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martes, 20 de marzo de 2012

Gran Familia...


Tengo el gusto y el honor de ser el responsable de asuntos informáticos de mi Asociación (administrador de la página web, Facebook, apoyo a la revista, etc...) . 

Eso me permite disponer de gran material fotográfico y videográfico para hacer galerías multimedia y enriquecer los contenidos que publicamos...

Pero esta vez, se me ocurrió editar una especie de spot-videoclip como homenaje a la Gran Familia que formamos y , por extensión a tod@s los aikidokas de buena fe , que habitan este mundo.

Así que ahí va, dedicado a tod@s ell@s, a tod@s vosotr@s, pues el mensaje que contiene es igualmente válido:


martes, 7 de febrero de 2012

Me siento bien...

Después de varios meses practicando en solitario, ayer inicié las clases en el Tatami con mi Maestro y compañeros... ¡¡Qué ganas tenía!! 

Pese al ritmo ccontrolado, la mirada atenta de Lucio y la suavidad de los compañeros, hubo un par de veces que estuve a punto de sacar bandera blanca... No hizo falta, terminé, recogi...y me acosté Feliz!!! muy Feliz!!!










martes, 25 de octubre de 2011

La mirada hacia adentro...

“Cuando tu conciencia se dirige hacia afuera, surgen la mente y el mundo. Cuando se dirige hacia dentro alcanza su propia Fuente y regresa a casa, a lo No Manifestado" - Eckhart Tolle

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De manera sorprendente, descubro como las formas externas del Budo como la de tantas otras cosas que podemos hacer en la vida, son solo eso: formas, pues es si no, concentrarse un poco y permitirse descubrir como en el fondo, se halla un mismo principio, que es un camino a la depuración del ser humano en todas sus dimensiones.

Todas las expresiones humanas en las Artes Marciales, naturalmente tienen que ser distintas como lo son las personalidades de los individuos, y en verdad es atrayente presenciar tanta diversidad pero ahí un momento en que todo confunde, pues nuestra mirada se encuentra atrapada en las formas y solo podemos ser testigos unas y participes otras, de las contradicciones y conflictos que inevitablemente surgen.

Esto da vía libre y generalmente acrecienta cualidades poco virtuosas que todos tenemos; entonces entramos a combatir para defender estandartes e ideales de la forma que elegimos como la correcta, luchando por establecer el “debe ser así”, al tiempo en que nos convertimos en ecos inconscientes de esa oscuridad que nos instiga a someter a nuestro contradictor.

Por supuesto, esto hace relucir lo peor de nosotros mismos; pues hemos dirigido nuestra mirada a las formas, que tan diferentes y distantes parecen amenazarnos en nuestras fortalezas, que no son mas que penosas “fragilidades” disfrazadas, no hay otro camino más que aferrarnos a nuestra bandera como si de un escudo se tratara…. pues nos aterroriza perder la “forma” que escogimos, por que pensamos que ésta es la que nos define en lo mas profundo.

Podemos darnos cuenta que, este conflicto entre “formas” es solo la pantalla de un enfrentamiento mayor, en donde las otras formas y quienes practican estas otras formas, son blanco de toda nuestra frustración ególatra que se debate entre la duda y el miedo, reafirmándose y reproduciéndose continuamente en todas partes a nuestro alrededor, entonces este demonio intenta defenderse al distanciarnos a través de las formas, cada vez más de nuestro propio ser, uno que es inevitablemente luminoso y poderoso.

Las formas, infinitamente variadas y distintas se encuentran por doquier a simple vista… en tanto la esencia que es una y que también se encuentra a nuestro alrededor, no esta sino a la mirada de aquel que sabe mirar, cuya mirada penetra la forma y extrae la esencia.

Máxima es la labor del Artista Marcial pues debe renunciar a la arrogancia, al pesar del bien ajeno y al resentimiento tenaz, para cuando abandone el sufrimiento pueda extenderse y crecer en un nuevo estado en donde la verdadera armonía se manifieste por completo en su mundo.
Intentar entonces dirigir la mirada a la esencia y no a la forma, es lo mismo que dejar de mirar hacia fuera e intentar mirar hacia dentro, hacia sí mismo.

Esta mirada es para rebelarse contra el servilismo de la repercusión ególatra de dudas y miedos, para dejar de darle importancia a las apariencias y valorar la realidad de aquel corazón ó esencia que sostiene la espada ó la forma.Esta mirada es para abandonar el conflicto y disponerse a aceptar todo porque deseamos superarlo todo.


Fuente Alejandro Estrada - bushidojo.blogia.com

sábado, 15 de octubre de 2011

MAESTROS: Seigo Yamaguchi Sensei

Mi Maestro siempre nos recomienda que tengamos "ojos críticos" cuando nos paseamos por la Red y nos dedicamos a ver vídeos sobre Aikido. 

Maestro Lucio Alvarez Ladera
En 10 años que llevo con él nunca le he oido hablar mal de ningún Maestro de los Clásicos, comparta o no su línea de trabajo. Nos cuenta algunas de sus experiencias (comenzó a practicar en 1969) cuando pudo entrenar con algunos de ellos, cuando el Aikido en España .podiamos decir que estaba en pañales. 

