domingo, 13 de noviembre de 2011

MÚSICA.: I BELIEVE IN YOU

Lonely 
The path you have chosen 
A restless road 
No turning back 
One day you 
Will find you light again 
Don't you know 
Don't let go 
Be strong 

Follow you heart 
Let you love lead through the darkness 
Back to a place you once knew 
I believe, I believe, I believe 
In you 

Follow your dreams 
Be yourself, an angel of kindness 
There's nothing that you can not do 
I believe, I believe, I believe 
In you. 


Someday I'll find you 
Someday you'll find me to 
And when I hold you close 
I'll know that is true 


Tout seul 
Tu t'en iras tout seul 
Coeur ouvert 
A L'univers 
Poursuis ta quete 
Sans regarder derriere 
N'attends pas 
Que le jour 
Se leve 

Suis ton etoile 
Va jusqu'ou ton reve t'emporte 
Un jour tu le toucheras 
Si tu croix si tu croix si tu croix 
En toi 
Suis la lumiere 
N'eneins pas la flamme que tu portes 
Au fonds de toi souviens-toi 
Que je croix que je croix que je croix 
Que je croix 


En toi 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El Respeto...

El respeto comienza en la propia persona. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber “quién soy” surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto. 

Fuente de conflicto 

El conflicto se inicia cuando falta el reconocimiento de la propia naturaleza original y la del otro. Como resultado, las influencias negativas externas dominan completamente el respeto. Estabilizarse en el estado elevado del propio ser asegura auténtico respeto por y de los demás debido a que se actúa con la conciencia de que todo ser humano tiene un valor innato, que es puro y virtuoso. Esta forma de pensar garantiza la victoria final, porque la interacción sobre esta base asegura que surja la bondad inherente del propio ser y de los demás.

La causa de todas las debilidades se origina en la ausencia de autorrespeto. La persona se llena de diferentes deseos o expectativas, exigiendo consideración o respeto de los demás. La persona, al hacerse dependiente de fuerzas externas en lugar de sus poderes internos, mide el respeto mediante los factores físicos y materiales, tales como la casta, el color, la raza, la religión, el sexo, la nacionalidad, el estatus y la popularidad. Cuanto más se mide el respeto sobre la base de algo externo, mayor es el deseo de que los demás tengan un reconocimiento hacia mí. Cuanto mayor es ese deseo, más se es víctima del mismo y se pierde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Si las personas renunciaran al deseo de recibir consideración de los demás y se estabilizaran en el estado elevado de autorrespeto, la consideración y el respeto los seguiría como una sombra.

El desafío es desarrollar el valor del respeto en el propio ser y darle una expresión práctica en la vida diaria. Aparecerán obstáculos para probar la solidez del respeto y, con frecuencia, se sentirán en los momentos de más vulnerabilidad. Es necesaria la confianza en uno mismo para tratar con las circunstancias con seguridad, de manera optimista, esperanzadora. En las situaciones en las que parece que todos los apoyos se han desvanecido, lo que permanece fiel es el nivel en que se ha podido confiar internamente en el propio ser. 

Ambiente de respeto 

Raquel y Roberto...
El poder de discernir crea un ambiente de respeto, en el que se presta atención a la calidad de las intenciones, actitudes, conductas, pensamientos, palabras y acciones. En la medida que exista el poder de la humildad en el respeto hacia el propio ser —y el discernimiento y la sabiduría que permiten ser justo e imparcial con los demás— habrá éxito en la forma de valorar la individualidad, apreciar la diversidad y tomar en consideración la tarea en su totalidad. El equilibrio entre la humildad y el autorrespeto da como resultado el servicio altruista, una actuación honrosa desprovista de actitudes débiles tales como la arrogancia y la estrechez mental. La arrogancia daña o destruye la autenticidad de los demás y viola sus derechos fundamentales. Un temperamento así perjudica también al transgresor. Por ejemplo, la tendencia a impresionar, dominar, o limitar la libertad de los demás se manifiesta con el propósito de imponerse en detrimento del valor interno, de la dignidad y la paz mental. El respeto original se subordina a uno artificial.

