?V_DOC_ID=1248


domingo, 11 de diciembre de 2011

¡Levántate, héroe!

Heroísmo es vestirse la sonrisa en un mundo de desconfianza y de agresiones emocionales. 
Heroísmo es mirarnos a los ojos y dejar que destellen las lágrimas entre nosotros. 
Heroísmo es tocarnos, tomarnos las manos y no reprocharnos nuestra imperfecta humanidad. 
Heroísmo es enfrentar la cara al gélido viento de la crítica y los chismes. 

Heroísmo es quitarnos las corazas, no temer ser asaeteados por las flechas de los cobardes. 

Heroísmo eres tú, vistiéndote, o mejor, desnudándote de artificios y sofisticaciones.

Mírate, erguido en toda tu estatura y dime: ¿no somos iguales tú y yo?, ¿no sentimos el frío y nos circula la sangre?

Dime, hermano, ¿no nos calienta el mismo sol, no miramos al mismo cielo en busca de consuelo? 


Y dime, ¿no podemos, acaso, tú y yo cambiar el mundo, nuestro mundo, empezando por nosotros mismos? 

¡Levántate, héroe! Gracias por existir.

FUENTE;  19th October by Salvador Badillo



martes, 11 de octubre de 2011

Tradiciones, respeto y anacronismos


No es extraño escuchar y participar en conversaciones con compañeros que giran en torno al respeto que, tanto los de menor como los de mayor grado, debemos mostrarnos y como estas muestras de respeto son interpretadas en nuestros ambientes (clases de aikido, sociedad occidental, sociedad española,….)

En dos trazos trataré de exponer lo que a mí me queda, en síntesis, de los puntos de partida de las conversaciones.

En ocasiones ese respeto puede llegar a ser interpretado por ambas partes como servilismo tanto sentido como exigido, ejemplo de ello es el profesor de primer dan que arroja su bolsa con los objetos de entrenamiento para que se la lleve uno de sus alumnos. Y otro ejemplo en el lado contrario de la balanza, el de un maestro de alto grado que se muestra sumiso y respetuoso con un maestro superior que igualmente le arroja su bolsa.

Esta actitud, no podemos negar, que en nuestra mentalidad nos parecería vanidosa y hasta despreciativa por un lado y servil, hasta humillante, por otro. Y sin embargo no creo que tenga que ver con las tradiciones y sí con la interpretación que individualmente le demos.

Actitudes más cercanas, como ceder el turno a un compañero de mayor grado, guiar en la práctica a un compañero de menor grado son fácilmente aceptadas y entendidas por nuestra parte. Más dificultades encontramos para admitir y no entender como servilismo, el ofrecernos a guardar las armas de entrenamiento al Maestro o a un compañero, doblar su hakama o llevar su bolsa (acciones que por otro lado no realizamos).

Por mucho que respetemos unas tradiciones, estas pueden chocar con nuestra cultura o parecernos anacrónicas y por tanto ser más difíciles de aceptar por nuestra parte. Mas esto no debe hacer que nos confundamos y las despreciemos en tanto en cuanto a nosotros nos puedan parecer exageradas.

Por otro lado no creo que defender las tradiciones se deba, exclusivamente, argumentar en base que son así y por tanto debemos aceptarlas sin más. En ese caso no volveríamos tan rígidos que chocaríamos constantemente y no podríamos practicar la unidad en las esferas cotidianas (Toko iku). Sólo adaptándonos al discurrir de los acontecimientos podremos defenderlas.

Aceptar los horarios de la vida occidental que nos fuerzan, en ocasiones, a llegar tarde a un entrenamiento, no forzar a que le lleven la bolsa o doblar su hakama.
, mirar hacia otro lado si no le devuelven un saludo, pues entiende que no es una falta de respeto, quedarse sin estirar porque ningún alumno se ofrece....  Son ejemplos diarios de una adaptación a nuestro medio de unas tradiciones que todos tenemos claro son definitivamente respetadas.

Paco Agüera (Izquierda)  - Lucio Álvarez(derecha)
Ki musubi no Tachi...

Es por todo ello por lo que opino que el valor de una tradición o una actitud no está en el hecho en sí, sino en cómo sea vivida por cada uno de nosotros independientemente del momento o el contexto en que surja. Si respetas la tradición y aceptas su existencia puedes llegar a entender que el maestro se arrodille y acepte de buen grado llevar la bolsa de su Maestro de grado superior.

