Mostrando entradas con la etiqueta Principiante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Principiante. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de marzo de 2012

Aikido y peques...

Hoy me motiva publicar este post el ,a mi entender, genial vídeo de la pequeña aikidoka.

Mi relación con los peques del aikido no es mucha: una vez entrenamos con ellos pues iban a sacarles en un programa de una TV nacional. Una delicia; disciplinados, atentos, con una sonrisa, sin complejos...reconozco que algunas técnicas eran complicadas de aplicar por su estatura ☺.


Otra vez me pidieron hacer dos suplencias a alumnos de una clase de judo: una de peques y otra de chavales entre 10 y 12 años. La primera una locura...¡¡Dios mío!! qué de Shin Chanes juntos...mucho juego y nada, a agotarles. ( o ellos a mi, no lo sé muy bien) . 

La otra bastante mejor, aunque muy básica y sobre todo mostrando las diferencias entre las caídas de uno y otro Arte.

En nuestra exhibiciones siempre salen primero los cadetes, est@s muchach@s ya son otro cantar. Menudos serán en unos años...


Os dejo con la peque aikidoka, una delicia....




miércoles, 28 de marzo de 2012

Complejos: Superioridad

El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, neurológico, en el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad de los individuos, resaltando aquellas cualidades en las que sobresalen. Es lógico pensar que cada individuo posea aspectos positivos y otros negativos. Posiblemente los aspectos negativos del ser son obviados por su psiquis para obcecarse sólo con los positivos. El término fue acuñado por Alfred Adler (7 de febrero de 1870 – 28 de mayo de 1937).

La exhibición del complejo de superioridad, generalmente, se proyecta hacia los sentimientos de inferioridad con respecto a los demás. El problema más común de este complejo es sentirse "apartado" de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto de las personas. En el resto de las personas, al estar con una persona con este tipo de complejos, se puede llegar a pensar que son arrogantes o que quieren hacerse destacar por aspectos banales.

La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas (aunque con frecuencia las personas altamente dotadas poseen este complejo) con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir (con la intención de llamar la atención), orgullo, sentimentalismo y facilidad de ser herido, una tendencia a rechazar las opiniones de los demás (a veces con fundamentos racionales), comportamiento snob, entre otras.

El alejamiento social y el "soñar despierto" puede ser también asociado al complejo de superioridad, ya que es una forma de evadir el temor al fracaso relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentar el mundo real.

Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos en las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.

Fuente: wikipedia

martes, 20 de marzo de 2012

Gran Familia...


Tengo el gusto y el honor de ser el responsable de asuntos informáticos de mi Asociación (administrador de la página web, Facebook, apoyo a la revista, etc...) . 

Eso me permite disponer de gran material fotográfico y videográfico para hacer galerías multimedia y enriquecer los contenidos que publicamos...

Pero esta vez, se me ocurrió editar una especie de spot-videoclip como homenaje a la Gran Familia que formamos y , por extensión a tod@s los aikidokas de buena fe , que habitan este mundo.

Así que ahí va, dedicado a tod@s ell@s, a tod@s vosotr@s, pues el mensaje que contiene es igualmente válido:


jueves, 15 de marzo de 2012

TODOS SOMOS UNO.

Un compañero aikidoka y amigo comentaba esto en el Foro de nuestra Asociación después de haber visto el video de  "Todos somos uno"


Maravilloso... 
Pero nos empeñamos en separar, en vez de unir, en dividir en vez de multiplicar, en diferenciar en lugar de integrar, en intentar dirigir en lugar de dejarnos llevar, en buscar la eterna dualidad en lugar de la real y auténtica eterna unidad.
Nos han educado en este mundo en el que todo está etiquetado, y esas etiquetas sirven para diferenciarnos...

-"Eh!, que soy del Madrid, no del Barsa..."

Cada etiqueta nos distingue y nos ayuda a identificarnos; pero nos diferencia, nos encasilla en un grupo, en una hoja del catálogo; nos separa en vez de unirnos. 
Pero qué difícil desprendernos de esas etiquetas, de esos prejuicios... Sí, sí, P R E J U I C I O S . 

-"Yo no soy esto porque yo soy aquello".

Yo, yo, yo y siempre YO. Ego puro.

Cuanto más intentamos dirigir nuestros pasos, más marcamos la diferencia con lo demás, con lo real, con lo eterno y duradero, más nos alejamos de "la celebración del enlace del cielo, la tierra y la humanidad".

¿Si no aprendemos a ser verdaderos ukes (unidad, fluidez...) en la oportunidad que se nos brinda esta vida, cómo podremos decir siquiera que queremos seguir el sendero del aiki?

Esta fue mi respuesta:

Pregunta sencilla de complicada respuesta. 

¿Porqué digo esto?  pues porque en muchas ocasiones una cosa es lo que queremos, otra lo que decimos y otra lo que hacemos...