Una de sus recomendaciones es que veamos al Maestro Yamaguchi trabajar. Y la verdad es que , viéndolo, me vienen a la memoria inmediata detalles, movimientos, maneras...que identifico con él mismo, con mi Maestro. Y por ende, voy entendiendo y conociendo "una" de las fuentes de las que bebemos sus alumnos y practicamos en nuestro Dojo.

Gracias pues al Sensei Yamaguchi  (que en Paz descanse) y al Maestro Lucio por dejarnos aprender esa forma de practicar Aikido.




miércoles, 12 de octubre de 2011

MÚSICA: La oración... "un mondo senza piu violenza"

(Andrea Bocelli duet with Celine Dion)
 D. Foster / C. Bayer Sager/ A. Testa / T. Renis)


I pray you'll be our eyes,
And watch us where we go
And help us to be wise,
In times when we don't know

Let this be our prayer,
When we lose our way
Lead us to the place,
Guide us with your grace
To a place where we'll be safe.

La luce che tu dai
I pray we'll find your light
Nel cuore resterĂ
And hold it in our hearts
A ricordarci che
When stars go out each night
L'eterna stella sei
Nella mia preghiera
Let this be our prayer

Quanta fede c'è
When shadows fill our day

Lead us to a place
Guide us with your grace
Give us faith so we'll be safe

Sognamo un mondo senza piu violenza 
Un mondo di giustizia e di speranza
Ognuno dia la mano al suo vicino
Simbolo di pace e di fraternita




La forza che ci dia 
We ask that life be kind
 Ăˆ il desiderio che 
And watch us from above

Ognuno trovi amor
We hope each soul will find
Intorno e dentro a sè
Another soul to love

Let this be our prayer
Let this be our prayer
Just like every child
Just like every child

Need to find a place,
Guide us with your grace
Give us faith
so we'll be safe
E la fede che hai acceso in noi
sento que ti salvera





sábado, 8 de octubre de 2011

Cuando es sin amor...

Quería compartir esta reflexión. Jugué a cambiar la palabra "amor" por Aiki"; Atendiendo al enfoque del Aikido como el Arte del Amor que nos recuerda nuestro Maestro en más de una ocasión.

Las conclusiones que cada uno saque de esta lectura y del cambio de palabras, en su interior queda.



CUANDO ES SIN AMOR...

Kanji tomado de Gallery
of Japanese Calligraphy
La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La verdad sin amor, te hace hiriente.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La sencillez sin amor, te envilece.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La política sin amor, te hace ególatra.
La fe sin amor, te hace fanático.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La vida sin amor, no tiene sentido...


viernes, 7 de octubre de 2011

Paz Interior...(autochequeo)

Algunos de sus principales indicios son:

- Una tendencia a pensar y a actuar espontáneamente, en lugar de hacerlo basado en los miedos aprendidos de experiencias pasadas.

- Una habilidad de gozar cada momento, el aquí y el ahora.

- Una perdida de interés en juzgar, criticar, condenar, justificar a otros, o en interpretar como mal intencionadas sus acciones.

- Una marcada pérdida de interés en mantener o alimentar un conflicto.

- Una notable disminución de la habilidad de preocuparse por lo que no se puede cambiar.

- Episodios frecuentes e intensos de aprecio.

- Repentinos ataques de gozo por sentirse conectado con otros y con la naturaleza.

- Accesos incontrolables de sonrisa.

- Una tendencia creciente a dejar que las cosas sucedan en lugar de hacerlas suceder o tratar de impedirlo

- Una aumentada susceptibilidad al amor ofrecido por los demás, con un deseo incontrolable de extenderlo a otros.



AA.MM internas y externas

Desde los más tempranos momentos de vida del hombre en el mundo, éste ha utilizado, y utiliza, continuamente la violencia y la fuerza para la solución de sus conflictos, ya tengan poca y mucha importancia, no ha descubierto la esencia del ser humano. No se ha llegado a dilucidar si la actitud violenta del ser humano le viene por naturaleza, o lo aprende en el entorno social en el que se desarrolla su vida; este debate continúa en los círculos científicos, sin una clara y terminante solución, aunque hay teorías para todos los gustos. En cualquier caso, los hombres se han tenido que defender unos de otros, y después de muchos siglos de guerras, disputas, peleas, enfrentamientos, etc., llegándose a crear un conjunto de disciplinas marciales, para poder responder a esos ataques injustificados.

La mayoría de ellas, las denominadas "externas", se basan primordialmente en el uso de la fuerza física y muscular, se basan en esto partiendo de la premisa de que cuanto más fuerte y hábil fisicamente sea la persona, más difícil será que le hagan daño, que es el fin que se persigue. Ejemplos de este tipo de artes marciales se nos pueden ocurrir a montones, karate, taekwondo, judo, jiujitsu, kung-fu, etc.