Doblar el hakama al Maestro, ofrecer deferencia a un grado mayor, no creo que sean tradiciones, (entendidas como tal actitudes habituales en una cultura, que a fuerza de ser repetidas, sin formar parte de las leyes de un pueblo, se han interiorizado y formar parte de la misma), y por tanto no debemos excusarnos argumentando que estamos en la Europa del siglo XXI y no en el Japón de siglo XIII, sino que son muestras de respeto.

Y si nos dejamos guiar por el más experto, agradecemos el entrenamiento, ayudamos a estirar al Maestro, no estamos mostrando servilismo si no reconocimiento. De la misma manera que el Maestro no exige tajantemente su cumplimiento, no porque la no exigencia sea una muestra de respeto por su parte hacia sus alumnos, sino porque se adapta al momento.

Pero a pesar de todo lo expuesto, considero sinceramente que no debemos olvidar de donde venimos y nuestra propia cultura. Pues creo que si un maestro japonés de decimonono dan me tira el hakama para que se lo doble, hay más posibilidades que se doble solo a que lo haga yo. Sin embargo ¡amigo! si un maestro tejedor de esparto de Cieza me arroja la bota de vino y un trozo de queso con pan de pueblo…humildemente los cogeré, cortaré el pan y el queso y le cederé el primer tiento y el más grande bocado. (…o no)

SED FELICES    ( Paco Agüera )


Fuente: AFAMADRID - Tradiciones, respeto y anacronismos

viernes, 16 de septiembre de 2011

La Gratitud...


Muchas veces se estima que de todos los sentimientos humanos, el más efímero es la gratitud. Quizás haya algo de cierto en esta aseveración. Ya que el saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Tradicionalmente nuestras abuelas nos lo decían "de gente bien nacida es ser agradecida". 

Para algunas personas dar las gracias por aquellos servicios cotidianos es muy fácil: el desayuno, la ropa limpia, la oficina aseada... Sin embargo, no siempre es así. 

La gratitud implica algo más que pronunciar unas palabras de manera automática, sino que responde a aquella actitud que nace del corazón, en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros. 

Ahora bien, la gratitud no es "devolver el favor": si alguien me sirve una taza de café no significa que después debo servir a la misma persona una taza y quedar iguales... El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena. 

Aquella persona agradecida busca tener otro tipo de atenciones con las personas, no piensa en pagar por cada beneficio recibido, sino en poder devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo. 

Una muestra sincera de agradecimiento proviene de un niño cuando con una sonrisa, un abrazo o un beso le agradecen a sus padres aquellos obsequios o presentes ¿De qué otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta. 

En este sentido, estas muestras de afecto constituyen una manera visible de agradecimiento; la gratitud nace por la actitud que tuvo la persona, más que por el bien (o beneficio) recibido. 

A lo largo de nuestra vida nos rodeamos de personas por quienes tenemos especial estima, preferencia o cariño por "todo" lo que nos han dado: padres, maestros, cónyuge, amigos, jefes... El motivo de nuestro agradecimiento se debe al "desinterés" que tuvieron a pesar del cansancio y la rutina. Nos dieron su tiempo, o su cuidado. 

No debemos olvidar que nuestro agradecimiento debe surgir de un corazón grande. 

No siempre contamos con la presencia de alguien conocido para salir de un apuro, resolver un percance o un pequeño accidente. ¡Cómo agradecemos que alguien abra la puerta del auto, para colocar las cajas que llevamos, o nos ayude a reemplazar el neumático averiado! 

El camino para vivir el valor del agradecimiento tiene algunas notas características que implican: 
  • Reconocer el esfuerzo de los demás cuando nos proporcionan ayuda 
  • Acostumbrarnos a dar las gracias 
  • Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: acomodar la silla, abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial... 
La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida.




domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi turno...


¿Pares o nones? uhmmmm!! nones!!...siiiii! salió nones así que hoy toca escribir sobre experiencias personales en el tatami.

Tod@s los que practicamos Aikido sabemos que normalmente las técnicas que nos regala el Maestro  después las repetimos nosotros , los alumnos , en series de 4 en 4. Es decir: primero uno , dos veces por la izquierda y luego dos veces por la derecha o también dos veces en omote y dos veces en ura. ¿Es fácil? ¿no? ¡¡¡pues no os creáis !!!!!.