Me explico: queremos , nos atrae el mensaje que subyace sobre lo que representa el Aikido; así lo decimos, incluso lo defendemos (aunque cuando se trata de demostrar la carga de testosterona en una conversación de machos hispánicos o de cualquier otro lugar podemos caer en la tentación de coquetear con el lado jutsu en vez de con el Do, para que quede claro que las técnicas Aiki son "eficaces").

Y finalmente lo que hacemos, dentro y fuera del Tatami...es un camino largo , por no decir sinfin y durante la travesía vamos conociendo las maneras de hacer misogi e ir trabajando nuestras "zonas erróneas",, creo que la gran mayoría es honesta y es consciente de lo que el Aikido le exige, quizá no lo cumpla a cien por cien o ni siquiera al 40, pero sabe que ese es el Camino...

Otros más son quizá a los que hace referencia Lucio en sus artículos:

"....Si nuestra práctica no va dirigida a resolver el conflicto interno de la desarmonía, sino orientada a la lucha, a la oposición, a la dominación física y/o síquica por medio de la fuerza, si lo que pretendemos es conseguir técnicas destructivas, si buscamos el dominio egoísta de las técnicas físicas, NO ESTAREMOS PRACTICANDO AIKIDO..."

Abrazos+

martes, 6 de marzo de 2012

En familia...

En el seno de la familia son los padres los que dirigen la educación y la formación de los hijos intentando inculcarles valores elevados y hábitos sanos , pero, paralelamente, los hermanos mayores también educan y forman a los hermanos menores, sobre todo, con su ejemplo.

practicando Kumijo...
En el tatami también ocurre algo parecido. El papel de padre lo ostentaría el Maestro y los hermanos mayores y menores seríamos los discípulos a tenor de nuestro grado. Aquí da igual la edad, el sexo, el estatus social o la preparación intelectual. Todo eso queda guardado en las taquillas junto a la ropa. Así, se podría dar el caso de que un hermano menor doble en edad a uno mayor o que un humilde trabajador sea el hermano mayor de un ejecutivo millonario de una gran compañía. Eso no cuenta. En ese sentido todos somos iguales porque todos venimos a aprender y a compartir.

Por tanto, según esta idea, sobre el tatami cada uno responde de sí mismo pero, a la vez, responde, en cierta medida, de las personas que tiene a su izquierda y responde, también, ante las que tiene a la derecha. De este modo, si durante el entrenamiento hablamos en exceso o nuestra conducta no es la adecuada o nuestra indumentaria no es correcta o, simplemente, no practicamos con entrega, no estamos actuando según lo esperado frente a nuestro Maestro pero tampoco frente a nuestros hermanos mayores, por menospreciarles ignorando su ejemplo, y tampoco frente a nuestros hermanos menores, por no brindarles un buen ejemplo.

Compañeros de AFAMADRID
Puede que en un entrenamiento el alumno de mayor grado sólo sea un primer dan o, aún menor, un primer kyu o, incluso, ni siquiera eso. Nada cambia. El alumno de mayor experiencia es el hermano mayor y las relaciones son las mismas.

A veces, por algún motivo, podemos sentirnos empujados a pensar que somos mejores que un hermano mayor.

Lo cierto es que aquí nadie es mejor que nadie, ni siquiera mejor que el que acaba de empezar titubeante y no tiene aún ni kimono; y además, un hermano mayor, seguro, siempre podrá enseñarnos algo. Quizá pase tiempo y no lo veamos pero un día, de pronto, tal vez sólo en un gesto o en una mirada o en un silencio, podremos aprender algo de él.

Esto no significa que un hermano mayor no aprenda de uno menor. Todos nos enriquecemos practicando juntos, todos andamos juntos el Camino.

Me gusta esta idea porque habla de hermandad, de aprendizaje y, al fin y al cabo, de Amor.


Fuente: mi compañero aikidoka José Samiñán.

lunes, 20 de febrero de 2012

Entrenando: Las suplencias...

A veces cuando vamos a entrenar nos encontramos con que el Maestro o el Profesor no han podido asistir a clase y , ya sea porque no hay compañeros de más grado o porque el mismo Maestro nos lo ha pedido, nos toca a nosotros ejercer como tal durante unas horas. 

 Para mi creo que es un momento de poner en práctica y valorar o medir ciertos valores fundamentales que se nos transmiten en el día a día cuando practicamos y voy a tratar de explicar, mis porqués ( Insisto, mis porqués).

Lo planteo desde dos enfoques: el que tiene que dar la clase y el de los compañeros que van a ser sus alumnos ese día.

El que tiene que dar la clase siente sobre él la responsabilidad y seguramente irá repitiendo las secuencias habituales de un entrenamiento. Por su cabeza pueden pasar mil dudas y cuestiones, pero todo acaba cuando comienza la clase.