Pero paralelamente, han ido apareciendo una serie de artes marciales, denominadas "internas", las cuales no se basan en la fuerza muscular para derrotar al enemigo, algunas ni siquiera quieren derrotar al enemigo, sino que utilizan algo más profundo: nuestro Ki (energía interior). Para estas artes no se necesita un físico espectacular, ni una preparación física extrema, al contrario, el aspecto físico se trabaja muy poco, se centran en el desarrollo del Ki. Ejemplos de estas artes marciales ya no hay tantos, podemos citar el Aikido, el Tai-Chi (Chi, es Ki en chino), el Kyudo, el Iaido, etc.

Quizá, las personas que practican las artes marciales "externas" consideran que las "internas" son ineficaces, inútiles, para "blandengues", u otros calificativos, ellos practican un arte marcial o para machacar al oponente, o para competir con otras personas, cualquiera de las dos opciones es igual de errónea. Las competiciones en las artes marciales sólo sirven para satisfacer el ego del competidor, denotan el ansia de victoria de la persona, en una sociedad que ya es demasiado competitiva, lo único que consiguen es distraer la atención del artista marcial hacia algo que es lo más superfluo que puede existir sobre la faz de la Tierra: demostrar que uno es mejor que otro, y lo aparta del verdadero camino: el desarrollo del Ki de la persona, que es más fuerte y duradero que cualquier fuerza física.

Respecto al uso del arte marcial para machacar, aplastar, y destruir a la otra persona es algo que solo conduce a más violencia. La violencia es el arma de los necios, y la violencia sólo genera más violencia. El desarrollo de la fuerza únicamente conduce al embrutecimiento, a la competición y al orgullo. Muchos problemas y dificultades surgen de esta actitud unilateral. Al contrario de esto se ha de proclamar la paz y la fraternidad con el resto de personas, a través de un una actitud interna correcta, esto sí que puede suponer el final de las guerras, la violencia, el embrutecimiento, etc.

practicando Funakori undo....

La esencia de las artes marciales "internas" es no combatir, no utilizar la violencia ni la fuerza física para solucionar nada, eso sólo creará más problemas, no tiene afán de conquistar y vencer a los demás, son los demás los que se dan cuenta que cualquier actitud violenta contra estos artistas marciales es inútil, se ha de estar en una actitud de no-resistencia, en ese momento no habrá ningún choque violento entre las dos partes, y la que mantiene su actitud violenta se dará cuenta que no sirve de nada esa fuerza que utiliza, y acabará por desistir de sus ataques, con lo que se ha reducido la violencia sin violencia.

La esencia de las artes marciales "internas" y del Zen es "no combatir", sino despertarse al tronco común que nos une con todas las existencias del universo. Por ello, la práctica del Zen es muy importante para este tipo de artes marciales, ya que purifica nuestro espíritu y desarrolla nuestra energía interna.


FUENTE: KENWAKAI


domingo, 2 de octubre de 2011

CINE: ¿Cosas de niños? Esta es mi lección...


Mulan, también conocida como Mulán, es una película de animación del año 1998 dirigida por Barry Cook y Tony Bancroft, basada en la leyenda tradicional china de Hua Mulan. 




En noviembre de 2009 se estrenó la película china Hua Mulan protagonizada por Zhao Wei y dirigida por Jingle Ma, con la colaboración interpretativa (en el papel de Gude) y musical (con el tema Beneath the Glory) del cantante ruso Vitas.

Por su interpretación, Zhao Wei ganó el Premio de cien flores a la mejor actriz, así como el Premio de la crítica de Shanghai a la mejor actriz, el 'Premio del festival del ciervo de oro a la mejor actriz' y la Nominación de películas de Hong Kong a mejor actriz. La misma película recibió el Premio del subcampeón de cien flores a la mejor película.



martes, 27 de septiembre de 2011

Educación emocional y Aikido...


Se habla de inteligencia emocional como la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos y la habilidad para gestionarlos de una manera óptima. Esta idea engloba distintas facetas como autoconciencia, control de emociones, motivación, empatía o el manejo de relaciones.

En la práctica esto se pone de manifiesto, sobre todo, en nuestra forma de interaccionar con los demás y, más en concreto, en nuestra aptitud para evitar y disipar el conflicto.

En nuestra bulliciosa sociedad, los padres están ocupados fuera de casa gran parte del día y frecuentemente superados por las circunstancias, así que no tienen más remedio que confiar en que los centros educativos, como su propio nombre indica, se encargarán de dispensar a sus hijos la educación que estos necesitan.

Sin embargo, por lo general, los sistemas educativos centran sus objetivos en inculcar contenidos académicos entre los estudiantes con el marchamo de la premura cuando no de la urgencia, dedicando insuficientes recursos a la propagación de verdaderos principios de educación moral y emocional. Y en verdad ¿es tan importante la gestión de las emociones?

Un viejo relato japonés cuenta que un samurái pidió a un anciano maestro zen que le explicara qué eran el Cielo y el Infierno. El monje, cargado de aparente desprecio, le contestó:
-No tengo tiempo para tus tonterías!

Herido en su orgullo, el samurái desenvainó su arma encolerizado y exclamó:
-He de quitarte la vida por tu impertinencia!

Entonces el maestro, afablemente, dijo:
-Eso es el Infierno.

Conmovido, el samurái se calmó y envainó la espada, postrándose ante él.
-Y eso – concluyó el maestro – es el Cielo.


