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miércoles, 16 de mayo de 2012

Una explicación científica a la pereza

¿Te da pereza hacer deporte? ¿Te cuesta horrores levantarte del sofá para ir al gimnasio? Es posible que hayas "perdido" dos genes clave, según revela un estudio de la Universidad McMaster (Canadá). Para llegar a esta conclusión, los investigadores trabajaron con ratones, algunos de los cuales carecían de dos genes que controlan la actividad de la proteína AMPK, que se pone en funcionamiento cuando nos ejercitamos, entre otras cosas para aumentar el consumo de azúcar y oxígeno en el músculo. 

“A los ratones les encanta correr”, explica Gregory Steinberg, coautor del trabajo. “Pero mientras los ratones normales corren kilómetros y kilómetros, los que han perdido estos dos genes hacen carreras cortísimas; y eso que en apariencia están sanos y son idénticos al resto”, añade. Los investigadores han descubierto que, cuando carecen de dichos genes, los animales tienen menos niveles de mitocondrias (las “centrales energéticas” de las células) y que a sus músculos les cuesta más absorber la glucosa mientras se ejercitan. “Cuando practicamos deporte regularmente aumentan el número de mitocondrias en los músculos, mientras que si no hacemos ejercicio la concentración de estos componentes de las células se reduce”, aclara Steinberg, que añade que con este estudio han descubierto que es la enzima AMPK la que regula esta producción.

La lección que debemos aprender de todo esto, según Steinberg, es que si reducimos el nivel de actividad física, el volumen de mitocondrias de nuestros músculos desciende, y por lo tanto cada vez nos cuesta más hacer ejercicio físico.

Fuente : Muy interesante

lunes, 19 de marzo de 2012

WAZA:momentos de un examen...(II)

Desde hacía muchos años las AA.MM me llamaban la atención, pero por diversos motivos siempre había alguna circunstancia que me lo impedía. Primero un soplo en el corazón detectado con unos 10 años y que me marcaron para ejercer actividades físicas. El médico no me dejaba y mi madre era vigilante supremo de aquella indicación. 

Con el tiempo tuve suerte y pasados bastantes años el tema desapareció. Coqueteando con el karate ya que mi hermano lo practicaba y yo era su "sparring" perfecto...; en aquella época no podía pagarme las clases en un gimnasio, los polideportivos y precios de hoy no existían practicamente...

Ya en los 90 y en mi estancia en Sevilla por unos años, pude pagarme las clases y me apunté a Taijitsu. El segundo día me hicieron un koshinage ( lo supe después)  caí haciendo tijera con las piernas y me hice polvo una pierna; "fuera de juego" otra vez.

Y así hasta el 2002, donde tuve la suerte de matricularme en Aikido; con 38 años el destino me cruzó con mi Maestro y él me inició en el Camino. Algunas amistades y familiares me tildaban de loco, de que ya era muy tarde para meterme en eso...

10 años después, con esfuerzo, entusiasmo y mucha paciencia de compañeros y enseñantes, me llegó el momento de un nuevo examen de grado. Para ello, clases ordinarias y otras extraordinarias, robándole tiempo a la familia, con ayuda desinteresada  de otros "hermanos mayores" para poder llegar en las mejores condiciones; sintiendo las exigencias del Maestro; con días mejores y días de frustación. 

Finalmente llegó el día y el momento de la prueba, delante de muchos compañeros - transparencia total - , del tribunal de exámen. Escuchando las técnicas que me solicitaban, cambiando de ukes, de mayor y menor grado, tratando de mantener la concentración y "el tipo" durante toda la prueba, que desde el Suwari Waza, Hammin han dachi, Tachi waza, Jo dori, tachi Dori, Kumijos, Kumitachis, alcanzó aproximadamente los 30/ 40 minutos...

Finalmente todo pasó y os dejo unos instantes de aquel día...



El Camino sigue, espero que durante mucho tiempo, tanto como Dios me permita.

Aquel día creo que no sólo me examiné de técnicas sino que la vida me concedió la oportunidad  de volver  ( pues ya lo hice al examinarme de 1er DAN) a medir  y a valorar "relativamente" el trabajo durante este tiempo y , sobre todo,  me permitió  vivir el crecimiento en el mundo marcial que desde hacía tanto tiempo llevaba dentro de mi.

Hoy tengo 48 años y creo que sigo con el espíritu del principiante...



jueves, 8 de marzo de 2012

¿Porqué practico Aikido? (I)

Soy practicante de Aikido desde el 2002, y desde hace tiempo mis amigos, personas allegadas y algún que otro despistado me preguntan porqué practico este Arte Marcial.

A parte de proporcionar una respuesta más o menos tópica y típica, este tema me ha llevado a profundizar en el asunto, a tratar de poner luz sobre las "verdaderas" causas que me llevaron a entrar en un Dojo para practicar el Arte de la Paz, y sobre todo a seguir en ello. En mi caso con ilusión y ánimo creciente , encantado de haber entrado en la senda del Aiki,

Aprovecho la ocasión para agradecer a mi Maestro y a todos los compañeros su ayuda, conocimiento y grandes dosis de paciencia.

Para comenzar el asunto parto de la siguiente premisa básica de la psicología:

La Necesidad crea una tensión que en función de una o varias Motivaciones da lugar a una Acción común o diferente (Comportamiento)

Puesto a investigar sobre el tema me pareció un buen punto de partida el basar este texto en la llamada "Pirámide de Maslow".

Esta pirámide propone de forma ordenada un modelo escalable sobre las necesidades humanas. A saber:
  • Orgánicas
  • Seguridad
  • Pertenencia
  • Estima
  • Realización
Orgánicas : en este sentido creo que lo mejor es leer el artículo del compañero Agustín AIKIDO y SALUD, donde de forma clara y fundada explica las bondades físicas y psicofísicas que proporciona el Aikido al practicante. Es obvio que una persona puede necesitar para cubrir estas necesidades de la realización de una actividad fisica como el Aikido para mejorar ciertos aspectos de su condición física.

Seguridad: según Maslow en este escalón encontramos las necesidades relacionadas con la confianza que genera un grupo organizado, en una jerarquía responsable, en una organización reputada, veteranía, experiencia, estabilidad...

Pertenencia: las personas tenemos hambre de relaciones amistosas, deseo de pertenecer a una comunidad, noción de club, de grupo, de equipo. Es la necesidad de situarse en relación con los demás

Estima: Se refiere al aumento de la competencia y/o su posición, ser reconocido como individuo, de ser reconocido, de cumplidos, Es el reconocimiento de los méritos o del valor de uno por parte de los demás.