Por tanto, pretender ganar respeto sin permanecer consciente del propio valor original se convierte en el método mismo para perderlo. Conocer el valor propio y honrar el de los demás es la auténtica manera de ganar respeto. Puesto que tal principio tiene su origen en ese espacio prístino de valor puro, los demás sienten intuitivamente, la autenticidad y la sinceridad. En la visión y la actitud de igualdad existe una espiritualidad compartida. Compartir crea un sentimiento de pertenecer, un sentimiento de familia.

Ese sentido de honor y de valor puede extenderse a la naturaleza. La falta de respeto y trabajar en contra de las leyes de la naturaleza ocasionan un desequilibrio ecológico y desastres naturales. Cuando el respeto y la reverencia se extiendan a la energía eterna de la materia, los elementos servirán a la humanidad con precisión y abundancia.

Respeto es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida. El respeto y el reconocimiento internacionales por los derechos intelectuales y las ideas originales deben observarse sin discriminación. La grandeza de la vida está presente en cada uno, por lo que todo ser humano tiene el derecho a la alegría de vivir con respeto y dignidad 

Extraido de "Valores para vivir" Programa Educativo Internacional


martes, 8 de noviembre de 2011

El Sembrador (II)

" Todos podemos ser Ogros, es una capacidad latente en todo ser humano.
Todos podemos escoger entre la luz y la obscuridad, entre la felicidad y el sufrimiento, el camino sólo depende de nosotros.

"De nuestra decisiones y nuestras acciones. Si nos preocupamos, sufrimos, dejamos que nuestros miedos florezcan y los compartimos con los demás haciéndoles sufrir, aún cuando sea inocentemente... entonces somos Ogros y aún cuando aseveremos que somos positivos y que somos seres de la luz, estamos del lado de la Obscuridad...

" Sin embargo, si nunca un pensamiento negativo surge de nuestra boca, si nunca desanimamos a nadie, si siempre somos positivos y vemos la semilla que está plantada en cada desgracia, la que guarda una oportunidad aún mayor que la desgracia que estamos viviendo... y si siempre elegimos controlar nuestros pensamientos para que sean felices, positivos y productivos, entonces somos seres de la luz.

" Muchos empiezan siendo seres de luz, pero se rinden a las circunstancias irrelevantes y se hacen seres de la obscuridad aún sin saberlo, se inundan de inseguridad, miedos, ira y odio. Dejan de pensar positivamente y pasan a tener miedos, a acumular rencor y reaccionar con ira y sufrimiento.

Pretenden, sin saberlo, dar pena para que otros hagan las cosas por ellos o les den regalos, en realidad lo que están haciendo es causarse daño a si mismos, a sus mentes y a sus cuerpos, y a los demás que sufren por verlos, metiéndose cada vez más en el pozo de los sufrimientos, la enfermedad y la muerte, donde finalmente acaban siendo atrapados.

"Todo por su propia voluntad y sus propios actos. Aunque naturalmente, nunca encontrarás a un Ogro que lo reconozca, siempre le verás bajando al pozo a la par que exclama que él es un ser positivo de la luz... aún cuando la verdad es que se está hundiendo cada vez más en las inseguridades, la duda, la ira, el odio y el sufrimiento. Lo que le acaba aportando sufrimiento y fracaso.

Kan meditó durante unos momentos la enorme sabiduría y verdad contenida en estas palabras, incluso las repasó mentalmente para evitar tropezar en un futuro en la misma piedra.

- Pues bien amiguito - continuó el viejo - unos cuantos Ogros nos reunimos y creamos este culto a la muerte y al sufrimiento, nos reconocimos como verdaderos Ogros y empezamos a infundir el sufrimiento en nosotros y en los demás de forma deliberada, creyendo que eso nos daría la felicidad.

Estábamos equivocados pues aunque la ira y la venganza dan, en un principio, una gran satisfacción, la del Orgullo que te sabe a ser superior, con el tiempo cada vez estábamos más hundidos, hasta que al final logramos que nuestras almas se convirtieran en verdaderos Fantasmas del Miedo y del Fracaso. A la par que nuestros cuerpos se convertían en sacos de huesos, como de muertos que caminaban con una falsa vida.

Kan se estremeció ante estas palabras pues aquellos hombres habían sido todo lo contrario al ideal de un Samurai.

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