Lo primero : la Naturalidad  de que se está cumpliendo una norma no escrita y que es asumida por la mayoría de compañeros, salvo que la casualidad haga que ese día haya recién incorporados o compañeros que llevan poco tiempo y desconocen esa costumbre.

El "suplente" ha de ser consciente de su nivel,  mirar a los presentes y valorar el grado de conocimientos que tienen. En todo caso, a la hora de empezar las técnicas previo calentamiento, pienso que lo mejor es acudir a lo básico ( no por ello menos sencillo).

Con humildad pero con coraje, empecemos por repasar los agarres, las maneras de efectuar los ataques: corrigiendo posturas de pies, cabezas adelantadas, brazos de madera y tensiones que sobran. Un correcto Ai Hammi, Gyaku Hammi sin entrar de frente y cosas así. Igual con los Tai Sabakis, entrando en Irimi, absorbiendo en Tenkan, los Kaiten...Recordar las palabras en japonés y su traducción al español, siempre los nuevos lo agradecen...

El silencio al entrenar debe seguir existiendo y no bajar las maneras porque no esté el Profesor principal; son detalles que permiten medir el respeto de los compañeros hacia el "suplente". Qué bonito!! es ver cuando un "suplente" corrige a alguien, y observar como los demás paran y en seiza escuchan al "suplente".. Siempre hay quien entra en bucle y su ego hace querer seguir sin atender, pero eso pasa a veces incluso con un Profesor delante...(tener Hakama o no, no significa dejar el ego en casa) 

No todo el mundo tiene la misma capacidad de expresión verbal, es cierto...pero siempre los compañeros suelen ayudar al suplente. No se trata de sacar un 100% de rendimiento a la técnica mostrada, quizá ese día, todos los presentes entrenamos otros valores...

El suplente se da cuenta de que, pese a que le han enseñado 453 técnicas, él sólo se atreve a explicar unas pocas...seguramente las que ha interiorizado de verdad a lo largo de cientos de repeticiones. Pues, ¡¡ muestra esas !! y no nos metamos en jardines o laberintos raros con el fin de quedar bien o gustar a tus compañeros. Me recuerda a cuando se practica Jiju Waza, es curioso, pero pasa algo parecido, te atacan y respondes con dos o tres técnicas sólo...es cuando uno se da cuenta de que queda mucho trabajo.

Por tanto, para mi los suplentes y sus días de enseñanza sirven para reforzar valores como: Humildad para reconocer lo que se cree saber, Valor y coraje para mostrarlo y compartirlo con otros compañeros, Respeto por parte de los que ese día son los alumnos , Cortesía y Etiqueta respetando la concentración y los protocolos, esté o no el profesor...

Y una cosa si que he vivido siempre: al acabar, los compañeros siempre dan muestras de agradecimiento y de estar a gusto con lo practicado y creo que es por algo muy sencillo: aprendemos y trabajamos duro por un Arte muy especial:  El Aikido y éste , además de aplicaciones de combate concretas en casos puntuales, nos enseña sobre todo:  a ser mejores personas.

Un abrazo amig@s


miércoles, 15 de febrero de 2012

MAESTROS: Obata Sensei (trabajo con bokken)

El trabajo con bokken es muy interesante siempre y difícil, muy difícil :

 - empujar  el bokken contrario en vez de mantener , perder el centro en los bloqueos o cortes finales, lanzar los Yokomen Uchi  a 1 metro de distancia del cuello, estirando los brazos cual remo de galera,  terminar dando estacazos en vez de proyectar a la punta, "golpeando al de atrás (al no medir distancias) ,  mellando filos , al no desviar con el contrafilo y, amoratando dedos, etc....

Creo que uno de los libros donde mejor se entiende la relación entre manos libres y su paralelismo con ken es en el libro : La Estructura del AIkido de Gaku Homma

Algunas de las técnicas de este vídeo creo que están  muy bien, no soy quien para valorar si bien hechas o no, pero después de conocer el trabajo con bokken hay cosas que me gustan.




Eso, si...lo de entrenar con la tsuba ( prefiero no prestarle atención)

Probablemente aprendió con Shigeho Tanaka Shihan (dicen)



lunes, 13 de febrero de 2012

MAESTROS: Cursos multitudinarios

Hace ya ocho años, en mi afán de devorar aikido , conocimientos y sensaciones...me inscribí junto a otros compañeros en un Curso Internacional que impartían Kitaura Sensei y el Doshu actual: Moriteru Ueshiba...

¿Dónde está Wally?
Eramos "unos chopocientos", eso sí, merecía la pena ver la llegada de multitud de personas con sus bolsas, herramientas de trabajo, ilusiones y todo tipo de porqués para estar allí.

Diferentes grupos nos juntamos en aquel espacio, es decir distintas familias del Aikido español...cuando los Maestros enseñaban la técnica, los que estabamos en la 657ª fila, sólo nos quedaba "intuir", pero aún así, "sarna con gusto no pica".