Realización: o de actualización de uno mismo, el ser humano aunque puede mostrar un cierto descontento si no hace exactamente aquello para lo está dotado. Es la necesidad de evolución, de superación personal, de creación.

Las motivaciones , su definición podría ser el conjunto de fuerzas que nos impulsan a actuar.

Toda nuestra educación nos conduce a analizar los acontecimientos de una forma lógica. Cuando las personas quieren explicar sus actos se apoyan en la razón para justificar sus actitud, su comportamiento, su decisión. Es decir cada uno intenta parecer razonable ante los demás. Con demasiada frecuencia intentamos comprender a los demás basándonos en únicamente en hechos o por actos admisibles por una sola razón. Esto no es suficiente. Hay actitudes y comportamientos que se nos escapan y debemos intentar comprender. Porque "hay que comprender para ser comprendido".

Las personas actúan únicamente por dos razones: satisfacer los deseos o huir de los temores.

Tipos de motivaciones:
  • Racionales: seguridad, interés, comodidad, confort, simplicidad, ahorro, método, bienestar...
  • Afectivas: sentimientos, simpatía, amistad, orgullo, ideal, amor, consideración, estima, ser útil, ser ídolo, novedad, competición, satisfacción, pasión, poder...
Todas ellas a su vez pueden ser positivas o negativas, intensas o débiles, largas o breves

Acciones o comportamientos : finalmente decidimos y nuestra decisión está basada y dividida en los siguientes porcentajes:
  • Motivación Racional: 10%
  • Motivaciónes Afectivas: 90%

A todo esto hay que añadir otros conceptos como son las esperanzas, las ilusiones.

Después de toda esta exposición parece más despejada la jungla de nuestra mente, por lo menos con las ideas un poco más ordenadas. Esta ordenación me (nos) permite poder situar nuestros porqués, a conocer qué nos llevó a inscribirnos en el dojo, a continuar entrenado o en algunos casos a abandonar la práctica, con o sin vuelta.

Pienso que los porqués van evolucionando mientras caminamos por la Vía, quizás la mezcla de necesidades y motivaciones que nos impulsan a inscribirnos no son las mismas cuando uno empieza que cuando se llevan algunos años de práctica o cuando se lleva toda una vida en ello.

Quizá , y digo "quizá" , al principio los porqués pueden estar más relacionados con la necesidad de realizar una actividad física más o menos intensa, que además nos proporciona una imagen de "falsa seguridad" que nos genera el conocimiento básico de una serie de técnicas aiki que pueden ser aplicadas en caso de agresión física, y que nos permite sentir como nuestra imagen ante los demás se proyecta de mejor manera.

Menos mal que en nuestro caso , tanto el Maestro como los profesores que nos enseñan, nos hacen poner los pies en la tierra y nos graban a fuego la necesidad de ser pacientes, perseverantes y constantes...únicas vías para ,al cabo de los años, empezar a entender el verdadero espíritu del Aikido.

continuará...


sábado, 21 de enero de 2012

Plazos...

Publico este post porque viene de nuestro Foro de AFAMADRID dónde varios excelentes compañeros dan su opinión y enfoques sobre el tema: FORO - AFAMADRID - Asunto PLAZOS

Hay varias contestaciones mías como administrador de ese sitio pero "ésta es personal"y por eso la comparto aquí:
_______________________________________________

Buenas, aprovecho para comentar un caso concreto: el mío.

Por diferentes motivos mi corazón me ha pedido una pausa física (quizá derivada de una emocional).

Por ello, no practico waza desde hace unos meses, he de conformarme con practicar los movimientos como si de un kata se tratara y a trabajar con bastón y bokken. (sin cargarme florero o lámpara que se interponga)

He de parar cada cierto tiempo, pero en mi día a día percibo, siento y trato ( porque seguro que no lo consigo) de mantener acitudes y valores que aprendemos y pulimos mediante el waza.

No sé si entonces , si no practico waza , he dejado de ser aikidoka de pura cepa; tampoco me agobia por que espero que el médico me diga OK y vuelva a la otra práctica que he debido apartar por motivos ajenos a mi interés.

En todo caso, hay cosas que no echo de menos y que sé (o creo saber) que sigo trabajando y que el Camino también nos requiere y en muchos casos se obvia o se aparta... cada un@ es soberano de elegir o combinar como crea adecuado, será el Maestro el que nos díga: "por ahí te alejas o por ahí te mantienes"...

Jo... vaya charla. 

Un abrazo a tod@s

viernes, 18 de noviembre de 2011

Para Impacientes...

Bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! 

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. 

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. 

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. 

En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. 

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.




lunes, 10 de octubre de 2011

La atención...

Con frecuencia, durante el entrenamiento, cuando hacemos de Uke, no respondemos a la acción de Tori, a lo que Tori hace, sino a lo que nosotros creemos que va a hacer o a lo que creemos que debería hacer. Así, perdemos la naturalidad y la frescura convenientes en la práctica y, por tanto, una parte importante de su enseñanza.

E igual se puede decir de Tori respecto de Uke. A menudo pretendemos que la técnica sea idéntica vez tras vez, repetición tras repetición, sin tener en cuenta que, por el contrario, la técnica siempre es distinta pues en la acción de Uke siempre difieren, en mayor o menor medida, la velocidad, la dirección, la fuerza y otros muchos factores.

De modo que, en esas ocasiones, no estamos lo suficientemente atentos a la realidad, a lo que de verdad es, a lo que está ocurriendo, sino que actuamos, como el perro de Paulov, condicionados por recuerdos y expectativas. Esperamos que ocurra algo y recordamos una forma de reaccionar ante ello. Es fácil comprobar este extremo en las ocasiones en que, esperando un ataque por un lado, Uke lo efectúa por el otro y detenemos la técnica porque no estábamos preparados para eso. Ni hablar ya del caso en que Uke cambia sorpresivamente de ataque. Tal vez nos creíamos muy atentos, muy concentrados, y puede que fuera cierto, pero desde luego no teníamos la atención donde debe estar, en la realidad, en el aquí y ahora. Quizá teníamos la atención en cómo iba a ser nuestra respuesta, en cómo íbamos a salir hacia no sé qué lado o en cómo íbamos después a ejecutar no sé qué movimiento.


trabajando con el Jo...
 En el fondo, estábamos atentos a nosotros mismos, cerrados y ciegos en nosotros mismos, en nuestro diminuto yo, separándolo del resto, haciendo diferencias: yo y lo demás, sin abrirnos al exterior, a lo que nos rodea, al Universo; sin generosidad, al cabo, sin unión.