Las emociones nos afectan a cada momento en todos los ámbitos de nuestra vida. No sólo son fundamentales en la conformación del mundo tal como lo percibimos sino que somos capaces de somatizar nuestros estados emocionales tóxicos, llegando a menudo a contaminar la salud de nuestra mente y nuestro cuerpo y, por ende, de los que nos rodean. 

No es tan crucial lo que nos ocurre como la manera que tenemos de afrontarlo, gestionarlo y asumirlo. Neurosis, depresión, apatía, confusión, melancolía, soledad, tristeza, ansiedad, desarraigo, pesimismo, son sólo algunas de las estaciones por las que puede pasar nuestro tren, por no hablar de aquellas que acechan especialmente a los jóvenes como son las drogas, el alcohol, las bandas, la agresividad…

Y ¿qué tiene que ver en todo esto el Aikido?

Creo que los que entrenamos con asiduidad tenemos en el Aikido una escuela perfecta donde se cultiva, en silencio y sin prisa, siendo todos los maestros y los discípulos, el germen de los principios fundamentales, preciosos, caros, de los que hablaba al comienzo.

Aprendemos a conocernos a nosotros mismos, a no dejarnos arrastrar por la pasión, a posponer las recompensas, a confiar, a cooperar, a dar importancia a lo pequeño, a tomar decisiones, a fundir la mente y el cuerpo en un flujo de acción, a interpretar mensajes no verbales, a armonizar, a concentrarnos, a esperar pacientemente, a enfrentar el dolor y el sufrimiento, a esforzarnos con sacrificio, a ceder, a respetar, a preocuparnos de los demás,de lo que están sintiendo , a vivir el aquí y el ahora, a no dar pábulo a vanas  expectativas, a aceptar lo que toca, a desear lo que es, entregarnos, a guardar silencio, a mantenernos quietos en el vacío y, sobre todo, aprendemos la importancia de aprender, constantemente, hasta el último día.  También, desde luego, aprendemos a morir. 

Y dónde se podría hoy acceder a estas lecciones fuera de un dojo?

No,no busques,no tienen precio y no se venden en ningún lado.

Así que, todo el mundo a entrenar!


Fuente: AFAMADRIDJosé A.S. Samiñán. (junio-2011)

sábado, 17 de septiembre de 2011

Del Bujutsu al Budo...

"...El Budo Japonés no ha llegado a nosotros para tomar lo que más nos gusta de él o nos acomoda, sí tomamos solo la parte física se transformaría en un deporte cualquiera, si consideramos solo la parte espiritual se transformaría en un método de meditación y concentración y si solo ofrecemos sus cualidades estratégicas podría ser mal utilizado para el beneficio de aquellos que gozan con el poderío económico sacando provecho a todo a favor “al sistema” como ocurre actualmente con el llamado “Aikido empresarial”. 

El peligro para el Arte Marcial en sí, consiste en la supresión de cualquiera de sus componentes que no son más que el soporte de una búsqueda más profunda, al alcance de quién quiera aprenderla con un espíritu sano, disponible, positivo y participativo. 


Es preciso entonces, no mutilar al Budo inicial para hacer de él una práctica más adaptada al espíritu y las aspiraciones modernas. 

Este es ya una transformación reflexionada y juiciosa del Bujutsu, en un proceso completo ofrecido al hombre para recuperar su autonomía y su libertad....

La libertad del actuar o no actuar, desviar la fuerza adversa, neutralizarla o dejarla pasar para que destruya a sí misma o la capacidad de sentir, solo puede ejercerse con una sola condición: la ausencia de oposición.


El Arte del Aikido representa hoy en día claramente ese espíritu de Budo Moderno donde no hay deseo de ganar, de vencer, de deshacerse con mayor o menor destreza o brutalidad del contrincante y someterlo por la fuerza o la técnica. No hay apego al yo por sobre el otro. No hay extensión abusiva del yo en detrimento de la libertad del otro. No hay imposición. Sí existe una motivación para la acción, esta se sitúa en otro nivel que el enfrentamiento en sí. Se coloca frente al conflicto su carácter más universal hasta el punto de devolverse una verdadera lección de comportamiento y educación. 

La sabiduría del Budo consiste en reconocer y consagrar en sus métodos de enseñanza la inseparabilidad y perfección en el hombre de todo lo que constituye su identidad y su personalidad. Por esta sabiduría nacida del cuerpo, lo mental y lo espiritual, inspirada y conformada de manera empírica por practicas de las disciplinas marciales que la conforman, el hombre se encuentra en situación de dirigir sus conocimientos y sus técnicas hacia una finalidad superior que junto a otras disciplinas como el Kendo, Kyudo, Iaido, Jodo y particularmente el Aikido, sitúa en la comprensión mutua, la concordancia y la búsqueda de la paz. 