A veces estamos tan "concentrados", pero en cosas indebidas (yo,mi,me,conmigo) , que se nos olvida el número de veces que llevamos y , haciendo de Uke, uno observa que el Tori de turno sigue y sigue (como las pilas del conejito).

Cuando esto pasa, normalmente por cortesía, uno decide seguir unas cuantas más siendo su Uke; hasta que por fin dices: “¡¡Ya!!, Ahora me toca a mí...” . En ocasiones (pocas) hasta se observan caras de asombro (incluso de malestar) por haber cortado la serie de repeticiones y el bucle mental en el que entró, pero es que ¡¡muchach@!!! el aikido es cosa de dos...!!

Sin embargo también es cierto que en ocasiones (muchas , afortunadamente) un@s y otr@s cedemos gustosamente más repeticiones al compañero para que termine de ver cómo era el movimiento, o lo que corrige el Maestro...eso es cortesía y compañerismo.

Otro detalle curioso es cuando estando cerca el Maestro,corrige a otros compañeros; entonces, tal y como establece el protocolo, uno señala al Maestro y detiene la serie que se estaba desarrollando para ponerse en Seiza y atender a las correcciones.

¡¡Uff!! Si uno está de Tori es distinto a si está de Uke; pues a veces da la sensación de que al Tori (que se ve "obligado" a parar) parece que le molesta perder su dosis de repeticiones en  pro de atender las  indicaciones sobre cómo hacer o cómo no hacer,  que nos comentan los que saben...(Más yo, mi, me, conmigo)  

Seguimos la clase y afloran más detalles; el Maestro nos dice que para entrenar es necesario tener: buena postura, distancia y actitud...unos segundos para reflexionar sobre eso son verdaderamente importantes y es cierto que a todos se nos olvida (aunque pienso que a unos más que a otros)

Me explico: Tomo por ejemplo la distancia,  a veces da igual: -  ¡¡¡ lo importante es que me salga bien la técnica y al Uke le proyecte quien sabe ande!!!!  - , parece que se debe de pensar, pero ¡¡¡jo!!!! , es que el tatami tiene una extensión limitada y al igual que España limita al Norte con Francia  al Oeste con Portugal y esas cosas, en otros lugares el tatami limita con el suelo (si, ese que es duro y duele), con un espejo, con unas espalderas, columnas amenazadoras e incluso, aunque no los veamos,  entre medias hay entes animados, también llamados compañeros, con los que al chocar sin control, curiosamente y por efectos de la física se producen consecuencias no deseadas...

Quizá de nuevo otra dosis de Yo, mi, me, conmigo.

Otro concepto es la actitud: toca el turno de ser Tori, adquirimos más o menos un buen Kamae (postura) , Ma ai (distancia)  y Zanshin, una actitud de alerta, atenta, relajada...;recordando las palabras de un gran Maestro que dice que se reciba al Uke como si de un saludo afectuoso se tratara (entrando en irimi), pues eso, preparado estoy.

Se inicia el ataque y en cuestión de segundos observamos un trolebús que viene hacia nosotros, al que además debemos de deberle dinero o algo parecido pues se le intuye una potencia de ataque considerablemente superior a lo esperado en un entorno de entrenamiento;pasan las décimas de segundo oportunas y uno ha de decidir:

¿Se aplica la técnica con rigor al principiante , o no tan principiante,  pudiendo causarle un daño serio que no es capaz de preveer? ¿Se aplica mal con la intención de no hacer daño y ganarse  la corrección del profesor de que "eso que has hecho es un churronage"? ¿Se le explica al Uke que estamos entrenando y que , aunque el ataque ha de ser sincero y bien dirigido, en todo caso  las guerras samuráis acabaron hace unos siglos y no es necesario lanzarse a degüello contra el compañero Tori? 

Todo esto en décimas de segundo...complicado, se me antoja...

Por último, en el amplio abanico de la experiencia de los Turnos,  el "yo a ti sí (te crujo) pero  tú a mí con cuidadito" (jaja!!!, os sonreís, os siento), o el "te lo hago suavito para que te acuerdes en tu turno" , sobre todo cuando tocan Nikyo o Sankyo y sus respectivos Kimé.  Creo que estos últimos aspectos, se describen por si sólos.