Esto no se da sólo en el tatami; el tatami es un reflejo de la vida. Habitualmente, en el día a día, nos desenvolvemos en situaciones que automatizamos y procesamos casi sin darnos cuenta. Tenemos respuestas preestablecidas para situaciones tipificadas por nuestros inteligentes cerebritos y que soltamos con una inercia pasmosa. Inevitablemente, después, en ocasiones, nos repetimos: debería haber dicho esto… debería haber hecho esto otro…

Tengo un amigo que cuando me está hablando y advierte que, aunque le miro fijamente, no le estoy atendiendo, de súbito dice algo como: …y entonces le toqué los pechos!, a lo que yo, sobresaltado, respondo saliendo de mi ensimismamiento. Así somos.

Cada instante, por tanto, es nuevo e irrepetible. Nuestra atención debe estar viva, nuestra acción debe ser espontánea, siempre natural. En Aikido entrenamos eso. Uke debe ser neutro, como el reflejo en un espejo, sin poner ni quitar, unido a Tori permanentemente. Tori responde a lo que es, a cada momento, sin esperar nada concreto.

Si estamos de acuerdo en esto comprenderemos ahora la importancia del silencio y la concentración durante el entrenamiento: preguntar al compañero, hacer comentarios, o cualquier otra inferencia provoca un corte en el flujo de atención. Será preferible pasar por alto alguna duda u observación que tengamos en pos de cultivar la atención.

Sami...


miércoles, 5 de octubre de 2011

El esfuerzo... (reflexiones)

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
Mahatma Gandhi (1869-1948)

El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.
André Gide (1859-1951) Escritor francés

Cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito.
Tito Livio (59 AC-64 AC) Historiador romano.

Con Dani Cobos (Tori)... Kokyu nage
 
FERNANDO G. LUCINI "No ayudan los programas que venden éxito fácil"

"El esfuerzo es un valor en crisis", señala el maestro y pedagogo Fernándo González Luicini, experto en educación en valores. Pero aumentar el número de exámenes "es un camino inútil, un alumno no se esforzará más por eso, porque el esfuerzo depende de la motivación y de la confianza o esperanza en el futuro", sostiene. Pero lamenta que la juventud "está perdiendo la capacidad de soñar en horizontes que merezcan la pena, inmersos en el materialismo y la mediocridad cultural". En nada ayudan, añade, programas televisivos que venden éxito fácil. La escuela reproduce modelos sociales y se están sobrevalorando la eficacia y la rentabilidad, que en las aulas se traduce en cantidad de contenidos mientras se pierde la motivación por el aprendizaje. Influyen en ello las formas de enseñar, dice, pero tampoco ayuda el reconocimiento que las familias otorgan al profesorado. "Les interesa si el niño va bien en matemáticas, pero no si el maestro cultiva en el crío su inteligencia emocional". "Hay que educar en el esfuerzo, sí, pero hay que saber cómo", concluye.

FLORENCIO LUENGO - Ni permisivos, ni rigurosos

"No hay ninguna teoría del aprendizaje que no relacione el esfuerzo y su influencia en el nivel de éxito o fracaso del alumnado, pero tampoco es el elemento único y determinante", comienza Florencio Luengo, pedagogo y coordinador general del proyecto de escuelas democráticas Atlántida. Cree que, para fomentar el esfuerzo, hay que conjugar tres variables. Primero, "resistirse al modelo de éxito fácil que a diario preconizan campañas mediáticas, combatirlo en casa y en la escuela". Segundo: "Hay que cuestionar el modelo de enseñanza que trata de instruir de forma homogénea a un alumnado muy diverso. Conviene acercarse al aprendizaje que facilita tareas prácticas, de cierto éxito, para ir después aumentando su complejidad". Y, por último, considera que "la familia debe actualizar su formación, con apoyos, en el tratamiento de etapas como la infancia y la adolescencia para superar modelos excesivamente permisivos y excesivamente rigurosos o punitivos", concluye.

CÉSAR COLL  - La escuela como refugio de los valores

"Sin esfuerzo no hay aprendizaje,pero el esfuerzo no es gratuito", dice el catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Barcelona César Coll. "El esfuerzo no es una condición sino el resultado de un proceso en el que interviene la motivación del alumno. Se esforzará si piensa que vale la pena, por tanto, es un problema que se traslada a los profesores y al sistema educativo". Los alumnos, opina, deben darle sentido a lo que aprenden. "Siempre ha habido profesores magníficos que han conseguido eso", pero también hay que tener en cuenta, dice, que a todos los alumnos no les sirve la misma receta. "Hay también un problema de cultura", resume: "No se puede estar lanzando mensajes del tipo 'aprenda inglés en cuatro días y sin esfuerzo". En contra de lo que se oye a veces, Coll cree que la escuela es "de los pocos sitios donde se cultiva todavía esa cultura del esfuerzo. Ahí sí, y no en los discursos políticos. Hay motivo de preocupación, sí, pero quizá en la escuela se intenta que la distancia entre lo que se predica y lo que se hace sea más corta".

SENADOR PALLERO  - Valorar el trabajo diario

"Les damos más de lo que necesitan y así les adormecemos su voluntad y su garra", señala este orientador educativo, experto en pedagogía del esfuerzo. Por otro lado, dice Senador Pallero, "no valoramos el trabajo que hacen a diario y así nos encontramos con que se abandonan y lo dejan para el final". Trabajar el esfuerzo requiere una gran tarea diaria para el profesor: "Valorar el trabajo diario en clase, concretar contenidos, planificar, acordar con el resto del profesorado sobre lo que pueden y tienen que hacer los alumnos, adaptar la enseñanza a lo que son los chicos y no a lo que querríamos que fueran, valorar el hacer más que el recordar, potenciar el trabajo cooperativo y desarrollar hábitos de convivencia podría ayudar a que se desarrollen sus voluntades", resume como receta.

Fuente: elpais.com

martes, 4 de octubre de 2011

El Camino del Honor, la Amistad y el Trabajo...

Un General Samurai a sus alumnos.

"...- Hoy jóvenes aprendices - su voz omnipresente y penetrante acalló instantáneamente todas las jóvenes voces - os quiero prevenir de las trampas con las que podéis encontraros en vuestras vidas. Debéis siempre recordar que si os topáis con alguna de estas trampas será signo de que os habéis alejado del camino correcto y os habéis adentrado en el bosque. Pues es únicamente en el bosque de la vergüenza y el deshonor donde se encuentran instaladas las trampas.