A la hora de practicar había de todo, gente que se intercambiaba amablemente y grupos que hacían corros cerrados y entrenaban sólo ellos...
Poco a poco vas entendiendo.

Entre medias, descansos y paradas , coincidías al pasar con grupos en el que un " alto grado" le decía a otro de inferior rango: "Te presento a ....menganito, taitantos DAN" ¡¡¡Tu no sabes delante de quien estás...." . ¡¡Dios mío!! cuánta humildad!!!. Otros te ofrecían una bonita sonrisa, compartían el agua....De todo, como en botica.

Compañeros de AFAMADRID y yo,
con Moriteru Ueshiba
(2004)
En fín, como resúmen (desde mi poquísima experiencia) me gustó conocer en directo el estilo de Kitaura y su gente, muy maja (la verdad) y la destreza del Doshu en ponerse a la espalda entrando en Irimi para efectuar diversas técnicas....

Tambíen la foto que conseguimos con M.Ueshiba, un bonito recuerdo. Prometo no usarlo en un futuro para decir que fui alumno suyo...(broma)



De todo, la verdad, pero es así como todo va formando parte del bagaje de nuestro Caminar...


martes, 7 de febrero de 2012

Me siento bien...

Después de varios meses practicando en solitario, ayer inicié las clases en el Tatami con mi Maestro y compañeros... ¡¡Qué ganas tenía!! 

Pese al ritmo ccontrolado, la mirada atenta de Lucio y la suavidad de los compañeros, hubo un par de veces que estuve a punto de sacar bandera blanca... No hizo falta, terminé, recogi...y me acosté Feliz!!! muy Feliz!!!










martes, 31 de enero de 2012

Manual para subir montañas

A] Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “ésa es más bonita”, o “aquélla es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

B] Sabe cómo llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

C] Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

D] Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

E] El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.

F] Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.

G] Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo.” Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.

H] Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

I] Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.

J] Haz una promesa: aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.

L] Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.



Copyright @ 2006 by Paulo Coelho


El Guerrero de la Luz Online es una publicación quincenal cuyo contenido puede ser distribuido libremente en Internet y publicado en páginas de acceso gratuito, siempre que se cite la fuente “El Guerrero de la Luz Online”, una publicación de www.paulocoelho.com.br - El autor se reserva el derecho de alterar estas condiciones en cualquier momento.
 
 

viernes, 18 de noviembre de 2011

Para Impacientes...

Bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas! 

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. 

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. 

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. 

En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. 

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.




martes, 8 de noviembre de 2011

El Sembrador (II)

" Todos podemos ser Ogros, es una capacidad latente en todo ser humano.
Todos podemos escoger entre la luz y la obscuridad, entre la felicidad y el sufrimiento, el camino sólo depende de nosotros.

"De nuestra decisiones y nuestras acciones. Si nos preocupamos, sufrimos, dejamos que nuestros miedos florezcan y los compartimos con los demás haciéndoles sufrir, aún cuando sea inocentemente... entonces somos Ogros y aún cuando aseveremos que somos positivos y que somos seres de la luz, estamos del lado de la Obscuridad...

" Sin embargo, si nunca un pensamiento negativo surge de nuestra boca, si nunca desanimamos a nadie, si siempre somos positivos y vemos la semilla que está plantada en cada desgracia, la que guarda una oportunidad aún mayor que la desgracia que estamos viviendo... y si siempre elegimos controlar nuestros pensamientos para que sean felices, positivos y productivos, entonces somos seres de la luz.

" Muchos empiezan siendo seres de luz, pero se rinden a las circunstancias irrelevantes y se hacen seres de la obscuridad aún sin saberlo, se inundan de inseguridad, miedos, ira y odio. Dejan de pensar positivamente y pasan a tener miedos, a acumular rencor y reaccionar con ira y sufrimiento.

Pretenden, sin saberlo, dar pena para que otros hagan las cosas por ellos o les den regalos, en realidad lo que están haciendo es causarse daño a si mismos, a sus mentes y a sus cuerpos, y a los demás que sufren por verlos, metiéndose cada vez más en el pozo de los sufrimientos, la enfermedad y la muerte, donde finalmente acaban siendo atrapados.

"Todo por su propia voluntad y sus propios actos. Aunque naturalmente, nunca encontrarás a un Ogro que lo reconozca, siempre le verás bajando al pozo a la par que exclama que él es un ser positivo de la luz... aún cuando la verdad es que se está hundiendo cada vez más en las inseguridades, la duda, la ira, el odio y el sufrimiento. Lo que le acaba aportando sufrimiento y fracaso.

Kan meditó durante unos momentos la enorme sabiduría y verdad contenida en estas palabras, incluso las repasó mentalmente para evitar tropezar en un futuro en la misma piedra.