No es necesario romper definitivamente con todo lo que hasta ahora ha sido la garantía de nuestra evolución. Solo nos hace falta simplemente admitir la existencia de otra  Vía, de otra manera de ser. Quizás entonces este compromiso en un nuevo modo de vida dará sus frutos. De cualquier forma, el verdadero valor de las artes marciales solo existirá a condición de que este compromiso sea resultado de una voluntad individual y no de distorsionar, destruir o cambiar, sino de estudiar, añadir y progresar. No existirá entonces, sino en la medida en que una vez integradas tal como son en nuestra civilización, las artes marciales sean un medio de renovación y progreso


Fuente:  Extraido del Artículo " Del Bujutsu al Budo". de  Gonzalo Madrid
Director Técnico Escuela Nacional de Budo Japonés.Chile


Puedes leerlo entero aquí: 



martes, 13 de septiembre de 2011

Grados...

"... la avaricia, el orgullo, el querer ganar más y más rápido sin seguir su orden natural, el pensar que la vida tiene que darle a uno lo que no se merece cuando no se merece y cuando no lo consigue rápidamente abandonar, es lo que define a los cobardes, a los chaqueteros que van de un lado a otro sin pasar más que unos pocos días o meses en un mismo lugar. Son los traidores que cambian de bando continuamente con tal de intentar conseguir rápidamente lo que desean. Son seres horribles y despreciables que nunca consiguen lo que quieren y que siempre se enfadan, se frustran y fracasan..."


Fuente: AFAMADRID - Extraído del relato El Sembrador


"...Todo sendero no se parece al otro. Siempre el sendero le corresponde al guerrero que le transita.

He visto gente caminando en el sendero, caer y desaparecer. He visto a otros caer levantarse y seguir caminado. He visto los que se pierden, otros que toman atajos que solo los llevan al principio.

También he visto senderos llanos y expeditos, algo anchos y tranquilos. Y los que más me han sorprendido son esos senderos pedregosos, angostos, maltrechos, los cuales llevan al mismo lugar que llevan todos y he visto a guerreros caminarlos sin frustrarse ni perderse.

Pero la visión más triste y desgarradora que he visto, es a los guerreros los cuales, el único obstáculo que se encuentran en la senda, es el de su propia sombra..."


martes, 6 de septiembre de 2011

La eterna búsqueda...

¡ A ti !, que día a día con gran esfuerzo trabajas en el dojo para mejorar tu calidad técnica

¡ A ti !, que buscas sin cesar la mirada de tu instructor, aunque él te observa sin que te des cuenta.

¡ A ti !, que sin cesar jactas y gesticulas el ademán de tu creído poderío.

¡ A ti !, que de continuo hablas que lo mejor es lo tuyo y lo demás nunca llega.

¡ A ti te digo !, que la auténtica lucha del hombre está en su conciencia y es una lucha entre la luz y la oscuridad, entre la debilidad y la fuerza, entre el sueño y el despertar.


Nunca persigas un fin desesperadamente, pues tan sólo conseguirás encadenarte a esa desesperanza y no encontrarás la línea de meta. Piensa, que cuando fuerzas hacia un fin, produces lo contrario, ya que el ir contra la evolución de las cosas, es ir contra tí mismo.

Si te acomete una gran fuerza, nunca te opongas a ella, al contrario, retrocede hasta que aquélla se debilite; entonces, avanza con resolución.

Las cosas están bien cuando marchan en conjunto y no aisladamente. Consigue tu liberación cuando trates a los demás como quieres que te traten, de esta forma, harás desaparecer tus conflictos al entenderlos en su última raíz y no cuando quieras resolverlos.

Aprende a distinguir qué es la dificultad, el problema, el inconveniente, sin que lo unas con la contradicción, ya que dejaría cerrado el círculo de tu entendimiento, ahogando tu salida.

La fuerza circula por todo tu cuerpo y es la que dá la vida (energía vital), amamanta cada célula y la misma, mantiene cada poro, cada músculo, cada víscera, latente y alerta.

Para su control existen diversos puntos que regulan y estimulan esta fuerza que almacenamos y alimentamos por medio de la bio-energía, pudiendo dirigirla en el sentido que queramos y es lo que hay que aprender: canalizar nuestros impulsos de energía, dominando al cuerpo por medio de nuestra mente.

Tras ésto te pregunto: ¿Qué buscas en tu esfuerzo diario? ¿Qué metas fijaste? ¿Cuándo lograrás la satisfacción de haber cumplido? ¿Qué fortalecimiento has logrado? ¿Cómo se mide? ¿Has observado si en tu lucha diaria hay alguien a tu lado que pretende lo mismo que tú? No te canso más, simplemente pretendo que mires en tu interior y procures honestamente contestarte, no a mí, sino a tí, que eres el protagonista de esta muda película, en la que tus actos dan fuerza al guión del Arte escogido. La plástica de tu técnica, la mirada en el vacío, el gesto erguido por el dominio del cuerpo que flota sobre la mansedumbre de tus pensamientos, darán el mensaje a todos tus espectadores, que en silencio, con los ojos abiertos, engullirán tus conocimientos dejándoles un buen gusto en el paladar de su espíritu, pues se habrán llenado de tí.

Nuestras evoluciones están llenas de fantasía. Creamos constantemente cuadros diversos, emulando contrastes y configuraciones sobre enemigos imaginarios que nos acechan constantemente arremetiendo su fiereza contra nuestro espíritu, pero nuestro cuerpo lo defiende bien gesticulando bloqueos y contraataques, dando lugar al triunfo una y mil veces.