El camino del honor es el único medio para llegar al éxito. Puede ser que algunas veces parezca largo y pesado e incluso parezca que podemos atajar por el bosque para llegar antes, pero eso siempre son ilusiones. El único medio para alcanzar el éxito y lograr todos vuestros objetivos, es seguir el camino del honor, la amistad y el trabajo en equipo. Si lo hacéis así llegareis a la meta mucho antes de lo que creéis.
Después de decir ésto, el viejo Samurai, guardó silencio un momento para que las jóvenes mentes de sus alumnos pudieran asimilar la sabiduría de sus palabras. Solo cuando comprobó en la mirada de todos y cada uno de sus alumnos que lo habían comprendido continuó.

- No debéis caer en la tentación de querer crear un nuevo golpe "mágico" que os solucione la vida. El camino es único para todos y no podemos crear otro. Lo único que necesitáis es seguirlo aprendiendo de vuestro mentor, aplicando y practicando sus enseñanzas... y más adelante enseñando lo que sabéis a vuestros propios alumnos.

Todos lo aprendices a Samurai asintieron, su sueño era aprender correctamente las enseñanzas de sus maestros para poder ponerlas en práctica. Después, algún día, querían poder enseñar también a sus propios alumnos como hoy les enseñaba a ellos el viejo general.

- No debéis caer en la tentación de dedicar poco tiempo a vuestros deberes pensando que sois mejores que los demás. Solo el trabajo duro conlleva a los resultados y al éxito. Así mismo debéis aprender a pensar a lo grande desde hoy mismo. Cuando yo tenía vuestra edad, mi maestro me dijo "Si quieres darle a un águila, apunta al sol", yo no entendí sus palabras y le pregunté "¿Porqué maestro?" a lo que me contestó "Más vale apuntar al Sol y dar sólo a un águila, que apuntar al águila y cazar una piedra".

-  Desde entonces mi objetivo ha sido el ser el más grande de los Samurais que nunca halla existido. El mismo que vosotros debéis fijaros. Muchos creéis que soy el Samurai más poderoso y experimentado que existe, yo creo que sólo soy el más viejo - las risas de los alumnos resonaron en el tranquilo valle - Sin embargo - continuó Kazo muy serio - todos los días trabajo para mejorarme un poco, para llegar un poco más que el día anterior - su voz se fue reduciendo poco a poco a un ligero susurro - y gracias a eso he llegado hasta donde estoy... pero no se lo contéis a nadie, es un secreto...

Los alumnos tenían los ojos muy abiertos, como si así pudieran escuchar mejor a su maestro.

- ¡Ese es el verdadero secreto! - Su voz se elevó y su expresión resaltaba la pasión de sus palabras - Un Samurai debe estar siempre en forma, para ello ha de entrenar y practicar todos los días - La expresión del viejo Samurai se tornó dura y sus ojos se redujeron a dos estrechas líneas - La falta de entrenamiento destruye al Samurai. Sin embargo... Teniendo en mente los más grandes objetivos y dando todos los días un paso más... Se recorre el camino de la única forma posible...

- Paso a Paso - Contestó Kan sin poder evitarlo.

Una sonrisa cruzó la cara de Kazo, parecía que todos los Jóvenes aprendices habían comprendido que solo trabajando todos los días se podía alcanzar el triunfo...."


Verano 2009 - Curso de verano
en el Bosquecillo del Monasterio de San Lorenzo de EL EScorial


domingo, 2 de octubre de 2011

CINE: ¿Cosas de niños? Esta es mi lección...


Mulan, también conocida como Mulán, es una película de animación del año 1998 dirigida por Barry Cook y Tony Bancroft, basada en la leyenda tradicional china de Hua Mulan. 




En noviembre de 2009 se estrenó la película china Hua Mulan protagonizada por Zhao Wei y dirigida por Jingle Ma, con la colaboración interpretativa (en el papel de Gude) y musical (con el tema Beneath the Glory) del cantante ruso Vitas.

Por su interpretación, Zhao Wei ganó el Premio de cien flores a la mejor actriz, así como el Premio de la crítica de Shanghai a la mejor actriz, el 'Premio del festival del ciervo de oro a la mejor actriz' y la Nominación de películas de Hong Kong a mejor actriz. La misma película recibió el Premio del subcampeón de cien flores a la mejor película.



viernes, 16 de septiembre de 2011

La Gratitud...


Muchas veces se estima que de todos los sentimientos humanos, el más efímero es la gratitud. Quizás haya algo de cierto en esta aseveración. Ya que el saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Tradicionalmente nuestras abuelas nos lo decían "de gente bien nacida es ser agradecida". 

Para algunas personas dar las gracias por aquellos servicios cotidianos es muy fácil: el desayuno, la ropa limpia, la oficina aseada... Sin embargo, no siempre es así. 

La gratitud implica algo más que pronunciar unas palabras de manera automática, sino que responde a aquella actitud que nace del corazón, en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros. 

Ahora bien, la gratitud no es "devolver el favor": si alguien me sirve una taza de café no significa que después debo servir a la misma persona una taza y quedar iguales... El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena. 

Aquella persona agradecida busca tener otro tipo de atenciones con las personas, no piensa en pagar por cada beneficio recibido, sino en poder devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo. 

Una muestra sincera de agradecimiento proviene de un niño cuando con una sonrisa, un abrazo o un beso le agradecen a sus padres aquellos obsequios o presentes ¿De qué otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta. 

En este sentido, estas muestras de afecto constituyen una manera visible de agradecimiento; la gratitud nace por la actitud que tuvo la persona, más que por el bien (o beneficio) recibido. 

A lo largo de nuestra vida nos rodeamos de personas por quienes tenemos especial estima, preferencia o cariño por "todo" lo que nos han dado: padres, maestros, cónyuge, amigos, jefes... El motivo de nuestro agradecimiento se debe al "desinterés" que tuvieron a pesar del cansancio y la rutina. Nos dieron su tiempo, o su cuidado. 

No debemos olvidar que nuestro agradecimiento debe surgir de un corazón grande. 

No siempre contamos con la presencia de alguien conocido para salir de un apuro, resolver un percance o un pequeño accidente. ¡Cómo agradecemos que alguien abra la puerta del auto, para colocar las cajas que llevamos, o nos ayude a reemplazar el neumático averiado! 

El camino para vivir el valor del agradecimiento tiene algunas notas características que implican: 
  • Reconocer el esfuerzo de los demás cuando nos proporcionan ayuda 
  • Acostumbrarnos a dar las gracias 
  • Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: acomodar la silla, abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial... 
La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida.




martes, 6 de septiembre de 2011

La eterna búsqueda...

¡ A ti !, que día a día con gran esfuerzo trabajas en el dojo para mejorar tu calidad técnica

¡ A ti !, que buscas sin cesar la mirada de tu instructor, aunque él te observa sin que te des cuenta.

¡ A ti !, que sin cesar jactas y gesticulas el ademán de tu creído poderío.