- Pues bien amiguito - continuó el viejo - unos cuantos Ogros nos reunimos y creamos este culto a la muerte y al sufrimiento, nos reconocimos como verdaderos Ogros y empezamos a infundir el sufrimiento en nosotros y en los demás de forma deliberada, creyendo que eso nos daría la felicidad.

Estábamos equivocados pues aunque la ira y la venganza dan, en un principio, una gran satisfacción, la del Orgullo que te sabe a ser superior, con el tiempo cada vez estábamos más hundidos, hasta que al final logramos que nuestras almas se convirtieran en verdaderos Fantasmas del Miedo y del Fracaso. A la par que nuestros cuerpos se convertían en sacos de huesos, como de muertos que caminaban con una falsa vida.

Kan se estremeció ante estas palabras pues aquellos hombres habían sido todo lo contrario al ideal de un Samurai.

...


martes, 18 de octubre de 2011

CINE: El Guerrero Pacífico "Las verdaderas batallas se libran en el interior..."


El guerrero pacífico es la adaptación cinematográfica del best seller de Dan Millman, “El camino del guerrero pacifico”, obra autobiográfica con más de un millón de ejemplares vendidos en Estados Unidos, traducida a 21 idiomas y avalada por autores de la talla de Sting, Eckhart Tolle o Deepak Chopra.


Dan Millman ganó el Campeonato Mundial de Trampolín en Londres cuando tenía dieciocho años, consiguiendo así formar parte del equipo olímpico estadounidense. Tras una inmejorable trayectoria, un accidente en moto fracturó los huesos de su pierna derecha en cuarenta partes, esfumándose así su sueño olímpico y su futuro como deportista de élite. El equipo médico le diagnosticó unas secuelas motrices de por vida y su entrenador asignó su puesto a otro deportista. Dan Millman confió en sí mismo y realizó el milagro de recuperarse de tan severa lesión. Lo consiguió sólo… y en un año.

Según relata, aquel accidente le hizo plantearse por completo el propósito de su vida, comprobando hasta qué punto había dado prioridad al espíritu competitivo, convirtiéndose a sí mismo en su juez más severo y tiránico. Tras la lesión, aprendió a aceptarse y a disfrutar de su persona en aspectos que nada tenían que ver con sus capacidades atléticas.

En ese milagro tuvo mucho que ver la presencia de Sócrates (interpretado por el maestro Nick Nolte), un anciano que sirve gasolina y que le enseña el valor de servir a los demás y la necesidad de vivir para ello anclado en el presente [Del famoso filósofo es la frase: "las verdaderas batallas se libran en el interior".] Sócrates le enseña a saborear todos los aspectos de su vida por la vía de estar presente, comenzando por las pequeñas acciones cotidianas, como mientras se come, para poder apreciar el contraste de sabores y sensaciones en vez de limitarse a tragar compulsivamente comida, como suele hacerse. 





Así, con pequeños detalles aparentemente anodinos, la obra va dejando en su recorrido algunas frases dignas de ser destacadas y meditadas. 


Como éstas:
- Las personas más difíciles de amar son las que más lo necesitan.
- Saca la basura de tu mente. Basura es todo aquel pensamiento que te distraiga de lo que realmente importa: estar presente plenamente en este momento, aquí, ahora.
- Si pierdes el sentido del humor, estás perdido.
- Morir no es triste; lo triste es que la gente no sepa vivir.
- No hay nada que perder.……
- Cuando por fin logres vivir el presente, te sorprenderá todo lo que……puedes hacer y lo bien que lo haces.……
- Dan, ¿dónde estás? /-Aquí/-¿Qué hora es?/-Ahora/-¿Qué eres?/………-este momento.……
- Es el camino el que da la felicidad, no el destino.……
- Cuando tengas miedo, saca tu espada y corta tu mente en pedacitos.

Curiosamente, en “El guerrero pacífico” no se menciona a la “religión”, ni a “Dios” ni a la “espiritualidad”; tampoco hay historias de amor juvenil de por medio, afortunadamente. Es una película que recomiendo por sus enseñanzas que no dicen, sino muestran. Una obra bien hecha y con un contenido que a más de uno incitará a conocer más a fondo al libro y al autor que le dio origen.




Fuente: El viaje de Riddhi


En el tatami (IV)

“… cuando practique sus técnicas, permita a su compañero sentirse cómodo con lo que usted hace. Si dice una palabra amenazadora, su compañero responderá contrarrestando su movimiento (“ Mi ego y yo somos lo suficientemente fuertes para vencer tu fuerza”) o tensándose para protegerse (“No me siento cómodo con lo que estás haciendo, así que me voy a tensar para protegerme”).

Aprenda a conducir el diálogo con confianza, compostura, relajación, paciencia y armonía. Haga que sus movimientos hablen de manera que se conserve un contacto cómodo y permita el control de la interacción. Sustituya la fuerza de sus palabras con la energía de tu técnica.


con Fernando (2º plano)
 y con Carlos (Fondo) 

No ofrezca nada a lo que su oponente pueda ofrecer resistencia. Que su oponente descubra demasiado tarde que ha caído bajo el hechizo de su táctica.