Tori:Roberto Garcia
Uke: J.Ch (Musubi)

Koshinage

Hay más "momentos" sobre los que comentar las percepciones que cada un@ recibe cuando entrena, como por ejemplo:  - la diferencia de ser guiado con suavidad y Musubi o por el contrario sentir el concepto de ser tratado como "fardo del tren correo", -  la fase de selección de pareja en base a la "dureza" o no de la siguiente técnica a practicar, - la decisión de tratar de no entrenar con alguien en particular, - el tener en cuenta las condiciones físicas de un Uke en determinado momento y dejarle respirar o llevarle al límite... En fin,  un montón de matices. Quizá otro día que salga "nones" me animo a describir mi punto de vista (insisto, mi punto de vista), aunque desearía que algún compi más se animara a expresar su opinión al respecto.

Pues nada más por el momento, estas cosas que escribo son parte de la salsa del entrenamiento, de las formas de ser de todos nosotros (el que suscribe el primero), y las quería compartir pues creo que pueden ser situaciones que en alguna o en muchas ocasiones pasan por nuestras mentes. Si sirven para que algunas cosas se identifiquen, se puedan pulir y en todo caso mejorar, pues: estupendo… Si no es así, pues ya el Camino se encargará de ello, en su momento.


Un abrazo a tod@s

J.CH - Musubi (2011)                                   


PD: este artículo está basado en experiencias personales  totalmente subjetivas y cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia.





jueves, 1 de septiembre de 2011

Pelea entre lobos

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla acerca de la vida con sus nietos.
Les dijo: Una gran pelea está ocurriendo en mi interior y es entre dos lobos.

Uno de los lobos representa la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la competencia, la superioridad y la egolatría.

El otro la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fe.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo:

Abuelo, dime… ¿Cuál de los lobos ganará?".

Y el viejo cacique respondió simplemente... EL QUE ALIMENTES.


lunes, 29 de agosto de 2011

No...

No interfieras, muchas cosas se solucionan por sí mismas.
No te quejes, quien más y quien menos, todos tienen sus problemas.
No te justifiques, sólo di tu verdad tranquila y claramente.
No hables de ti mismo, aprende también a disfrutar escuchando.
No critiques, mira antes dentro de ti.
No te exhibas, basta con que tú mismo te aceptes, no hay nada que demostrar.
No busques consideración en los demás,Tu propia consideración es más que suficiente.
No te compares, siempre habrá quién sea más y quién sea menos que tú.
No estés de mal humor, una sonrisa sincera atrae la buena suerte.
No malgastes, pocas cosas necesitamos de verdad.
No contamines, ni con deshechos ni con palabras.
No perjudiques a nadie, por la noche podrás dormir a pierna suelta.
No te autoengañes, mírate de nuevo como si no te conocieras.
No te sientas bajo presión, Igualmente, cada día, saldrá el sol.
No te compadezcas a ti mismo,haz lo que debas, lo demás no está en tu mano.
No prometas nada que no puedas cumplir, decir y hacer debe ser la misma cosa.
No temas nada, acepta la realidad tal cual.
No esperes nada, sólo existe hoy, disfruta con lo tuyo.
No desees lo que no es,muévete a favor de la corriente como buen uke.
No te aferres a nada, las cosas vienen y van, de manera natural.
No dejes que la tristeza te subyugue, espera un poco y se irá como la niebla.
No pierdas la fe,tú tienes tu sitio en el Universo.
No atiendas a los halagos, apílalos en el mismo rincón que a los desprecios. 

TORI: José Samiñán
De mi compañero aikidoka "Sami"
Diciembre 2005



viernes, 26 de agosto de 2011

Un ejemplo local de compromiso y constancia...

Aprovechando el interesante detalle del blog de Carina sobre la Sensei Keido Fukuda, 10º DAN a sus 98 años, he pensado automáticamente en un compañero de entrenamiento.

 Si Agustín, Dr. Agustín Meléndez ; tú.... A tus casi 70 años, 3er DAN de Judo, 2º de AIkido ( bien lo sabemos, ehhh!!  pues nos tocó examinarnos juntos de primero y segundo, jajaj). Es raro que faltes a una clase, llegas silbando  o cantando pasajes de Arias... con buen humor, con muchísima humildad pese a tu bagaje, dando ánimos a los nuevos y no tan nuevos, siempre con cosas y temas que hacer de tu trabajo en el INEF pese a tu jubilación...es cierto que las piernas a veces fallan pero...jo!!!!. Da gusto verte en los ukemis. He tenido la suerte de poder compartir contigo los minutos que nos dan en las exhibiciones anuales y aprovecho para darte las gracias por el ejemplo que nos das y desearte que la cosa siga así muchos años más...