¡ A ti !, que de continuo hablas que lo mejor es lo tuyo y lo demás nunca llega.

¡ A ti te digo !, que la auténtica lucha del hombre está en su conciencia y es una lucha entre la luz y la oscuridad, entre la debilidad y la fuerza, entre el sueño y el despertar.


Nunca persigas un fin desesperadamente, pues tan sólo conseguirás encadenarte a esa desesperanza y no encontrarás la línea de meta. Piensa, que cuando fuerzas hacia un fin, produces lo contrario, ya que el ir contra la evolución de las cosas, es ir contra tí mismo.

Si te acomete una gran fuerza, nunca te opongas a ella, al contrario, retrocede hasta que aquélla se debilite; entonces, avanza con resolución.

Las cosas están bien cuando marchan en conjunto y no aisladamente. Consigue tu liberación cuando trates a los demás como quieres que te traten, de esta forma, harás desaparecer tus conflictos al entenderlos en su última raíz y no cuando quieras resolverlos.

Aprende a distinguir qué es la dificultad, el problema, el inconveniente, sin que lo unas con la contradicción, ya que dejaría cerrado el círculo de tu entendimiento, ahogando tu salida.

La fuerza circula por todo tu cuerpo y es la que dá la vida (energía vital), amamanta cada célula y la misma, mantiene cada poro, cada músculo, cada víscera, latente y alerta.

Para su control existen diversos puntos que regulan y estimulan esta fuerza que almacenamos y alimentamos por medio de la bio-energía, pudiendo dirigirla en el sentido que queramos y es lo que hay que aprender: canalizar nuestros impulsos de energía, dominando al cuerpo por medio de nuestra mente.

Tras ésto te pregunto: ¿Qué buscas en tu esfuerzo diario? ¿Qué metas fijaste? ¿Cuándo lograrás la satisfacción de haber cumplido? ¿Qué fortalecimiento has logrado? ¿Cómo se mide? ¿Has observado si en tu lucha diaria hay alguien a tu lado que pretende lo mismo que tú? No te canso más, simplemente pretendo que mires en tu interior y procures honestamente contestarte, no a mí, sino a tí, que eres el protagonista de esta muda película, en la que tus actos dan fuerza al guión del Arte escogido. La plástica de tu técnica, la mirada en el vacío, el gesto erguido por el dominio del cuerpo que flota sobre la mansedumbre de tus pensamientos, darán el mensaje a todos tus espectadores, que en silencio, con los ojos abiertos, engullirán tus conocimientos dejándoles un buen gusto en el paladar de su espíritu, pues se habrán llenado de tí.

Nuestras evoluciones están llenas de fantasía. Creamos constantemente cuadros diversos, emulando contrastes y configuraciones sobre enemigos imaginarios que nos acechan constantemente arremetiendo su fiereza contra nuestro espíritu, pero nuestro cuerpo lo defiende bien gesticulando bloqueos y contraataques, dando lugar al triunfo una y mil veces.

La gente observa estupefacta el sin cesar de golpear al viento, de destrozar el vacío, de gritar henchidos de fuerza y calmos retornar a la pasividad.

¡ Están locos ! nos dicen, y se ríen, toman nuestra esencia a ridícula caricatura de engreído poderío que vendría al suelo de una simple patada..., comentan.

Cuantas veces me pregunto: ¿Si cuando niños el hombre no hubiera fantaseado, cómo se podrían protagonizar tantas batallas? ¿Cómo escucharíamos la vocecilla apagada que diserta el guión improvisado de esos pequeños muñecos que se debaten entre sus manos, con retorcidas posturas y saltos estremecedores? ¿Cómo tendríamos la ilusión de acariciar el deseo que nos sonríe desde el estante, tras el frío cristal del escaparate? ¿Cómo el hombre progresó en medios, sistemas y material para llegar a nuestros días? Por fantasía y nosotros no podemos desterrarla, tenemos que sumergirnos en ella y actuar con la mente abierto a todo.

Me maravilla cómo hombres de más de 60 años siguen practicando, intentando, día a día, aprender algo más, manteniendo las mismas ilusiones que cuando de pequeños comenzaron en esta cinta sin fin de conocimientos y sacrificios. Resulta estimulante observar cómo, de una manera callada, gesticulan al aire sus movimientos, respiran con autoridad y diluyen su experiencia en la armonía del gesto.

¡ Son los grandes maestros !

Tantas veces nos afanamos en conseguir la superación, que sin cesar buscamos por todos los rincones; continuamente indagamos, preguntamos; en silencio, observamos y nos esforzamos en imitar.

Este eterno trabajo siempre queda incompleto: o no nos convence lo que vemos, o no estimula nuestro afán y para colmo los comentarios en tenue voz, desbaratan las pocas sensaciones de seguridad que terminan dejándolo todo para acrecentar la ociosidad, el desencanto, el aburrimiento y la inapetencia para con uno mismo.

Yo os diría a todos y cada uno de vosotros Artistas Marciales, ¿Por qué no ganáis la superación, superándoos vosotros mismos? ¿Por qué no buscáis en los rincones de vuestra forma de ser? ¿Por qué no indagáis en vuestro temperamento? ¿Por qué no os preguntáis a vosotros mismos para dar paso al análisis y reflexión? ¿Por qué no observáis los fines de cada movimiento y no éste en sí? ¿por qué en vez de imitar no intentáis ser vosotros mismos, dando de esta forma la fuerza de vuestra personalidad en cada ejecución?.

Tan sencillo sería el ayudarnos y en cambio todos son quejas, imperfecciones y malestares. Constantemente formamos bulos que tras el paso del tiempo y de boca en boca se acrecientan en volumen y su configuración nada tiene que ver con la inicial, pues todos y cada uno de nosotros nos hemos encargado de modificar y aumentar lo que nos parecía oportuno, haciendo de esta manera, aún más daño.

La eterna búsqueda del hombre, sigue intacta, esperando fiel por los siglos de los siglos, tan sólo tenemos que empezar el camino que nos lleve a la luz interna, a la sabiduría, al conocimiento y a la paz de nuestro espíritu, irradiando a nuestro paso, sin darnos cuenta, sin quererlo, facilitando el camino a los demás, que gracias a uno sigan otros y a éstos a su vez, más. Dando esencia a nuestras virtudes que con verdadero empeño nos esforzamos en enterrar y la verdad, no lo comprendo.