Tome el jo con sus manos y elévelo sobre su cabeza. Ahora dirija a la pantorrilla de su oponente. Imagínese que éste tiene un arma similar para protegerse del golpe.

Tal vez pueda detectar la previsión cuando él se prepara para defenderse. Observe la fiereza de su rostro, el pecho salido y los músculos tensos de antebrazos y manos. Está listo para enfrentar cualquier cosa con que usted le presente en ese golpe y para esquivarlo con una impresionante parada. Usted puede sentir su displicencia, su ira, su fuerza o sus movimientos reflejos involuntarios de protección. El blanco está a la vista y usted ataca.


Ahora imagine que alza el bastón para golpear otra vez, pero en esta ocasión ve algo distinto en su oponente. Su fiereza ha sido reemplazada por serenidad, su exagerado engreimiento por cordialidad y sus manos relajadas sostienen cómodamente el bastón. Usted ya no siente una brusca parada, sino que prevé un encuentro que no presenta amenaza de represalias.¿Cómo altera su ataque la nueva percepción del blanco?

“… a cada acción (palabras, movimientos y presentación personal) corresponde una reacción de la misma intensidad y en sentido contrario. Con los mensajes del cuerpo nos proyectamos y provocamos respuestas.

El arte del Aikido nos habla acerca del ser y revela motivaciones, relaciones, valores, espíritu y comportamientos.

 ¿Pero quién lo escucha?
 ¿Escucha al ser?
  Y si lo hace ¿Al suyo o al de los demás? …”



FUENTE: - Aikido: el Camino de la armonía espiritual y la unión con el Universo. Dr.Stan Wrobel -

sábado, 15 de octubre de 2011

MAESTROS: Seigo Yamaguchi Sensei

Mi Maestro siempre nos recomienda que tengamos "ojos críticos" cuando nos paseamos por la Red y nos dedicamos a ver vídeos sobre Aikido. 

Maestro Lucio Alvarez Ladera
En 10 años que llevo con él nunca le he oido hablar mal de ningún Maestro de los Clásicos, comparta o no su línea de trabajo. Nos cuenta algunas de sus experiencias (comenzó a practicar en 1969) cuando pudo entrenar con algunos de ellos, cuando el Aikido en España .podiamos decir que estaba en pañales. 

Una de sus recomendaciones es que veamos al Maestro Yamaguchi trabajar. Y la verdad es que , viéndolo, me vienen a la memoria inmediata detalles, movimientos, maneras...que identifico con él mismo, con mi Maestro. Y por ende, voy entendiendo y conociendo "una" de las fuentes de las que bebemos sus alumnos y practicamos en nuestro Dojo.

Gracias pues al Sensei Yamaguchi  (que en Paz descanse) y al Maestro Lucio por dejarnos aprender esa forma de practicar Aikido.




Con poco espacio...


El otro día mientras bajaba en el Cercanías a trabajar pensaba en las diferencias cuando entrenamos, cuando se dispone de mucho o poco espacio.

Quiero adelantar que lo que aquí escribo es simplemente lo que yo pienso/siento y no existe más allá, ni pretende sentar cátedra.

A priori  me da la sensación de estar o sentirme más cómodo cuando se tiene mucho tatami, pero sobre todo traté de sacarle lo bueno a entrenar "estrechamente". Curiosamente , os habréis dado cuenta de que cuando hay mucho espacio y se trabajan técnicas de proyección, se suelen producir más conatos de choque, y eso que tenemos un montón de espacio.
Compañeros de nuestro Dojo en Majadahonda...

Empecé más o menos a desglosar el proceso habitual de la práctica de una técnica o parte de ella que el Maestro nos enseña.

Buscar espacios para trabajar con seguridad, aplicando nuestra capacidad espacial de cálculo o medición de distancias. Con el Uke, con los otros compañeros , incluso tener en cuenta por donde está el Maestro, por si acaso... :-) 

La esquiva del ataque, al estar pendiente de nuestro alrededor, actitud correcta y por otra parte necesidad de utilizar movimientos diferentes menos amplios, mas de rotación que de ¿traslación?, Tenkan diferentes, el valor de un buen movimiento kaiten...y así "tratando" de llegar a una posición ventajosa , aparece el control previo a la aplicación de la ¿fase? de resolución por parte del Tori.

Luego seguimos y llegamos a "tratar" y digo tratar (¡¡ pues no me queda por practicar!! , no tengo el simbolo de infinito en el teclado), como decía "tratar" de "controlar el centro del compañero" , necesitamos de nuevo "entrenar" la capacidad de visión periférica necesaria para medir las distancias, para no herir al propio compañero o a los demás, arrojándole sin más.