La gente observa estupefacta el sin cesar de golpear al viento, de destrozar el vacío, de gritar henchidos de fuerza y calmos retornar a la pasividad.

¡ Están locos ! nos dicen, y se ríen, toman nuestra esencia a ridícula caricatura de engreído poderío que vendría al suelo de una simple patada..., comentan.

Cuantas veces me pregunto: ¿Si cuando niños el hombre no hubiera fantaseado, cómo se podrían protagonizar tantas batallas? ¿Cómo escucharíamos la vocecilla apagada que diserta el guión improvisado de esos pequeños muñecos que se debaten entre sus manos, con retorcidas posturas y saltos estremecedores? ¿Cómo tendríamos la ilusión de acariciar el deseo que nos sonríe desde el estante, tras el frío cristal del escaparate? ¿Cómo el hombre progresó en medios, sistemas y material para llegar a nuestros días? Por fantasía y nosotros no podemos desterrarla, tenemos que sumergirnos en ella y actuar con la mente abierto a todo.

Me maravilla cómo hombres de más de 60 años siguen practicando, intentando, día a día, aprender algo más, manteniendo las mismas ilusiones que cuando de pequeños comenzaron en esta cinta sin fin de conocimientos y sacrificios. Resulta estimulante observar cómo, de una manera callada, gesticulan al aire sus movimientos, respiran con autoridad y diluyen su experiencia en la armonía del gesto.

¡ Son los grandes maestros !

Tantas veces nos afanamos en conseguir la superación, que sin cesar buscamos por todos los rincones; continuamente indagamos, preguntamos; en silencio, observamos y nos esforzamos en imitar.

Este eterno trabajo siempre queda incompleto: o no nos convence lo que vemos, o no estimula nuestro afán y para colmo los comentarios en tenue voz, desbaratan las pocas sensaciones de seguridad que terminan dejándolo todo para acrecentar la ociosidad, el desencanto, el aburrimiento y la inapetencia para con uno mismo.

Yo os diría a todos y cada uno de vosotros Artistas Marciales, ¿Por qué no ganáis la superación, superándoos vosotros mismos? ¿Por qué no buscáis en los rincones de vuestra forma de ser? ¿Por qué no indagáis en vuestro temperamento? ¿Por qué no os preguntáis a vosotros mismos para dar paso al análisis y reflexión? ¿Por qué no observáis los fines de cada movimiento y no éste en sí? ¿por qué en vez de imitar no intentáis ser vosotros mismos, dando de esta forma la fuerza de vuestra personalidad en cada ejecución?.

Tan sencillo sería el ayudarnos y en cambio todos son quejas, imperfecciones y malestares. Constantemente formamos bulos que tras el paso del tiempo y de boca en boca se acrecientan en volumen y su configuración nada tiene que ver con la inicial, pues todos y cada uno de nosotros nos hemos encargado de modificar y aumentar lo que nos parecía oportuno, haciendo de esta manera, aún más daño.

La eterna búsqueda del hombre, sigue intacta, esperando fiel por los siglos de los siglos, tan sólo tenemos que empezar el camino que nos lleve a la luz interna, a la sabiduría, al conocimiento y a la paz de nuestro espíritu, irradiando a nuestro paso, sin darnos cuenta, sin quererlo, facilitando el camino a los demás, que gracias a uno sigan otros y a éstos a su vez, más. Dando esencia a nuestras virtudes que con verdadero empeño nos esforzamos en enterrar y la verdad, no lo comprendo.

La degradación empieza al falsear los motivos por los cuales decimos que hacemos las cosas y me pregunto: ¿Qué es lo que traiciona a la mente? ¿Será acaso tan difícil acometer la empresa de ser transparente?, o quizás, ¿Pregonamos demasiado falsos sacrificios, que no existieron y que queremos dejar bien claro a los demás, que nosotros, somos los auténticos merecedores del honor de la admiración? Es costumbre escuchar que uno sabe más, tiene mayor antigüedad, es puro y auténtico y me digo: no debe de estar convencido de lo que dice, cuando se lo repite tanto, pues él mismo es el que más se lo oye. ¿Querrá convencerse a sí mismo? y reflexiono: Si fuera cierto lo advertiríamos y sin mediar palabra lo reconoceríamos.

Hay que tomar la escalinata del intento y llegar, aunque penoso a la cúpula de la búsqueda y aunque nos encontremos con un pasillo estrecho y sinuoso como el de la voluvilidad, hay que seguir, pues será la única forma de llegar al espacio amplio y fresco del conocimiento, en donde podremos conjugar con la improvisación, todo ese material pulido día a día, sudor a sudor, que con el paso del tiempo se revalorizó sin darnos cuenta. ¡ Oro puro !.


LA ETERNA BÚSQUEDA DEL HOMBRE, SIGUE INTACTA, ESPERÁNDONOS FIEL POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.


FUENTE: Autor: José A. Mora Blanco
Publicado: Karateka

jueves, 1 de septiembre de 2011

Pelea entre lobos

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla acerca de la vida con sus nietos.
Les dijo: Una gran pelea está ocurriendo en mi interior y es entre dos lobos.