La degradación empieza al falsear los motivos por los cuales decimos que hacemos las cosas y me pregunto: ¿Qué es lo que traiciona a la mente? ¿Será acaso tan difícil acometer la empresa de ser transparente?, o quizás, ¿Pregonamos demasiado falsos sacrificios, que no existieron y que queremos dejar bien claro a los demás, que nosotros, somos los auténticos merecedores del honor de la admiración? Es costumbre escuchar que uno sabe más, tiene mayor antigüedad, es puro y auténtico y me digo: no debe de estar convencido de lo que dice, cuando se lo repite tanto, pues él mismo es el que más se lo oye. ¿Querrá convencerse a sí mismo? y reflexiono: Si fuera cierto lo advertiríamos y sin mediar palabra lo reconoceríamos.

Hay que tomar la escalinata del intento y llegar, aunque penoso a la cúpula de la búsqueda y aunque nos encontremos con un pasillo estrecho y sinuoso como el de la voluvilidad, hay que seguir, pues será la única forma de llegar al espacio amplio y fresco del conocimiento, en donde podremos conjugar con la improvisación, todo ese material pulido día a día, sudor a sudor, que con el paso del tiempo se revalorizó sin darnos cuenta. ¡ Oro puro !.


LA ETERNA BÚSQUEDA DEL HOMBRE, SIGUE INTACTA, ESPERÁNDONOS FIEL POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.


FUENTE: Autor: José A. Mora Blanco
Publicado: Karateka

viernes, 2 de septiembre de 2011

Diario...

"...Cuando nos formamos en la línea para hacer el saludo ritual en el dojo, siempre a tu derecha hay una persona que tiene más experiencia que tú, pero aún así, no lo sabe todo. A tu izquierda hay una persona que tiene menos experiencia que tú, pero aún así tu no lo sabes todo..."

"...Reflexionar luego de la práctica es indispensable. Cuestionárselo todo es lo debido..."

Pero mientras tus pies están sobre la madera del dojo, tu mente no debe existir como agente de cuestionamientos..."

 
Fuente: AFAMADRID
 

miércoles, 31 de agosto de 2011

La Fe...

He oído en el vestuario: “estoy perdiendo la fe”, y he permanecido en silencio guardando mi ropa en la bolsa, ensimismado por el agotamiento del entrenamiento y entonces he vuelto a oírlo: “estoy perdiendo la fe”; no, no era un lamento gratuito ni una gracieta, luego lo he comprendido, era una alarma que había saltado, una petición de ayuda, una auténtica llamada de socorro de alguien que había entrado en terrenos pantanosos, alguien que veía desvanecerse su interés por el Aikido, alguien entristecido que notaba como dejaba de llenarle el entrenamiento, alguien que se sentía defraudado y empezaba a plantearse quizá detenerse en el Camino, quizá no andarlo más, quizá no seguir adelante por más tiempo...

Tal vez a muchos nos haya pasado algo parecido en algún u otro momento, en mayor o menor medida, o tal vez nos pase en un futuro.

Tal vez sólo pueden sentirse defraudados aquellos que esperan algo, aquellos que se han marcado un objetivo, aquellos que esperan llegar a una meta, aquellos que buscan una recompensa.

Tal vez sólo pierden la fe aquellos que reducen el Aikido a una serie de entrenamientos físicos dentro del tatami, aquellos que sólo aspiran a mejorar su pericia técnica, aquellos que pensaron que se convertirían en personas poderosas y seguras cuando tuvieran colgado en su pared el diploma pertinente, aquellos que pensaron en el Aikido como una adquisición más, algo que se puede comprar y usar como un coche o un aparato de aire acondicionado.

Tal vez el entrenamiento sólo deja de llenarles a los que acuden a él para recibir algo, no para dar; a los que entran al tatami para llenarse, no para vaciarse; a los que llevan las cuentas del debe y del haber, a los que piensan que hay cosas mejores en la vida como un nuevo trabajo, unas vacaciones, una eurocopa de fútbol, el carnet de conducir...

Tal vez sólo se hunde en el terreno pantanoso de las dudas el que nunca se ha planteado que el Aikido puede transformar su persona, el que no se ha tomado la molestia de asomarse a las palabras del Fundador ni de otros iluminados, el que no se ha parado nunca unos minutos a solas para sentirse diminuto e insignificante en mitad del Todo, el que no ha sentido jamás la dicha de haber confluido hasta las aguas del Aikido.

Las personas somos como un péndulo, nos cuesta estar en el punto medio, oscilamos invariablemente de extremo a extremo. Amamos algo exacerbadamente o perdemos todo el interés y lo abandonamos irremisiblemente. Queremos entrenar todos los días cinco horas y no hablar de otra cosa o colgamos el kimono porque hemos perdido la fe.

Hay que ser valiente, hay que seguir andando, con fe o sin ella, y si alguien se reconoce en estas palabras y le sirven como un pequeño impulso hacia delante, que sepa que esa era mi intención.

Por J.A. S. Samiñán




Fuente: afamadrid

martes, 30 de agosto de 2011

Los 7 espejos del Hakama

Hace unos días volví a los entrenamientos y en un detalle habitual, cotidiano en la práctica como es el vestirse, me vino a la mente un pensamiento que me gustaría compartir con todo aquel que quiera leer este texto.

Como decía antes, estaba en el vestuario cambiándome de ropa y llegó la hora de ponerme el Hakama; según me lo iba poniendo pensé en lo que ello suponía, es decir, los valores que cada una de sus tablas significa y por tanto, el ejercicio de "responsabilidad" que conlleva el que un tiempo atrás, el Maestro decidiera , al concederme el permiso de llevarlo, que puedo ser persona adecuada para hacer de ello y con ello, un modelo de forma de vivir y de dar ejemplo a los demás...

Aprovecho para recordar sus significados y sobre todo recomendar la lectura del artículo que escribió nuestro Maestro D. Lucio Álvarez Ladera: "...Los pliegues del hakama simbolizan las siete virtudes del budo, las que han de caracterizar al verdadero bushi: jin (benevolencia), gi (honor y justicia), rei (cortesía y etiqueta), shin (sinceridad), chu (lealtad) koh (piedad, compasión) y yuki (valor, coraje)...."

Haciendo un ejercicio de autoexamen, traté de mirarme en cada una de esas tablas-pliegues como si de un espejo se tratara, tanto en su aplicación en el tatami como en la vida en la calle, en el hogar...


El ponerme a ello me sirvió para darme cuenta de lo fácil que es olvidar en muchos detalles del día a día, la esencia de sus valores y con qué "frivolidad" nos enfundamos el hakama sin atender a lo que ello significa.