A todo esto se le añade una pizquita de revisión a la hora de decidir qué grado de potencia le vamos a a aplicar, y así más cosas , más detalles.

Todo esto no quita que "como estamos aprendiendo" tengamos que esquivar a alguien que cae cerca, a pedir disculpas a otra pareja a la que hemos invadido, hasta en ocasiones atropellado...

Al pensar en todas estas cosas creo que llegué a la conclusión de que tengo suficientes puntos de atención que aprender si un día toca entrenar en espacios reducidos.

Pues eso , así se me va la cabeza mientras bajo a trabajar....


Musubi (J.Ch) - Noviembre 2007



viernes, 14 de octubre de 2011

Los tres hijos de Bokuden...

Bokuden, gran Maestro del sable, recibió un día la visita de un colega.

Con el fin de presentar a sus tres hijos a su amigo, y mostrar el nivel que habían alcanzado siguiendo su enseñanza, Bokuden preparó una pequeña estratagema: colocó un jarro sobre el borde de una puerta deslizante de manera que cayera sobre la cabeza de aquel que entrara en la habitación.


Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró cerró detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los Maestros.

- Este es mi hijo mayor – dijo Bokuden sonriendo -, ya ha alcanzado un buen nivel y va camino de convertirse en Maestro.

A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizo la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.
- Este es mi segundo hijo – explicó al invitado -, aún le queda un largo camino que recorrer.

El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.

- Y este – respondió el Maestro – es mi hijo menor. Es la vergüenza de la familia, pero aún es joven.



Fuente: tradicional Zen

martes, 11 de octubre de 2011

Tradiciones, respeto y anacronismos


No es extraño escuchar y participar en conversaciones con compañeros que giran en torno al respeto que, tanto los de menor como los de mayor grado, debemos mostrarnos y como estas muestras de respeto son interpretadas en nuestros ambientes (clases de aikido, sociedad occidental, sociedad española,….)

En dos trazos trataré de exponer lo que a mí me queda, en síntesis, de los puntos de partida de las conversaciones.

En ocasiones ese respeto puede llegar a ser interpretado por ambas partes como servilismo tanto sentido como exigido, ejemplo de ello es el profesor de primer dan que arroja su bolsa con los objetos de entrenamiento para que se la lleve uno de sus alumnos. Y otro ejemplo en el lado contrario de la balanza, el de un maestro de alto grado que se muestra sumiso y respetuoso con un maestro superior que igualmente le arroja su bolsa.

Esta actitud, no podemos negar, que en nuestra mentalidad nos parecería vanidosa y hasta despreciativa por un lado y servil, hasta humillante, por otro. Y sin embargo no creo que tenga que ver con las tradiciones y sí con la interpretación que individualmente le demos.

Actitudes más cercanas, como ceder el turno a un compañero de mayor grado, guiar en la práctica a un compañero de menor grado son fácilmente aceptadas y entendidas por nuestra parte. Más dificultades encontramos para admitir y no entender como servilismo, el ofrecernos a guardar las armas de entrenamiento al Maestro o a un compañero, doblar su hakama o llevar su bolsa (acciones que por otro lado no realizamos).

Por mucho que respetemos unas tradiciones, estas pueden chocar con nuestra cultura o parecernos anacrónicas y por tanto ser más difíciles de aceptar por nuestra parte. Mas esto no debe hacer que nos confundamos y las despreciemos en tanto en cuanto a nosotros nos puedan parecer exageradas.

Por otro lado no creo que defender las tradiciones se deba, exclusivamente, argumentar en base que son así y por tanto debemos aceptarlas sin más. En ese caso no volveríamos tan rígidos que chocaríamos constantemente y no podríamos practicar la unidad en las esferas cotidianas (Toko iku). Sólo adaptándonos al discurrir de los acontecimientos podremos defenderlas.

Aceptar los horarios de la vida occidental que nos fuerzan, en ocasiones, a llegar tarde a un entrenamiento, no forzar a que le lleven la bolsa o doblar su hakama.
, mirar hacia otro lado si no le devuelven un saludo, pues entiende que no es una falta de respeto, quedarse sin estirar porque ningún alumno se ofrece....  Son ejemplos diarios de una adaptación a nuestro medio de unas tradiciones que todos tenemos claro son definitivamente respetadas.

Paco Agüera (Izquierda)  - Lucio Álvarez(derecha)
Ki musubi no Tachi...

Es por todo ello por lo que opino que el valor de una tradición o una actitud no está en el hecho en sí, sino en cómo sea vivida por cada uno de nosotros independientemente del momento o el contexto en que surja. Si respetas la tradición y aceptas su existencia puedes llegar a entender que el maestro se arrodille y acepte de buen grado llevar la bolsa de su Maestro de grado superior.