Uno de los lobos representa la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la competencia, la superioridad y la egolatría.

El otro la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fe.

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo:

Abuelo, dime… ¿Cuál de los lobos ganará?".

Y el viejo cacique respondió simplemente... EL QUE ALIMENTES.


miércoles, 31 de agosto de 2011

La Fe...

He oído en el vestuario: “estoy perdiendo la fe”, y he permanecido en silencio guardando mi ropa en la bolsa, ensimismado por el agotamiento del entrenamiento y entonces he vuelto a oírlo: “estoy perdiendo la fe”; no, no era un lamento gratuito ni una gracieta, luego lo he comprendido, era una alarma que había saltado, una petición de ayuda, una auténtica llamada de socorro de alguien que había entrado en terrenos pantanosos, alguien que veía desvanecerse su interés por el Aikido, alguien entristecido que notaba como dejaba de llenarle el entrenamiento, alguien que se sentía defraudado y empezaba a plantearse quizá detenerse en el Camino, quizá no andarlo más, quizá no seguir adelante por más tiempo...

Tal vez a muchos nos haya pasado algo parecido en algún u otro momento, en mayor o menor medida, o tal vez nos pase en un futuro.

Tal vez sólo pueden sentirse defraudados aquellos que esperan algo, aquellos que se han marcado un objetivo, aquellos que esperan llegar a una meta, aquellos que buscan una recompensa.

Tal vez sólo pierden la fe aquellos que reducen el Aikido a una serie de entrenamientos físicos dentro del tatami, aquellos que sólo aspiran a mejorar su pericia técnica, aquellos que pensaron que se convertirían en personas poderosas y seguras cuando tuvieran colgado en su pared el diploma pertinente, aquellos que pensaron en el Aikido como una adquisición más, algo que se puede comprar y usar como un coche o un aparato de aire acondicionado.

Tal vez el entrenamiento sólo deja de llenarles a los que acuden a él para recibir algo, no para dar; a los que entran al tatami para llenarse, no para vaciarse; a los que llevan las cuentas del debe y del haber, a los que piensan que hay cosas mejores en la vida como un nuevo trabajo, unas vacaciones, una eurocopa de fútbol, el carnet de conducir...

Tal vez sólo se hunde en el terreno pantanoso de las dudas el que nunca se ha planteado que el Aikido puede transformar su persona, el que no se ha tomado la molestia de asomarse a las palabras del Fundador ni de otros iluminados, el que no se ha parado nunca unos minutos a solas para sentirse diminuto e insignificante en mitad del Todo, el que no ha sentido jamás la dicha de haber confluido hasta las aguas del Aikido.

Las personas somos como un péndulo, nos cuesta estar en el punto medio, oscilamos invariablemente de extremo a extremo. Amamos algo exacerbadamente o perdemos todo el interés y lo abandonamos irremisiblemente. Queremos entrenar todos los días cinco horas y no hablar de otra cosa o colgamos el kimono porque hemos perdido la fe.

Hay que ser valiente, hay que seguir andando, con fe o sin ella, y si alguien se reconoce en estas palabras y le sirven como un pequeño impulso hacia delante, que sepa que esa era mi intención.

Por J.A. S. Samiñán




Fuente: afamadrid

lunes, 29 de agosto de 2011

Zen y Artes Marciales...

"... Así, el secreto de las artes marciales es aprender a dirigir el espíritu, Ryu Gi. Esto forma la base de las técnicas corporales. El espíritu debe volverse la sustancia. El espíritu es la sustancia, sin forma pero algunas veces tiene una forma. Cuando la actividad del espíritu llena todo el cosmos entero, este espíritu aprovecha las ocasiones, tiene una posibilidad de evitar los accidentes y puede atacar las diez mil cosas en una sola. 

Esto significa que, durante un combate nuestro espíritu no debe ser influenciado por ningún movimiento del adversario, por ninguna de las acciones de su cuerpo y de su espíritu. Nuestro espíritu debe dirigirse libremente, no tener la esperanza de atacar al adversario, ni dejar de prestarle atención. Se debe estar completamente atento de instante en instante.



En nuestra vida cotidiana es lo mismo. Algunas personas solo piensan en el dinero, ya que este permite satisfacer todo. Ahora bien, por él, pierden su honor. Otros solamente desean honores y pierden su dinero. Algunos se concentran solamente sobre el amor, pierden su dinero y su energía. “Pero nuestra dicha no existe de un solo lado.” 

Debemos crear nuestra vida, volvernos libres, desapegados, solamente atentos al aquí y ahora: todo se encuentra aquí. 

“El reflejo de la luna en el rió esta siempre en movimiento. Sin embargo, la luna existe y no se va de ahí.” Se queda pero se mueve. En un poema muy corto sobre el secreto del Zen y de las artes marciales, y un gran koan. La corriente del agua no vuelve nunca hacia atrás. El agua pasa, pasa... pero la luna no se mueve. Durante un combate, el espíritu tiene que ser como la luna, pero el cuerpo y el tiempo pasan, pasan como la corriente. El instante presente no vuelve jamás...."


por TAISEN DESHIMARU 

lunes, 22 de agosto de 2011

De Caminos, senderos y guerreros...