Hay uno de los párrafos del mencionado artículo del Maestro que reproduzco:

"...Enfrentarse día a día a nuestras debilidades, a nuestros defectos, a la pereza física y anímica; ser capaces de arrostrar los riesgos de vencer nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra intransigencia, cumpliendo con nuestra condición de samuráis (servidores) del espíritu, bushis del Camino de la Unión, eso es coraje. Cortar nuestro ego de raíz con la espada de la verdad y de la honestidad, eso es valor. Valor del bueno. Hay una máxima que dice: “Es mucho más fácil morir por nuestras ideas, que vivir de acuerdo a ellas”. No es difícil morir o matar, lo difícil es vivir en consonancia con los principios de amor y armonía completos que promulga el Aikido y que debemos seguir quienes lo practicamos...."


Con este apartado me refiero a las reflexiones sobre situaciones en las que , por un lado aceptamos nuestro Arte como resolución no agresiva de conflictos, pero en una conversación de "machotes" nos alineamos o predicamos que: ¡¡... si uno se pone a ello..:!!!!!, el aikido revienta cabezas, brazos o higadillos; o por ejemplo cuando aceptamos la bondad de entrenar con noveles o compañeros de menor nivel, pero hay momentos en los que se baja el nivel de atención o de interés porque lo que queremos es que cambie el turno y hacer ese kotegaeshi en el que el uke vuela un par de metros. Y así...seguro que muchos más momentos que invitan a actuar con esa dualidad; la sensación es algo parecida a cuando Jesús le decía a Pedro: "...me negarás tres veces..."

En mis propias carnes lo viví cuando un individuo de 50 años le rompió el labio a mi hija de 17 años en una trifulca por una tonteria...cuando me lo encontré de cara, tuve una reacción de lo peor, si no es por la Policia Local presente, no sé que hubiera pasado...Analizándolo después como aikidoka sentí vergüenza por mi reacción y actitud ante ese hecho.

A veces pienso que debería haber hakamas con pliegues de "quita y pon" y que en un autoejercicio de sinceridad, honestidad, humildad y demás valores, el aikidoka que se lo enfunde deberia sólo añadir los pliegues que se cree merecer...a lo mejor incluso, en algunos momentos, entrenar sin él por aquello de no "ningunear" su importante significado. No quiero ni pensar en una ceremonia de "degradación".

Hablando en positivo creo que el enfundarse en él también debe ayudarme a recordar esos valores y que se permita algo así como el hecho de recibir una recarga de sensaciones-valores que nos ayuden, cada vez que los miramos, a no perder la guía del camino que un día, cuando nos cedieron esa prenda, decidimos asumir y mantener el compromiso que conlleva.

Y así, como en esos espejos que al final nos devuelven quizá una imagen distorsionada y más real de la que creemos tener, se puede hacer con más conceptos-espejos donde podemos mirarnos y que nos envuelven al practicar el Aikido: el entusiasmo, la constancia, el empuje, la sencillez, etc...

Aunque a veces hablo en plural en el artículo, quiero insistir en que esto que escribo es una reflexión propia y muy personal...y que espero que, quien lo lea, así lo entienda y por supuesto no tiene porqué compartir o estar de acuerdo conmigo.

Un abrazo
(J.Ch - Musubi - octubre 2010)





viernes, 26 de agosto de 2011

Un ejemplo local de compromiso y constancia...

Aprovechando el interesante detalle del blog de Carina sobre la Sensei Keido Fukuda, 10º DAN a sus 98 años, he pensado automáticamente en un compañero de entrenamiento.

 Si Agustín, Dr. Agustín Meléndez ; tú.... A tus casi 70 años, 3er DAN de Judo, 2º de AIkido ( bien lo sabemos, ehhh!!  pues nos tocó examinarnos juntos de primero y segundo, jajaj). Es raro que faltes a una clase, llegas silbando  o cantando pasajes de Arias... con buen humor, con muchísima humildad pese a tu bagaje, dando ánimos a los nuevos y no tan nuevos, siempre con cosas y temas que hacer de tu trabajo en el INEF pese a tu jubilación...es cierto que las piernas a veces fallan pero...jo!!!!. Da gusto verte en los ukemis. He tenido la suerte de poder compartir contigo los minutos que nos dan en las exhibiciones anuales y aprovecho para darte las gracias por el ejemplo que nos das y desearte que la cosa siga así muchos años más...

Un abrazo



Agustín y yo,  en el Memorial de Kárate Rubén Sánchez
(2008 y 2009)






Tori: Agustín Meléndez
  

lunes, 22 de agosto de 2011

De Caminos, senderos y guerreros...

"...Todo sendero no se parece al otro. Siempre el sendero le corresponde al guerrero que le transita.

He visto gente caminando en el sendero, caer y desaparecer. He visto a otros caer levantarse y seguir caminado. He visto los que se pierden, otros que toman atajos que solo los llevan al principio.

También he visto senderos llanos y expeditos, algo anchos y tranquilos. Y los que más me han sorprendido son esos senderos pedregosos, angostos, maltrechos, los cuales llevan al mismo lugar que llevan todos y he visto a guerreros caminarlos sin frustrarse ni perderse.

Pero la visión más triste y desgarradora que he visto, es a los guerreros los cuales, el único obstáculo que se encuentran en la senda, es el de su propia sombra..."


viernes, 19 de agosto de 2011

Palabras de aliento

De Senpais y Kohais...
Desde hace una temporada vengo pensando en cómo pasa el tiempo...

Ay!! los principios siempre son duros y pasados estos pocos años (mi caso) resulta que uno vuelve a estar en el principio...en mi caso en el shodan.

Esto me recuerda la frase de :"Ahora que nos sabemos las respuestas, nos cambiaron las preguntas"
Siempre recuerdo con cariño muchos detalles de los comienzos...y es mi intención recordarlos en este texto con la intención subyacente de que algunos de esos detalles y comentarios sirvan para que los que empiezan se den cuenta de que a todos nos pasa lo mismo.
Los primeros días, las primeros conflictos: ponerse el cinturón. Yo creo que esta es una de las primeras lecciones de aikido, no tener vergüenza y preguntarle a un practicante más veterano cómo anudarlo de forma segura. A mi entender es muy importante cuidar esos detalles.

Una buena presencia, el traje bien puesto, el cinturón bien colocado también puede evitar accidentes. Los más veteranos saben que para anudarse correctamente el Hakama pasa lo mismo.

Una vez resuelto ese tema, seguimos...ahora del vestuario al tatami (siempre con calzado, nunca descalzo pues la suciedad del suelo es traspasada directamente a nuestras caras, pies y manos cuando practicamos los ukemis).
Entrar al tatami...¿saludé al entrar? ¿Pedí permiso al Maestro o al Profesor si llegué con retraso?¿Crucé el tatami por delante de todos? ¿Porqué me puse talco en los pies, jo, deje todas mis huellas en el tatami? ¿Dónde me coloqué?