Un abrazo



Agustín y yo,  en el Memorial de Kárate Rubén Sánchez
(2008 y 2009)






Tori: Agustín Meléndez
  

lunes, 22 de agosto de 2011

De Caminos, senderos y guerreros...

"...Todo sendero no se parece al otro. Siempre el sendero le corresponde al guerrero que le transita.

He visto gente caminando en el sendero, caer y desaparecer. He visto a otros caer levantarse y seguir caminado. He visto los que se pierden, otros que toman atajos que solo los llevan al principio.

También he visto senderos llanos y expeditos, algo anchos y tranquilos. Y los que más me han sorprendido son esos senderos pedregosos, angostos, maltrechos, los cuales llevan al mismo lugar que llevan todos y he visto a guerreros caminarlos sin frustrarse ni perderse.

Pero la visión más triste y desgarradora que he visto, es a los guerreros los cuales, el único obstáculo que se encuentran en la senda, es el de su propia sombra..."


viernes, 19 de agosto de 2011

Palabras de aliento

De Senpais y Kohais...
Desde hace una temporada vengo pensando en cómo pasa el tiempo...

Ay!! los principios siempre son duros y pasados estos pocos años (mi caso) resulta que uno vuelve a estar en el principio...en mi caso en el shodan.

Esto me recuerda la frase de :"Ahora que nos sabemos las respuestas, nos cambiaron las preguntas"
Siempre recuerdo con cariño muchos detalles de los comienzos...y es mi intención recordarlos en este texto con la intención subyacente de que algunos de esos detalles y comentarios sirvan para que los que empiezan se den cuenta de que a todos nos pasa lo mismo.
Los primeros días, las primeros conflictos: ponerse el cinturón. Yo creo que esta es una de las primeras lecciones de aikido, no tener vergüenza y preguntarle a un practicante más veterano cómo anudarlo de forma segura. A mi entender es muy importante cuidar esos detalles.

Una buena presencia, el traje bien puesto, el cinturón bien colocado también puede evitar accidentes. Los más veteranos saben que para anudarse correctamente el Hakama pasa lo mismo.

Una vez resuelto ese tema, seguimos...ahora del vestuario al tatami (siempre con calzado, nunca descalzo pues la suciedad del suelo es traspasada directamente a nuestras caras, pies y manos cuando practicamos los ukemis).
Entrar al tatami...¿saludé al entrar? ¿Pedí permiso al Maestro o al Profesor si llegué con retraso?¿Crucé el tatami por delante de todos? ¿Porqué me puse talco en los pies, jo, deje todas mis huellas en el tatami? ¿Dónde me coloqué?

El rincón del principiante, lugar en el que a veces uno se refugia, para no molestar a los demás; la vergüenza , la timidez nos lleva a no salir de ahí.

Comienzan los entrenamientos por parejas y uno se queda allí sin saber qué hacer. Finalmente , en ocasiones por descarte, uno encuentra pareja con quien entrenar.

Uhmmm!!, particularmente es uno de los detalles que - en ocasiones - uno ha vivido (en casa y en Cursos externos) y no me parece correcto por parte de los veteranos:

- por un lado pienso que deben ayudar en la medida de lo posible a una buena integración de los noveles, siempre supervisados por el Maestro o profesor; esto me lleva a recordar la figura del llamado Senpai (Al final del artículo encontrarás con más detalle que significa esto).

- por otro lado estoy de acuerso en los comentarios del Maestro en los que hace hincapié en que el aikido se practica con todo tipo de niveles, no sólo formando parejas de -avanzados-avanzados , noveles-noveles.

El novel aprenderá más si practica con avanzados y el avanzado igual, aunque a veces el aikido al que está acostumbrado no sea tan vistoso, tan potente, tan "duro". Bueno, ese tema lo dejo para otro día...e incluso para otro autor.
Seguimos entrenando:

¿Cómo era la técnica que nos mostró el Maestro? ¡¡Si han hablado en japonés!! El Maestro la repitió varias veces, pero la verdad, los nervios no me dejaron prestar suficiente atención... pero bueno, ahí voy.