"...Todo sendero no se parece al otro. Siempre el sendero le corresponde al guerrero que le transita.

He visto gente caminando en el sendero, caer y desaparecer. He visto a otros caer levantarse y seguir caminado. He visto los que se pierden, otros que toman atajos que solo los llevan al principio.

También he visto senderos llanos y expeditos, algo anchos y tranquilos. Y los que más me han sorprendido son esos senderos pedregosos, angostos, maltrechos, los cuales llevan al mismo lugar que llevan todos y he visto a guerreros caminarlos sin frustrarse ni perderse.

Pero la visión más triste y desgarradora que he visto, es a los guerreros los cuales, el único obstáculo que se encuentran en la senda, es el de su propia sombra..."


Sobre la crisis del Aikidoka

"... En el fondo, lo que se encuentra detrás de todas esas “crisis”, no es otra cosa que el ego, el orgullo, el egoismo. Son sólo algunas de las formas de presentarse de entre las muchas y muy diversas manifestaciones del orgullo.

Al principio, traemos el orgullo al tatami como algo a destacar, meritorio, y formando parte básica de nuestro bagaje educativo, pues es tal como la sociedad (y nosotros mismos por ella estimulados) le considera: El orgullo, de la mano de la ambición, dentro del ámbito socio-económico-cultural de las sociedades “desarrolladas”, es virtud de prestigio y considerando irrefutable de nuestras acciones. Una persona distinguida puede perder hasta la camisa pero jamás el orgullo. Nuestro país y sus gentes, además, tienen fama de orgullosos. Era costumbre de los fijodalgos venidos a menos y muertos de hambre, echarse miguitas de pan sobre la pechera -sin camisa bajo el jubón-, para que pareciese que habían comido... Pero, ¿trabajar? ¡Hasta ahí podríamos llegar! Mucha culpa hemos de agradecerle a ese orgullo del atraso que hemos tenido con respecto a otros países de nuestro entorno. Desde el Gran Capitán a nuestros días los casos de personas “muy dignas”, terriblemente ofendidas por haberse dudado de su “dignidad” pidiéndoles cuentas del uso dado a los dineros públicos, se repite y repite como un eco o como la enfermedad del hipo.
Pero volvamos a nuestro camino.
El orgullo es esencial. Hemos de estar orgullosos de todo: de nosotros mismos, seamos como seamos; de nuestras familias y amigos, sean como sean; de nuestros trabajos, que fueren los que fueren sirven para “dignificarnos”; de nuestros logros, pertenezcan al ámbito que pertenezcan (incluso si pertenecen al ámbito de la delincuencia, la estafa o de su primo “el pelotazo”...). Orgullosos siempre, aunque se trate de méritos tan poco personales como el triunfo (la mayor parte de las veces triunfito) de nuestros allegados más o menos directos; o de Rafa Nadal, de las traineras de Orio, de nuestro equipo de futbol o de la canción que represente a España en Eurovisión, aunque sea más mala que la peste.

Y, como es normal, ese orgullo, se asoma tras la timidez del principiante, manifestándose en todo su esplendor en nuestro interior, y cauteloso fuera de él, pretendiendo, en el fondo, alcanzar la excelencia lo antes posible y por encima de la excelencia de los demás.

Luego, a medida que vamos viendo que esto, el Aikido, no es igual que otras actividades de carácter competitivo (se trate o no de deportes), que aquí no hay más rival que el ego mismo, y que no es asunto fácil, ¡ni siquiera para nosotros!, el ego se nos va presentando en formas más o menos camufladas. Incluso, cuando ya llevamos sobre nuestras espaldas años de práctica, suele aparecerse bajo el disfraz de la forma de luchar contra sí mismo; y nos convertimos entonces en más serios, sinceros y humildes que nadie. O sea, que nos sentimos orgullosos de ser humildes... Y menospreciamos a los que no siguen “nuestra línea”, a los que no hacen Aikido “de verdad”...

Y a mayor avance, más peligro de caer en trampas de las que nos es más difícil salir, porque son más sofisticadas y sutiles. El ego tiene esas cosas. Cuando se ve acorralado, se defiende como gato panza arriba...
....

Exigimos de nuestro arte (o de la vida) algo que nadie nos ha prometido. En lugar de adaptarnos nosotros –armonía-, queremos que sea el Aikido (o la vida) quien se adapte –discordia-. Queremos freír un huevo echándolo sobre un yunque y cascándolo a martillazos, y nos quejamos luego de que se haya chafado y de que siga crudo.

El ego sólo irá desapareciendo a medida que dejemos de alimentarlo. Las dudas se resolverán por sí solas en cuanto dejemos de preocuparnos de ellas. La armonía se consigue sintonizando con lo que se pretende armonizar, no forzándolo; dejando fluir y fluyendo con uke en los movimientos de Aikido, en el Aikido, y dejando fluir y fluyendo con la vida en todas sus facetas, fuera del tatami..."

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Extraído de un artículo de mi Maestro D. Lucio Alvarez
Sobre la crisis del AIkidoka

Musubi (verano 2011)