El rincón del principiante, lugar en el que a veces uno se refugia, para no molestar a los demás; la vergüenza , la timidez nos lleva a no salir de ahí.

Comienzan los entrenamientos por parejas y uno se queda allí sin saber qué hacer. Finalmente , en ocasiones por descarte, uno encuentra pareja con quien entrenar.

Uhmmm!!, particularmente es uno de los detalles que - en ocasiones - uno ha vivido (en casa y en Cursos externos) y no me parece correcto por parte de los veteranos:

- por un lado pienso que deben ayudar en la medida de lo posible a una buena integración de los noveles, siempre supervisados por el Maestro o profesor; esto me lleva a recordar la figura del llamado Senpai (Al final del artículo encontrarás con más detalle que significa esto).

- por otro lado estoy de acuerso en los comentarios del Maestro en los que hace hincapié en que el aikido se practica con todo tipo de niveles, no sólo formando parejas de -avanzados-avanzados , noveles-noveles.

El novel aprenderá más si practica con avanzados y el avanzado igual, aunque a veces el aikido al que está acostumbrado no sea tan vistoso, tan potente, tan "duro". Bueno, ese tema lo dejo para otro día...e incluso para otro autor.
Seguimos entrenando:

¿Cómo era la técnica que nos mostró el Maestro? ¡¡Si han hablado en japonés!! El Maestro la repitió varias veces, pero la verdad, los nervios no me dejaron prestar suficiente atención... pero bueno, ahí voy.

Agarro la mano contraria...!!vaya!! así no era, era de la misma mano...Le pregunto al compañero y no me responde. Uhmmm!! qué raro es este hombre ¿no? . No, no es raro...es que simplemente por respeto al Maestro o al Profesor esa persona no está capacitada para enseñar el cómo, el porqué....No se lo
tengas en cuenta , seguro que en su interior quiere ayudarte y así lo demostrará a la hora de ejecutar sobre ti una técnica: inmovilización , proyección, etc.


Llega la hora de la primera proyección y en ocasiones uno se encomienda al Altísimo o deidad correspondiente y ¡¡Hala!!...allá voyyyy!!!!!. No hay nada que demostrar; una vez más seguro que el Maestro te ayudará a ejecutar el movimiento y mientras eso llega , el compañero con el que practicas en ese momento te guiará suavemente, otra lección de aikido y no es de técnica:" tener coraje no significa ser imprudente". Una mala caída puede suponer lesiones muy importantes.
Ufff!! el Maestro para el entrenamiento de esa técnica y aprovecho el momento para irme a mi rincón...No es necesario, sólo al comienzo y al principio de cada clase uno debe situarse correctamente dependiendo del grado y/o veteranía.
Comenzamos la segunda técnica y...¿Cómo se movían los pies? Izquierda adelante, subo la mano izquierda y avanzo y después giro? O era al revés...Parezco un pato mareado, nunca se me dió bien bailar la Yenka, quizá ahora habría que hablar de la Batuka. En fin, mi sentimiento del ridículo aflora y lo "combato" con movimientos bruscos y acelerados...menos mal que mi compañero se da cuenta y me maneja con suavidad , noto que termina las técnicas con la intención de protegerme...menos mal.

En voz baja escucho: "tranquilo, muy bien..,poco a poco, no te preocupes, poco a poco...".

Palabras de aliento...que siempre vienen bien y ,en ocasiones, llegan cuando uno está a punto de tirar la toalla y abandonar.
Y para acabar este texto una frase que me gusta mucho y que se la dedico , con todo mi aprecio, a los que empiezan hoy, y a los que , pese a varios años de práctica, pocos o muchos, seguimos en el principio.


"...Para mantener el progreso se requiere pureza en las motivaciones y consistencia en el esfuerzo..."
Un saludo y gracias por permitirme entrenar con vosotros.

J.CH.A - Musubi
(Febrero 2007)







miércoles, 17 de agosto de 2011

La Honestidad...



La Honestidad significa que no hay contradicciones ni discrepancias entre los pensamientos, palabras o acciones. Ser honesto con el verdadero ser y con el propósito de una tarea gana la confianza de los demás e inspira fe en ellos.

Honestidad significa nunca hacer mal uso de lo que se nos confió.


 
Honestidad es la conciencia clara “ante mí y ante los demás”. Honestidad es el reconocimiento de lo que está bien y es apropiado para nuestro propio papel, conducta y relaciones. Con honestidad, no hay hipocresía ni artificialidad que creen confusión y desconfianza en las mentes y en las vidas de los demás. La honestidad conduce a una vida de integridad, porque nuestro interior y exterior son reflejo el uno del otro.

Honestidad es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho. No hay contradicciones ni discrepancias entre los pensamientos, palabras o acciones. Esta integración proporciona claridad y ejemplo a los demás. Ser interiormente de una forma y exteriormente de otra, crea barreras y puede causar daño, porque nunca podremos estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cerca nuestro. Algunos piensan: “Soy honesto, pero nadie me comprende”. Esto no es ser honesto. La honestidad es tan claramente perceptible como un diamante sin defectos que nunca puede permanecer escondido. Su valor es visible en cada acción que realizamos.

sábado, 13 de agosto de 2011

Las tres técnicas más poderosas

El Entusiasmo, si crees en lo que haces y de verdad te gusta podrás conseguirlo todo y debes creerlo con todos los vestigios de tu ser.

La segunda ¡El Empuje! Has de aprender y trabajar, aprender y trabajar y después... enseñar, aprender y trabajar. Solo con el trabajo conseguirás tus objetivos. Si pretendes aprovecharte de la gente solo encontraras el fracaso, sin embargo, si trabajas con honor, en equipo y siempre intentas superarte... no habrá nada que pueda pararte.

Y tercer la Constancia - los ojos de Kan preguntaban a su padre que era la constancia, acaso no era lo mismo que el empuje - La Constancia hijo mío, es la capacidad de aguantar en los tiempos duros y seguir trabajando para que vengan los tiempos buenos, la constancia es el Arte de Continuar Siempre! Tú ahora acabas de empezar y mañana empezarás a practicar con los Samurais.

Al principio, después de cada entrenamiento, te dolerán los músculos y estarás cansado, tendrás ganas de abandonarlo todo por que pensarás que esto es demasiado duro para ti. Pero si eres Constante y continuas aprendiendo y practicando, poco a poco tu cuerpo se irá adaptando y desarrollando, así como tu mente. Y verás como cada vez las cosas te resultarán más fáciles y obtendrás más resultados y más fácilmente.

Los comienzos son siempre duros hijo, y sólo si eres Constante tendrás el éxito asegurado...