Agarro la mano contraria...!!vaya!! así no era, era de la misma mano...Le pregunto al compañero y no me responde. Uhmmm!! qué raro es este hombre ¿no? . No, no es raro...es que simplemente por respeto al Maestro o al Profesor esa persona no está capacitada para enseñar el cómo, el porqué....No se lo
tengas en cuenta , seguro que en su interior quiere ayudarte y así lo demostrará a la hora de ejecutar sobre ti una técnica: inmovilización , proyección, etc.


Llega la hora de la primera proyección y en ocasiones uno se encomienda al Altísimo o deidad correspondiente y ¡¡Hala!!...allá voyyyy!!!!!. No hay nada que demostrar; una vez más seguro que el Maestro te ayudará a ejecutar el movimiento y mientras eso llega , el compañero con el que practicas en ese momento te guiará suavemente, otra lección de aikido y no es de técnica:" tener coraje no significa ser imprudente". Una mala caída puede suponer lesiones muy importantes.
Ufff!! el Maestro para el entrenamiento de esa técnica y aprovecho el momento para irme a mi rincón...No es necesario, sólo al comienzo y al principio de cada clase uno debe situarse correctamente dependiendo del grado y/o veteranía.
Comenzamos la segunda técnica y...¿Cómo se movían los pies? Izquierda adelante, subo la mano izquierda y avanzo y después giro? O era al revés...Parezco un pato mareado, nunca se me dió bien bailar la Yenka, quizá ahora habría que hablar de la Batuka. En fin, mi sentimiento del ridículo aflora y lo "combato" con movimientos bruscos y acelerados...menos mal que mi compañero se da cuenta y me maneja con suavidad , noto que termina las técnicas con la intención de protegerme...menos mal.

En voz baja escucho: "tranquilo, muy bien..,poco a poco, no te preocupes, poco a poco...".

Palabras de aliento...que siempre vienen bien y ,en ocasiones, llegan cuando uno está a punto de tirar la toalla y abandonar.
Y para acabar este texto una frase que me gusta mucho y que se la dedico , con todo mi aprecio, a los que empiezan hoy, y a los que , pese a varios años de práctica, pocos o muchos, seguimos en el principio.


"...Para mantener el progreso se requiere pureza en las motivaciones y consistencia en el esfuerzo..."
Un saludo y gracias por permitirme entrenar con vosotros.

J.CH.A - Musubi
(Febrero 2007)







jueves, 18 de agosto de 2011

Sin Musubi, Aikido no es Aikido

La diferencia entre el bujutsu antiguo y el Aikido, en tanto entrenamiento vigoroso e intenso, es la diferencia existente entre un fuego descontrolado y el fuego de la forja. Uno destruye y mata; el otro siendo igual en calor e intensidad, mejora los metales crudos, les da forma y los vuelve en objetos de belleza y fortaleza flexible. Los estudiantes de Aikido siempre deben recordar que el propósito de su entrenamiento es el desafío y mejoramiento de ellos mismos, más que la intimidación a sus compañeros/as o la complacencia de sus propios egos a expensas de sus compañeros/as.

Son las cualidades de confianza, cooperación, apertura mental y generosidad en la práctica de Aikido las que permiten a los estudiantes abandonar los miedos que los limitan e inhiben, en su habilidad para interactuar con los otros. De esta forma, ganar la confianza en ellos mismos los llevará a potenciar sus conexiones armoniosas (Musubi). Sin Musubi, Aikido no es Aikido sino otra forma de combate.




miércoles, 17 de agosto de 2011

La Humildad...

Una persona que personifique la humildad hará el esfuerzo de escuchar y de aceptar a los demás. Cuanto más acepte a los demás, más se tendrá a esa persona en gran estima y más se la escuchará.Una palabra dicha con humildad tiene el significado de mil palabras.

La humildad se encuentra en un vasto océano de aguas tranquilas que fluyen en la profundidad. En lo profundo yace la autoestima. Al principio, adentrarse en el océano es como viajar a una zona desconocida de inmensa oscuridad. Pero, así como explorar puede llevar a descubrir tesoros enterrados, en la búsqueda del mundo interior se pueden encontrar joyas enterradas en las profundidades de uno mismo.

Y la joya que está enterrada en lo más profundo, la que más brilla y más luz da es la humildad. Sus rayos penetran en los momentos más oscuros. Elimina el miedo, la inseguridad y abre a la persona a las verdades universales.