Doblar el hakama al Maestro, ofrecer deferencia a un grado mayor, no creo que sean tradiciones, (entendidas como tal actitudes habituales en una cultura, que a fuerza de ser repetidas, sin formar parte de las leyes de un pueblo, se han interiorizado y formar parte de la misma), y por tanto no debemos excusarnos argumentando que estamos en la Europa del siglo XXI y no en el Japón de siglo XIII, sino que son muestras de respeto.

Y si nos dejamos guiar por el más experto, agradecemos el entrenamiento, ayudamos a estirar al Maestro, no estamos mostrando servilismo si no reconocimiento. De la misma manera que el Maestro no exige tajantemente su cumplimiento, no porque la no exigencia sea una muestra de respeto por su parte hacia sus alumnos, sino porque se adapta al momento.

Pero a pesar de todo lo expuesto, considero sinceramente que no debemos olvidar de donde venimos y nuestra propia cultura. Pues creo que si un maestro japonés de decimonono dan me tira el hakama para que se lo doble, hay más posibilidades que se doble solo a que lo haga yo. Sin embargo ¡amigo! si un maestro tejedor de esparto de Cieza me arroja la bota de vino y un trozo de queso con pan de pueblo…humildemente los cogeré, cortaré el pan y el queso y le cederé el primer tiento y el más grande bocado. (…o no)

SED FELICES    ( Paco Agüera )


Fuente: AFAMADRID - Tradiciones, respeto y anacronismos

lunes, 10 de octubre de 2011

La atención...

Con frecuencia, durante el entrenamiento, cuando hacemos de Uke, no respondemos a la acción de Tori, a lo que Tori hace, sino a lo que nosotros creemos que va a hacer o a lo que creemos que debería hacer. Así, perdemos la naturalidad y la frescura convenientes en la práctica y, por tanto, una parte importante de su enseñanza.

E igual se puede decir de Tori respecto de Uke. A menudo pretendemos que la técnica sea idéntica vez tras vez, repetición tras repetición, sin tener en cuenta que, por el contrario, la técnica siempre es distinta pues en la acción de Uke siempre difieren, en mayor o menor medida, la velocidad, la dirección, la fuerza y otros muchos factores.

De modo que, en esas ocasiones, no estamos lo suficientemente atentos a la realidad, a lo que de verdad es, a lo que está ocurriendo, sino que actuamos, como el perro de Paulov, condicionados por recuerdos y expectativas. Esperamos que ocurra algo y recordamos una forma de reaccionar ante ello. Es fácil comprobar este extremo en las ocasiones en que, esperando un ataque por un lado, Uke lo efectúa por el otro y detenemos la técnica porque no estábamos preparados para eso. Ni hablar ya del caso en que Uke cambia sorpresivamente de ataque. Tal vez nos creíamos muy atentos, muy concentrados, y puede que fuera cierto, pero desde luego no teníamos la atención donde debe estar, en la realidad, en el aquí y ahora. Quizá teníamos la atención en cómo iba a ser nuestra respuesta, en cómo íbamos a salir hacia no sé qué lado o en cómo íbamos después a ejecutar no sé qué movimiento.


trabajando con el Jo...
 En el fondo, estábamos atentos a nosotros mismos, cerrados y ciegos en nosotros mismos, en nuestro diminuto yo, separándolo del resto, haciendo diferencias: yo y lo demás, sin abrirnos al exterior, a lo que nos rodea, al Universo; sin generosidad, al cabo, sin unión.

Esto no se da sólo en el tatami; el tatami es un reflejo de la vida. Habitualmente, en el día a día, nos desenvolvemos en situaciones que automatizamos y procesamos casi sin darnos cuenta. Tenemos respuestas preestablecidas para situaciones tipificadas por nuestros inteligentes cerebritos y que soltamos con una inercia pasmosa. Inevitablemente, después, en ocasiones, nos repetimos: debería haber dicho esto… debería haber hecho esto otro…

Tengo un amigo que cuando me está hablando y advierte que, aunque le miro fijamente, no le estoy atendiendo, de súbito dice algo como: …y entonces le toqué los pechos!, a lo que yo, sobresaltado, respondo saliendo de mi ensimismamiento. Así somos.

Cada instante, por tanto, es nuevo e irrepetible. Nuestra atención debe estar viva, nuestra acción debe ser espontánea, siempre natural. En Aikido entrenamos eso. Uke debe ser neutro, como el reflejo en un espejo, sin poner ni quitar, unido a Tori permanentemente. Tori responde a lo que es, a cada momento, sin esperar nada concreto.

Si estamos de acuerdo en esto comprenderemos ahora la importancia del silencio y la concentración durante el entrenamiento: preguntar al compañero, hacer comentarios, o cualquier otra inferencia provoca un corte en el flujo de atención. Será preferible pasar por alto alguna duda u observación que tengamos en pos de cultivar la atención.

Sami...


sábado, 8 de octubre de 2011

HUMOR: Eficacia Marcial...

Un clásico que circula por la Red 



...el futuro de las Artes Marciales está asegurado.